Utilizar Los Bastones

Utilización de Bastones en la Montaña


Un estudio del profesor Müller del Instituto de las Ciencias de los Deportes en la Universidad de Salzbde determinó que el uso de bastones telescópicos  para montaña en terreno escarpado previene la tensión por impacto tanto en tendones como en músculos.

  • Cuando se camina con bastones se requiere 21% menos energía que sin ellos, con menor compromiso de los músculos y tendones.
  • Usando bastones se reduce la tensión en las rodillas drásticamente.
  • Con bastones se aumenta la estabilidad cuesta arriba. Los sistemas musculares del brazo y de hombros se apoyan, el ritmo regular de caminata posibilita una respiración regular, debido a posición más vertical, mejorando la función de pulmones.

Cuando se desciende con bastones  el impacto sobre las rodillas es 22% menor comparada con una caminata sin ellos.

Ajuste el bastón de modo que con sus brazos formen un ángulo de 90.

Cuando esté subiendo, reduzca la longitud de los bastones para asegurarse de que usted no se está estirando demasiado al ubicarlos. En bajada, alargue los bastones para evitar encorvarse al caminar con ellos.

Extraído  de Komperdell, fabricantes austriacos de bastones

Elección de la Mochila

Mochilas: Ajustes y Criterios de Elección


Este es en mi opinión, sin ninguna duda el artículo MAS IMPORTANTE con diferencia que puedo escribir acerca del material de montaña ¿por qué?  Simplemente por que absolutamente todos los practicantes de actividades de montaña tenemos en algún momento que “disfrutar” de la pesada  carga de nuestras hermosas mochilas.

Es curioso sin embargo, ver como en el momento de plantearse la decisión de compra de una mochila  la mayoría de las dudas de los futuros usuarios se refieren a la elección del modelo, fijándose  en detalles  puramente técnicos.   Por el contrario pocas veces se realizan  consultas  acerca de cómo ajustarlas.

Lo peor de todo es que  si hablas con gente que lleva muchos años haciendo montaña te dirá que las cosas mas lesivas (accidentes aparte) son: tener jodidas las  rodillas y la espalda de llevar la mochila.  Muchos de ellos arrastran o han tenido algún tipo de lesión de columna causada por el transporte de pesadas cargas de manera inadecuada.   Y los que no las han tenido seguro que no recuerdan con agrado, las penalidades sufridas en los porteos.

Como siempre, las mochilas han evolucionado muchísimo en las ultimas décadas, diseños, estética, materiales y sistemas de carga han sufrido un gran cambio en aras de facilitarnos el transporte de pesadas cargas.

A pesar de esto las cosas han mejorado menos de lo esperable ¿Por que? Simplemente por que la segunda parte de la ecuación (el usuario)  no ha sabido en muchos casos aprovechar esta evolución, falta de interés de los usuarios en algún caso y sobre todo, una absoluta falta de interés (o de conocimiento)  de vendedores, monitores e incluso escritores de libros y publicaciones de montaña hacen que dispongamos de unos sistemas de carga totalmente infrautilizados (Cuanta literatura sobre material hemos leído, pero cuan escasa acerca de este tema en concreto).

Para fomentar la controversia y que leáis con mas interés este articulo os diré que en mi modesta y muchas veces equivocada  opinión personal, la amplia mayoría, mas bien el 95% de las personas que he visto cargando mochilas en mi vida (y dejo el 5% para que, si alguien se da por aludido, se crea que forma parte de ese 5% y no se enfade conmigo ) no saben como llevar o ajustar una mochila, no solo eso, los vendedores tampoco ayudan.   En todas las tiendas que he estado a lo largo de mi vida (España, Portugal ,Francia, Suiza, Andorra, Alemania, Islandia …) solamente encontré un vendedor que fuera capaz de asesórame adecuadamente sobre el tema (por cierto fue en Alemania)  Es mas fácil deslumbrarnos con colores, diseños súper técnicos y miles de ajustes que explicarnos como se prueban, obviamente, algo no funciona.

Describamos pues las partes de una mochila y su ajuste:

Resulta obvio para (casi) todos,  que la parte mas importante de una mochila es su sistema de carga, su espalda, lo que quizás no resulte tan obvio, es; que partes son las mas importantes y sobre todo, ¿cómo se usan?  Existe además la tendencia (amplificada además por la publicidad) que en una buena mochila cuanto mas compleja tenga pinta la espalda y a  mayor numero de cintas encontremos,mejor cargará.   La realidad es que esto es bastante inexacto.

Las partes de un sistema de carga son:

1· el diseño del cuerpo de la mochila (tamaño anchura altura diámetro forma.

2 · sus cintas de compresión y ajuste

3 · el diseño de formas de su espalda

4 · el bastidor interior

5· su cinturón y apoyo lumbar

6· la talla

7· las hombreras

Aunque obviamente todas ellas son importantes y es su conjunto lo que funciona hay algunas mas importantes que otras. ¿cuál creéis que es la mas importante?.   Probablemente os equivocaréis.

Antes de todo comentar que lo mas importante en el proceso de carga, es distribuir el peso de manera que la carga caiga verticalmente y los mas cercano al eje que forma nuestro centro de gravedad.

La idea es que sean nuestras piernas las que carguen con ese peso. Realmente es lógico pensar que llevemos donde llevemos una carga, ya sea en la cabeza, en los hombros, en las manos o en nuestra espalda, ese peso se transmitirá  hacia nuestros pies.

Recordemos también que nuestras piernas son las partes más fuertes de nuestro cuerpo;  pensemos en alguien que pesa 120 Kg.  Todo este peso esté distribuido de la forma que queramos, acaba descansando sobre ellas en todo momento que estemos de pie a lo largo de nuestra vida.120kg millones de horas de pie, de pasos…  ¿impresionante no?

Una vez que tenemos claro esto imaginemos una señora que lleva un paquete en su cabeza, el peso pasa sobre su  eje de carga  (columna), comprime su columna, pasa hacia sus caderas (pista del millón) y se transmite hacia sus piernas ¿lógico no?  Resulta obvio que ese peso sobrecarga la columna y comprime las  vértebras ¿verdad?

Pasemos a una mochila, la carga  pasa  a estar mas abajo y  el peso recae sobre nuestros hombros, esta carga se transmite por nuestro torso y columna, pasa a nuestras caderas y de ahí a los pies  ( bien,  ¿lo vamos pillando verdad? ) nuestras vértebras y músculos del cuello se ven libres de esta carga, lo cual mejora la cosa, pero por el contrario la carga se aleja de nuestro eje y esta nos carga un poco hacia atrás, pero la cosa mejora sin duda.

Entonces, la pregunta es:  Si la carga siempre acaba pasando hacia nuestras caderas y piernas ¿Por qué no dejar de sobrecargar a los músculos y huesos que están en medio?

Pues eso es lo que alguien se le ocurrió y se hizo la siguiente pregunta ¿por qué  no hacemos que la carga llegue directamente a nuestras caderas con lo cual dejamos de sobrecargar nuestras vértebras (que, aunque algunos no lo crean NO han sido diseñadas para cargar pesos)

Fantástico, si, incorporemos un cinturón a la mochila que este conectado a un armazón y así conseguiremos que la carga se traslade directamente hacia las caderas dejando de sobrecargar nuestros sufridos hombros y columna.

Esa es la razón por la que LA PARTE MAS IMPORTANTE DE UNA MOCHILA ES SU CINTURÓN, no solo ha de llevar un cinturón, si no que ha de estar diseñado adecuadamente para que transmita correctamente  la carga,es importante decir que el resto de los elementos han de estar diseñados para transmitir correctamente la carga hasta ese cinturón, si no, no hacemos nada.

Obviamente el conjunto ha de funcionar, el mejor cinturón del mundo no servirá para nada si no tenemos un bastidor que transmita la carga.   ahora hermaaaanos… hagamos memoria… Cuando compramos nuestras mochilas… ¿cuánto tiempo hemos dedicado en la tienda a los cinturones de nuestras mochilas? ¿Cuánto tiempo hemos dedicado a probarlos? …Nos hemos fijado en las espaldas (cojonudas, bien ventiladas)…en sus cintas de compresión…(montones) ….en sus cintas y hombros (buen acolchado) …y el cinturón ¿qué? …Vaya, hasta tiene cinturón…

Resumiendo:  lo esencial en un sistema de carga son su BASTIDOR, la TALLA de la espalda y su CINTURON. Lo demás,influye claro, pero no tanto.

Es frecuente encontrar mochilas que son excelentes, sin cintas, sin cuerpos con diseños sofisticados y sin espaldas “de diseño” pero capaces de permitirnos llevar cargas importantes con absoluta comodidad.

Bueno una vez aclarado este punto tan importante  vamos a ver esto con mas detalle:

1.- EL CUERPO

A pesar de lo dicho, su forma influye; un cuerpo alto y estrecho transmitirá la carga mejor en vertical y mas pegada a la espalda, nos dará libertad de movimientos al trepar pero a cambio su volumen esta limitado ya que al crecer en altura llegara un momento en que nos molestara en la cabeza (a pesar de que los buenos diseños tengan huecos para la cabeza estos muchas veces mejoran las situación pero siguen siendo incómodos)

Por el contrario las mochilas anchas nos permitirán un volumen interior mayor y una forma manejable en volúmenes grandes, por eso las mochilas alpinas tienen forma tubular y las diseñadas para montaña general senderismo son mas anchas.

2.- LAS CINTAS 

Las cintas pueden ser de compresión o de ajuste.

En el caso de las cintas de compresión su utilidad es mucha, cuando la mochila va poco cargada nos permite comprimir la carga evitando que se mueva y acercándola a nuestra espalda y por tanto a nuestro eje.

Las cintas de ajuste tienen como función mejorar la trasmisión de la carga por ejemplo muchas  mochilas tienen cintas que acaban en el cinturón  Unen el cuerpo de la mochila con el cinturón). La idea es comprimirán poco  la carga y mejorar su transferencia al cinturón tensándolas (útil,  pero no todas funcionan) otras cintas que merecen una  mención especial  por su importancia son las famosas cintas que unen las hombreras a la parte superior de la espalda  que casi  nadie parece saber para que sirven

En mochilas con bastidor si que tienen mucha utilidad (SIEMPRE QUE ESTAS QUEDEN POR ENCIMA DE LOS HOMBROS con un margen amplio), lo  ideal es  que estas formen  un angulo de 45º en posición normal, cuando estamos sobre un suelo plano (si no es probable que la mochila nos quede pequeña) estas cintas nos permiten acercar o alejar la carga a nuestro centro de gravedad, dado que nuestro torso al subir o bajar se adelanta o atrasa con respecto a nuestro eje son unas cintas  “activas ” que hay que ir ajustando a lo largo de la marcha (pregunta ¿lo hacemos? )

En las mochilas sin espalda rígida su utilidad es casi nula (si tiramos de ellas doblamos la espuma) únicamente sirven para que con menos tallas las mochilas ajusten mejor a mas usuarios (ahorro de costes).

3.- LA ESPALDA Y VENTILACION

Bueno,su acolchado nos aporta comodidad y un buen diseño una adecuada  ventilación, permitiéndonos una menor sudoración y la evacuación de la misma.

Es un factor importante pero no determinante ya que en la mayoría de las mochilas actuales de calidad esta bastante  bien solucionado.  Además, no son necesarios demasiados alardes técnicos para conseguirlo, poco acolchado (menos superficie en contacto con la espalda) y tejidos absorbentes harán el trabajo.

La publicidad dice de todo; efectos chimenea, tejidos absorbe-humedad,etc, etc…

Un acolchado demasiado grueso o una espalda demasiado separada alejan la carga de nuestro eje (mal rollito )

Busquemos una espalda con un acolchado no demasiado sobredimensionado en la parte superior (la que tiene mas contacto con la espalda ) y punto.

Mención aparte merece un tipo de mochilas que tienen la espalda separada por un armazón curvo  que apenas tienen contacto con la espalda. Este tipo de diseños de espalda se empezaron a aplicar (que yo recuerde) por los fabricantes alemanes (Vaude y Deuter)  primero se utilizo en mochilas enfocadas a la bicicleta y después se extendió a pequeñas y medianas mochilas.

En la bici este sistema es (a mi juicio)  bastante interesante, sobre todo por que la sudoración es muy elevada y por con  la velocidad que llevamos conseguimos una rápida ventilación, hasta ahí la parte que todos vemos claro.

Pero hablemos de lo que importa, la carga: En la  bici la espalda va inclinada la carga se apoya en hombros y cintura y la mochila es pequeña, resultado bueno.

Apliquemos este sistema a mochilas de montaña, vamos de pie, la carga se aplica verticalmente. Aquí las cosas cambian mucho mientras hablamos de cargas ligeras no hay problema, conseguimos ventilación y la carga no molestará,  pero tenemos un sistema de espalda pesado para unas mochilas de pequeño volumen  (la mayoría de las mochilas pequeñas no llevan estructura)  pero esto  no deja de ser un sistema que mejora el confort.  El problema aparece cuando subimos el tamaño de la mochila y la carga. Aunque la forma de la mochila y la publicidad nos haga ver  que se reparte la carga adecuadamente, la realidad es que  una estructura de metal en forma de arco flexará con mas facilidad, reduciendo la espalda cargándonos el peso en  los hombros además la gravedad es la gravedad y el peso mayoritariamente ejerce fuerza en vertical. Al separar la carga del eje de la espalda (lo pesado debe de ir SIEMPRE en la parte interna de la mochila para acercarnos al máximo  al eje de la espalda) no proporciona la mejor distribución de cargas. Por eso este sistema no se aplica a grandes mochilas. (Lo cual denota la seriedad de estos fabricantes) de todas maneras uno de mis amigos tiene una mochila de  42l con esa espalda, detalles generales aparte, mientras las cargas sean ligeras no hay problemas y tenemos una mejor ventilación (a costa de mayor peso)

Moraleja  para cargas pesadas, mejor una espalda convencional.

De todas maneras un detalle  importante, la forma de la espalda de una mochila (me refiero a sus acolchados y formas de almohadillado) NO INFLUYE  de manera importante en su capacidad de carga  (excepto la zona lumbar) aunque os parezca raro.

4.- EL BASTIDOR

Es importante:  Un buen bastidor soporta y transmite la carga al CINTURÓN, por tanto ha de tener una rigidez aceptable.

Hay muchos materiales y diseños (laminas plásticas, aluminio, fibra de carbono, etc. ) no hay muchos secretos aquí:  una buena rigidez se puede se  con cualquier material y un adecuado diseño.

Para usuarios avanzados una buena idea es curvar estas laminas adaptándolas  a la forma de nuestra espalda,  si esto se hace con cuidado y sin pasarse  conseguiremos que la carga se acerque a nuestro eje ( ojo, la curvatura ha de acompañar la forma nuestra espalda, no ir exactamente pegado a ella, para esta operación es mejor que nos ayude alguien y cuidado con acortar la long demasiado al doblarla)

OJO esto  hacerlo con cuidado,  solo es necesario una ligera variación de la curvatura y no es estrictamente necesari,mejor dejarlo como esta,  que pasarse … no seamos manazas que nos conocemos 😉  el carbono es caro y no se puede adaptar pero dicen  que  hay un ahorro de peso, si lo hay, seguro  que es mínimo.

Mucho ojo a las mochilas que para aligerar peso no llevan bastidor o usan soluciones alternativa originales:

Un ejemplo: hace 2 años para ir a Alpes compre una de las mochilas mas famosas de alpinismo  que hoy se vendeden, de 50 lts. cojonuda, ligera, la espalda era una colchoneta de vivac. Ideal en la tienda, la espalda parecía bastante rígida, el  problema era que cuando la cargabas con peso, esta espalda cedía y a pesar de tener un buen cinturón al ceder la colchoneta el peso se cargaba en los hombro, la mochila era muy buena,  lo mas técnico del mercado, pero yo no había entendido el concepto de “ligero”.

5.- Las TALLAS

Si, si, por si todavía no lo sabéis las bicicletas y las mochilas tiene tallas y son MUY importantes.

Algunos importadores incluso pasan de traerlas (Como me han dicho en alguna tienda “es una mochila pequeña así que no influye,solo hay la M”) una talla adecuada nos adapta la longitud de la mochila a la de nuestro torso, y esto es de vital importancia para un correcto ajuste.

¿Cómo se mide la talla?

 

Mejor unas fotos, pero resumamos, se mide la longitud entre la 7ª vértebra (la base del cuello por detrás) y la cresta iliaca (justo en la espalda a la altura donde acaba el hueso de la cadera) eso nos da la longitud para la espalda de la mochila.

 

En las páginas y catálogos de la mayoría de las marcas encontrarás información acerca del ajuste de la mochila.

 

Por suerte la mayoría de las grandes mochilas permiten ajustar la longitud de la espalda (así se ahorran costes al hacer menos tallas)

 

Es muy importante probar hasta encontrar el ajuste adecuado (con el cinturón bien puesto vamos bajando las hombreras hasta que encontramos el punto en que están a la altura correcta dejando un pequeño margen)

 

 

2.- EL CINTURÓN

Si,por fin el cinturón.

El cinturón es el encargado de transmitir la mayor parte de la carga (o toda)  a la cintura y a las piernas aliviando la carga a la columna.

En alguna parte he leído que debe dejarse el 70% de la carga para la cintura y el resto a los hombros. Personalmente intento llevar el 100% a la cintura, pero ya hablaremos de eso luego.

Para que un cinturón trabaje adecuadamente tiene que abrazarnos bien los laterales de la cintura y tener un diseño que una vez puesto no deje deslizar la mochila hacia abajo por el peso.

Las mujeres tienen una forma de caderas mas marcada, con cargas ligeras y medias pueden poner el cinturón mas arriba aprovechando la forma de sus caderas para transmitir mejor el peso, para eso muchos fabricantes serios ofrecen cinturones adaptados a la morfología femenina (básicamente una mochila de chica es una mochila adaptada con una espalda apta para torsos mas cortos y un cinturón adaptada a la cadera femenina) también son de tamaños mas  pequeños (normalmente 55lts ) esto ultimo nunca lo he acabado de entender ¿es que acaso ellas llevan menos cosas que nosotros?.

Hay tres pequeños trucos para evaluarlos:

· Uno es coger la mochila por el cinturón y levantarla (vacía, claro) si esta se levanta como un bloque (buen rollito) y el cinturón se mantiene rígido en el aire y sostiene la mochila vacía es un buen síntoma ya que probablemente cargue perfectamente. Pero para que un cinturón trabaje bien, no hace falta que sea grande y rígido, un buen diseño hace que un cinturón blando trabaje perfectamente  (ojo, aquí hay  que tener mucho cuidado ya que hay muy pocos de este tipo que trabajen bien, de hecho por defecto mejor no mirarlos, aunque repito que los hay) y soporte bien la carga.

· La segunda manera es pedirle a alguien que una vez apretado el cinturón agarre con fuerza la parte de atrás de el cinturón o la mochila por su parte baja y haga fuerza a muerte (se cargue) hacia abajo (no hacia atrás ya que la carga cae verticalmente), simulando carga, si el cinturón aguanta perfecto.

· La ultima prueba (para no tocar las pelotas al vendedor que tampoco hay que abusar) solo hacerla cuando ya estamos casi seguros de la compra y solo con la ultima/s candidata/s cargar la mochila y comprobar que sólo con el  cinturón apretado la mochila  es capaz de soportar el peso,  los tirantes han de estar flojos, debemos DE PODER PASAR LA MANO ENTRE ELLOS Y EL HOMBRO  es decir 100% de carga en el cinturón (esta es la definitiva).

Mochila de travesía invernal para tres días con un peso estimado de mas de 15 Kg en una mochila ligera de 50 litros como se observa LAS HOMBRERAS NO ESTAN PUESTAS…. TODO EL PESO CARGA EN EL CINTURÓN además la mochila esta vertical y estable sin necesidad de hombreras eso es síntoma de una perfecta distribución de la carga, no hay truco aquí, este usuario solo tiene que ponerse las hombreras ajustar y hacer la travesía con un peso 0 en los hombros ¿mejor una imagen verdad?

Esto parece muy complicado en texto, pero es muy sencillo. La presión en los tirantes debe de ser en el pecho por que lógicamente la mochila tira hacia atrás. Personalmente cuando ajusto la mochila para andar y el terreno es fácil suelo comprobar que hay un hueco de 1 o dos dedos y los puedo pasar libremente entre los hombros y el tirante (vamos, nada de carga en los hombros, repito NADA) esto hace que sea obligatorio cerrar el elástico del pecho por que la mochila al estar floja se mueve un poco hacia los lados al caminar, esta es una opción personal (pero va de narices)

Lo correcto es que se ajusten las hombreras para que algo de carga la soporten los hombros. Cuando hay que trepar o el camino es difícil los ajusto para que la mochila no se mueva  apretando para ajustar los tirantes a los hombros pero intentando que el peso que cargue el los hombros sea el mínimo.  Lo normal es que la única presión que sienta sea   en el pecho (por que la mochila siempre tira algo hacía atrás) . He hecho marchas con mochilas de 25 Kg. que me costaba levantar del suelo,  con 0 peso en los hombros, repito NA-DA…  todo el peso a la cintura y sin problemas.

Hay cinturones desmontables (sobre todo en mochilas alpinas técnicas)  que por estar flotantes y mal unidos a la estructura cuando cargamos la mochila ceden con lo cual se cargan los hombros (fijaos que tengan una buena fijación, con velcros generosos o cintas de ajuste) esto pasa especialmente en mochilas de alpinismo de tallas medias (40 a 50 lts.) que con la excusa del arnés tienen cinturones bastante malos, parecen olvidarse de las aproximaciones, todos sabemos que en la vía llevamos menos peso pero con poco peso todas las mochilas funcionan, además ahora con la moda del peso muchas están diseñadas para llevar pesos ligeros pero lo normal es que compremos una mochila súper alpina y sigamos llevando lo de siempre, con lo que la mochila trabajara inadecuadamente.

Ante todo esto tengo que he de decir que hay muy pocas mochilas que tengan un cinturón que  funcione correctamente.  He probado muchísimas mochilas y sobre todo en mochilas medianas, casi ninguna (a pesar de que una mochila invernal con el material duro pesa un huevo) tiene un buen cinturón y ahora para ahorrar peso me he encontrado alguna que ni lo tiene, otras tienen cinturones blandos o mal unidos a la mochila que en cuanto se carga ceden, otros ni siquiera me valían por ser muy delgado.

También recordad que cuando llevemos arnés puesto en actividades técnicas podemos seguir usando el cinturón hasta encordarnos. Si el arnés es fino (de alpinismo) podemos llevar la carga en el cinturón en la mayor parte de la ascensión, (o toda si llevamos porta materiales en bandolera (cómodo para pasar todo el material a nuestro compañero al alternar la cabeza de cordada)  o incluso en el propio cinturón de la mochila, como llevan algunas mochilas técnicas. De todas maneras en este tipo de actividades esta claro que cuanto menos peso en la mochila mejor y si llevamos una mochila realmente ligera es posible que podamos prescindir del cinturón. (ojo, digo REALMENTE ligera)

7 .- LAS HOMBRERAS

Bueno, la ultima parte. Las hombreras estas son también importantes ya que se encargan de estabilizar la carga y repartir el peso ya que si las llevamos tensas podemos hacer que nuestros hombros lleven parte del peso. Como veis insisto que estas no deben ser en ningún caso las que soporten todo el peso, hablamos de mochilas grandes, es lógico pensar que en mochilas pequeñas o sin cinturón nuestros hombros serán los que carguen el 100% de la carga.  Aquí los factores mas importantes van a ser su anchura, materiales y diseño.

La anchura es un factor esencial ya que por física todos sabemos que a mas anchas sean,  la presión será sobre nuestros hombros y pecho estará mas repartida  y por tanto mas cómoda será (imaginaros una mochila con cordinos en lugar de hombreras) por supuesto hay que buscar la máxima anchura siempre que sea cómoda. Demasiada anchura podría ser incomoda, diferencias de mas de un cm nos darán un gran aumento en el confort, muchas veces no son necesarias hombreras gruesas si no anchas, error habitual, fijarse en lo gordita que es la hombrera y no en su anchura.

Este factor es esencial en mochilas pequeñas o sin cinturón (ojo en las mochilas de ataque) mi mochila de 20 litros tiene hombreras de rejilla (súper finas) sin embargo al ser muy anchas y finas permiten una muy buena adaptación a los hombros y la sensación de presión es mínima; recordemos siempre, que estas mochilas pequeñas no están diseñadas para llevar grandes cargas. (error bastante frecuente)

En cuanto a los materiales y diseño buscaremos espumas densas, no demasiado gruesas y si es posible con un tejido interior mas suave que el exterior, imprescindible también la cinta del pecho ya que como hemos comentado al cargar el peso en el cinturón las hombreras quedaran flojas por lo que al caminar tendremos una mochila que puede balancear lateralmente así en terreno fácil minimizamos la carga sobre los hombros, (en terreno difícil ajustaremos las hombreras un poco mas para fijar la mochila)

PESO Y DISTRIBUCIÓN DE LA CARGA

Una vez que tenemos nuestra súper mochila, es obvio que una buena distribución interior de la carga ayudará tanto como el propio sistema de carga.

La norma general, es que el máximo peso tiene que ir lo mas cercano a nuestro eje. Moraleja, el peso lo mas cercano a la espalda y en la zona superior de la mochila (a la altura de omoplatos y hombros).

Sólo cuando vayamos a escalar pondremos la carga en la zona baja o central de la mochila, mas baja pero también lo mas pegada a la espalda que podamos ya  que nuestro torso se mueve a los lados y si lleváramos la carga demasiado  alta nos desequilibraría.

La carga debe ir fija para que tampoco nos desequilibre, para eso usaremos las cintas de compresión y si no la ropa floja alrededor de las cosas pesadas.

Y sobre todo lo más obvio… cuanto menos peso mejor…….ligeros, ligeros,  ligeros,………..

BOLSILLOS Y DEMAS ACCESORIOS

Bueno como estamos hablando de ajustes no nos vamos a extender en este tema, además, personalmente creo que  cuanto mas sencilla sea una mochila mejor, menos peso, menos cremalleras a fallar, mas impermeabilidad, etc etc… como siempre son opciones que debemos valorar personalmente.

En mi opinión un bolsillo interno para el sistema de hidratación o como bolsillo si no lo llevamos y una seta con un bolsillo interior de red es todo lo que necesitamos.

Pequeños detalles

Sabéis que defiendo el peso ligero a muerte, pero cuidadín con aligerar peso en la mochilas, lo primero es aligerar TODA la carga y SOLO después comprar la mochila ligera (ya que estas están diseñadas para cargas ligeras) y NUNCA sacrifiques peso a costa de un buen sistema de porteo, es muy típico ver a gente con mochilas de alpinismo ligeras que están diseñadas para cargar poco peso cargadas a tope con lo cual pueden resultar  realmente incomodas, en este caso es un problema de utilización inadecuada, no de la mala calidad de la mochila, que puede ser excelente.

Es mucho mejor llevar una mochila de 3 Kg. que es cómoda con 15 Kg. de carga que una mochila de kilo y medio que es incomoda con esa carga.

Las mochilas son como las botas HAY QUE PROBARLAS y ojo a las talla

Mucho ojo al diseño de los cinturones y su conexión con le bastidor….La carga a la cintura ………. y el que insista en cargar los hombros es su problema ….pero lo acabara pagando.

¿Y las chicas que?

Pues como siempre que hablamos de material de montaña, las chicas siempre son las grandes olvidadas, no solo la oferta es menor, si no que además las tiendas ofrecen muy poca variedad, incluso en tiendas con un gran surtido es difícil encontrar mas de dos, o con suerte tres modelos donde escoger.

En el caso de la mochilas la cosa es mas importante de lo  que parece, por que nos estamos jugando la salud de nuestra espalda.    Las mujeres además por sus características morfológicas, necesitan unos sistemas de porteo diferentes,  no solo tienen torsos mas cortos (tallas de espalda mas pequeñas) además la forma de sus caderas precisa de un cinturón diferente y una posición del mismo mas alta, las hombreras tienen que tener una forma diferente para no causar molestias en el pecho, y la cinta pectoral ha de poder posicionarse en una zona mas alta por el mismo motivo.

El resultado es que no basta con modificar una mochila, se trata de desarrollar una espalda específica para ella.     Hasta hace poco muchos fabricantes se contentaban con cambiar el cinturón y el color de una  mochila de tamaño medio para ofrecer un modelo femenino y así no incurrir en el aumento de costes que supone un diseño completo.   No solo eso, desgraciadamente los diseñadores son hombres por lo que fue necesario una gran evolución y sobre todo un cambio de mentalidad para que se empezaran a comercializar mochilas realmente validas para mujer.

En cuanto a sus características resulta lógico entender que el diseño de las hombreras  han de estar pensadas para evitar molestias en los pechos, además la cinta pectoral debe de permitir una cómoda regulación en altura, sin posiciones fijas, para poderla situar mas arriba de lo que sería necesario en una mochila masculina.

Obviamente también dado que los torsos de las mujeres son de menor longitud la medida de espalda deberá ser mas corta, lo que limita en parte la capacidad máxima de estas mochilas.  Esta es una de las razones por las que las mochilas femeninas suelen ser de menor tamaño, se argumenta sobre este punto que es por que las mujeres pueden cargar menos. He de decir que eso no es mas que  un tópico, ya que no es una cuestión de fuerza, ya que se trata de cargar el peso en nuestras caderas (que no en los hombros) por lo  que la capacidad de carga de una mujer puede ser perfectamente similar a la de un hombre, pero todavía mas. Las cosas que necesita llevar un hombre o una mujer son exactamente LAS MISMAS (¿es que ellas llevan menos ropa, menos agua o menos comida?) o a veces incluso mas (por ejemplo sacos mas calientes y por tanto mas voluminosos y pesados). Entonces si llevamos lo mismo ¿Por qué las suyas han de ser más pequeñas? La más corta longitud de sus torsos lo explica técnicamente (y un cierto pensamiento machista puede que también lo explique de otra forma…)

Queda por ultimo el cinturón:

No solo es cuestión de que sean mas delgadas, incluso yo por ser delgado he tenido que rechazar excelente mochilas por que los cinturones me eran grandes.

Las mujeres tienen una forma de cintura que les facilita mucho el transmitir la carga, las forma de sus caderas hace que puedan usar un diseño de cinturón de forma mas  cónica que abrace  sus caderas. Atención aquí por que las mujeres llevan el cinturón en una posición MAS ALTA que los hombres (muy importante), lo cual acorta más la longitud de la espalda de la mochila.

Mientras en el hombre  el cinturón abraza las caderas; en la mujer este va más alto y aprovecha la forma de la cintura para apoyar sobre ellas. Realmente la forma de sus caderas facilita el traslado de la carga, (también la fisonomía femenina tiene sus ventajas) pero claro, esto solo se aprovecha si la mochila que compramos tiene un diseño que se adapte a la anatomía femenina por eso a muchas chicas que usan mochilas masculinas les resulta tan incómodos los cinturones.

Así que amigas ya sabéis, que no os den gato por liebre, mochila de chica, y fijaos bien en los detalles que no todas las mochilas “lady” que se venden por ahí son tan “de chica” como dicen, no solo es una cuestión de color, hay que probar…..y en mi opinión con  mucho mas cuidado que los hombres…. No lo olvideis.

Carlos Fernández Rivas [http://www.madteam.net]

Elección de Botas de Montaña

Hace unos años, el único calzado de media montaña que existía eran las chirucas y las cletas. Unas botas flexibles de ante que calzaron los pies de la práctica totalidad de los excursionistas y escaladores de la época.

 

A mediados de los años ochenta comenzaron a aparecer modelos que incorporaban materiales sintéticos como la cordura (un tejido de nailon muy resistente) y un fino y flexible cuero. La combinación ofrecía unos niveles de comodidad y ligereza desconocidas.

Los modelos actuales destinados a las actividades de media montaña se elaboran en ante o nobuck, que son cueros finos y flexibles de entre 1 y 2 milímetros de espesor. Normalmente estos materiales se combinan con cordura u otras poliamidas en el objeto de conseguir un calzado ligero y cómodo.

Los modelos se construyen con cierta forma de guante, de modo que las costuras que unen el empeine de la bota con el forro, entresuela y suela, quedan ocultas en el interior de ésta, siendo así más resistentes al roce y al agua.

La palmilla (plantilla rígida que se sitúa entre la plantilla y la suela) confiere a la bota gran parte de sus características de comodidad y flexibilidad. Los modelos ligeros suelen llevar una palmilla de nailon que proporciona aislamiento sin comprometer la flexibilidad longitudinal de la bota. Los modelos más técnicos utilizan palmillas más recias de cuero, nailon, fibra de vidrio o incluso metal.

La suela es uno de los elementos que más ha evolucionado en los últimos años. Algunos fabricantes diseñan sus propias suelas, como es el caso de Boreal o Salomón. Otras firmas utilizan suelas de reconocida calidad como las fabricadas por Skywalk o Vibram. Casi todas las suelas tienen la misma composición aunque con proporciones variables, lo que confiere unas características de dureza, adhesión y durabilidad. Las suelas modernas están compuestas por un sistema de absorción de impactos incrementando la capacidad de amortiguación de la goma por medio de canales de cámaras de aire.

Desde hace unos años los fabricantes se han tomado muy en serio el reto de disminuir la fatiga que produce en las articulaciones y la columna vertebral el microimpacto de cada paso, y vienen experimentando con plantillas de espumas de poliuretano o EVA insertadas, o con materiales de gran absorción.

Las membranas impermeables-transpirables son otra de las evoluciones más importantes que se han experimentado en el calzado de montaña. Casi todos los fabricantes incluyen membranas en sus modelos de calzado que permiten la expulsión del sudor. Estas membranas mejoran la impermeabilidad pero también reducen sensiblemente la capacidad de evacuación de sudor de la bota.

En la mayoría de los modelos el forro interior está fabricado con Cambrelle u otra poliamida antialérgica y antibacteriana. Las costuras de las zapatillas deben ser pocas y planas para que los pies no sufran daño al caminar y no aparezcan las molestas rozaduras y ampollas.

Aunque todos los fabricantes utilizan tecnologías y materiales muy similares para la fabricación de sus productos, hay que observar importantes diferencias en el diseño. El primer elemento de diseño es la horma. No todos los fabricantes hacen el calzado para el mismo tipo de pie, algunos lo hacen para pies estrechos y otros para pies anchos. También es importante la sujeción del tobillo. Este papel lo cumplía la caña, aunque cada día se hacían más populares los modelos que reducen su altura, e incluso lo hacían desaparecer. Para aquellas personas que tengan los tobillos débiles se han incorporado estructuras de plástico que estabilizan el tobillo desde el talón. Otros siguen confiando en la altura de la caña ,que pude ser más o menos rígida. Es muy importante que la sujeción lateral del tobillo se realice sin interferir el movimiento natural del pie. Hay que recordar que la estabilidad del pie también es muy importante y depende en gran parte de la rigidez lateral de la suela: una bota alta con una suela blanda y poco estable ofrecerá menos protección y seguridad que una zapatilla con una buena suela con suficiente rigidez lateral.

Y antes de decidirse por un par de botas hay que tener en cuenta que la lengüeta cubra toda la apertura frontal de modo que impida la entrada de agua, barro o tierra; la presencia de plantillas interiores extraíbles y la utilización de ojales de latón inoxidable.

Elección de Ropa para Montaña

Extraído de la Revista Desnivel, Especial Material 2000-2001

A no ser que seamos ya unos expertos en la materia, cuando entramos a una tienda especializada para comprarnos ropa de montaña nos sentimos totalmente confusos a la hora de decidir, y pese a que nos ayude algún dependiente, no siempre acertaremos con la prenda mas adecuada a nuestras necesidades.

Lo malo es que nos daremos cuenta de ello demasiado tarde, ya que la esteremos usando en la montaña, agobiados de frio o de calor, y sin posibilidad alguna de cambiarla por otra.

HACIA UN IDEAL

Por mas que los fabricantes de prendas deportivas no cesan de investigar, el tejido ideal aún no se ha descubierto. Se entiende por tejido ideal aquel que diera cumplida y absoluta solución a todas nuestras necesidades como usuarios.

En lo que a ropa de montaña respecta no cabe duda de que se sigue avanzando en este terreno, y que las innovaciones han sido mucho mayores a nivel de diseño técnico que a soluciones de utilización prácticas, lo que tampoco está nada mal.

TRANSPIRABLES E IMPERMEABLES

De entrada, para montaña hay que desechar cualquier prenda tipo chubasquero, es decir, impermeables que transpiran poco o nada.

En la montaña, o en cualquier otra practica deportiva que implique movimiento y trabajo físico, nuestro cuerpo suda. Si el vapor de agua generado por la sudoración no es trasladado al exterior de forma eficaz y suficiente, la capa de aire existente entre nuestra piel y el tejido exterior que nos envuelve, perderá capacidad térmica por que su humedad relativa aumentará progresivamente, hasta que se sature y condense.

Resultado final: estamos empapados por dentro, y las consecuencias de esto pueden ser fatales a poco que la temperatura ambiente descienda.

Es por esto que una prenda exterior para montaña, con independencia de si vamos a hacer trekking o alpinismo, debe conjugar lo más sabiamente posible sus dos cualidades más preciadas: impermeabilidad y transpirabilidad.

SINTÉTICOS Y PARA EL FRÍO

El poliéster y sus fibras derivadas siguen constituyendo la base textil sintética empleada para la confección de estas prendas. Muy resistente a la humedad, rápido secado. ligero y volumen aceptable. Por otra parte, tras una buena sudada huele menos que otras prendas basadas en fibras naturales, es más duradero y cómodo de usar en términos generales.

Entre los “peros” encontramos una seria disminución de su capacidad térmica frente al viento y limitada resistencia a la abrasión.

Actualmente los fabricantes han incorporado al poliéster membranas micro porosas, tratamientos exteriores hidrofugado determinados porcentaje de otras fibras como lycra, algodón, Supplex, cordura, etc. encontrándose buenas soluciones tendentes a reforzar las ventajas y disminuir o casi anular los inconvenientes del poliéster.

Para actividades de trekking en condiciones estivales resulta ideal combinar el forro con una camiseta interior como primera capa en contacto con la piel, que ayude a repeler la humedad (propiedades hidrófugas) producto de la sudoración y así complementar las cualidades del forro.

La clásica camiseta de algodón no sólo acumula humedad, sino que tarda en secar y enfriará nuestros riñones, entre otras cosas.

ELEGIR EL FORRO

En principio tienes varias opciones, puedes elegir que sea:

• De apertura total : más práctico y favorecedor de la transpiración.

• Versión polo (apertura superior): más estético y técnico, pensado para actividades de intensidad física media-baja.

• Versión chaleco: la menos polivalente de todas.

Busca en todos los casos un buen cuello, alto y ceñido, y una cremallera gruesa (inyectada) que últimamente se imponen por el buen resultado que dan. Por otro lado en alta montaña, es muy interesante llevar cremallera con doble cursor, solapa interior tras cremallera, y ajuste elástico de cintura. Recuerda que resultará más eficaz un puño rematado con el mismo tejido polar o con lycra, que uno ajustado de punto.

CONOCER UNA CHAQUETA

De entrada, ayudará mucho tener claro qué queremos hacer en la montaña (tipo de actividad, niveles de compromiso, dificultad o intensidad, frecuencia de salidas, con o sin la abuela, batir récords, etc.). No hay que olvidar que una prenda totalmente impermeable, no es transpirable, y viceversa.

• El aspecto exterior de ciertos diseños de meros chubasqueros puede inducir a confusión, sobre todo porque ya existen en el mercado prestigiosas marcas que los incluyen en sus gamas, confeccionados a base de tejidos (Pro-tex ultra, Perex-6, Hydrenaline, lightflite, microfibras de poliamida, etc.) que, aunque tengan un cierto grado de transpirabilidad, sus mayores cualidades las encontramos en la acción cortaviento y/o impermeabilizadora.

• Intentar a buscar impermeabilidad y transpirabilidad absolutas, independientemente del grado de humedad ambiental, esté o no lloviendo, impasible al volumen de la precipitación. Y al mismo tiempo que aísle cuando haga frío, y refresque cuando apriete el calor. Y no sólo eso, sino que se muestre resistente como la mejor lona y pese lo que la más liviana pluma… No insistas, sobra que vivimos en un mundo imperfecto, y nuestro Santo Grial no existe por el momento.

• En términos generales, impermeabilidad es la propiedad que más se valora, porque también su ausencia es la primera en notarse. Sólo a título referencial, la chaqueta elegida deberá haber superado en los preceptivos tests de rendimiento una columna mínima de 10.000 mm. Y como todo es muy impermeable, cuando está nuevo, o poco usado, no hay que dejar de lado, en mayor o menor medida, el resto de parámetros (transpirabilidad, ligereza, durabilidad, movilidad, prestaciones técnicas, etc.)

• Para elegir la talla adecuada, conviene que te la pruebes con una prenda interior de cierto volumen, para tener la suficiente holgura en caso de combinarla con un forro polar. Los modelos que incluyen fibra polar integrada y cosida en la propia chaqueta no son recomendables por su escasa practicidad y nula polivalencia.

• La versión 3/4 vale para todos los públicos. Las tendencias actuales ofrecen versiones 2/4, más técnicas y menos aparatosas, pensadas inicialmente para actividades de nivel medio-alto.

AFINANDO TODAVíA MÁS

Casi siempre resulta preferible elegir un tejido fino-medio (no más de 115 g/m2) para expediciones o actividades técnicas y/o de compromiso.

Para una práctica más moderada, los tejidos gruesos (desde 160 glm2) garantizan durabilidad… y peso. Y ya puestos a afinar:

• Eleva los brazos alternativamente y comprueba, no sólo que no te quede la manga desprotegida, sino que no se levante el faldón inferior de la Chaqueta por ese mismo lado. La versión 3/4 es la más popular. Los fabricantes actuales manufacturan versiones 2/4, más ligeras)’ menos voluminosas, para quienes exigen diseños de máxima movilidad.

• La capucha debe ser al menos integrada, no desmontable. Así mismo, la Chaqueta ha de tener ajuste de cintura y faldón, fácilmente destensable.

• Aunque hasta hace poco tiempo los sistemas coadyuvantes para la transpirabilidad eran sólo exhibidos por los modelos más técnicos, la eficacia demostrada y por ende la polivalencia que otorgan a la prenda este tipo de innovaciones, las hacen hoy por hoy recomendables para todas las prácticas, sea cual fuere el nivel. Puede elegirse entre una simple ventilación de las axilas con cremallera, o comunicada con bolsillos exteriores, ventilación costal independiente de los bolsillos, etc.

• Y por supuesto, que las costuras vayan interiormente termo selladas.

CUIDADOS Y MIMOS

Las capas impermeables y transpirables -ya sean un revestimiento o una membrana laminada- dependen para funcionar de componentes relativamente delicados. Ni siquiera la Chaqueta más cara del mercado te durará mucho si la maltratas.

En primer lugar, la suciedad y el sudor pueden obstruir y ensuciar los microporos del tejido, disminuyendo su transpirabilidad.

Mantener la prenda limpia ayuda a conseguir que funcione en toda su capacidad. Algunas clases de detergentes pueden destruir químicamente algunos elementos de la cubierta, así que Ice las etiquetas y sigue las instrucciones de lavado y secado del fabricante. Sin embargo, no suele ser una buena idea meter la Chaqueta en la lavadora; el movimiento de batido del tambor puede eliminar gradualmente el acabado hidrófugo de la cubierta.

Los acabados hidrófugos se aplican para conseguir que el agua quede formando gotas sobre la superficie de la cubierta (efecto deperlante). Si este acabado exterior desaparece, la membrana o capa transpirable e impermeable del interior de la cubierta seguirá evitando que penetre el agua; pero el tejido de nailon puede saturarse con la lluvia, lo que haría disminuir la transpirabilidad y daría a la Chaqueta un tacto frío y húmedo, Independientemente de los cuidados que prodigues a tu Chaqueta, el acabado hidrófugo terminará por desaparecer simplemente con el uso.

El efecto deperlante se puede restaurar en parte aplicando a la cubierta algún spray o añadiendo algún producto en el lavado. En cualquier caso, siempre resultará menos agresivo para la prenda lavarla a mano, y lo menos posible.

FORROS POLARES ¿SIMILARES PRESTACIONES?

Si de verdad pretendemos tener un forro quee sea bueno en todo, podemos ponemos encima algo así como un chubasquero hipertérmico o una pseudo Chaqueta que no es interior ni exterior, sino todo lo contrario. Semejante galimatías no lo es tanto… La capacidad térmica representa la principal razón de ser en un forro polar, y suele ir reñida con la ligereza. Éste último aspecto resulta vital para alta montaña, pensando en actividades de mucha intensidad física y/o movimiento. Normalmente, encontraremos tres tipos de grosores: fino (desde 140glm2), mediano (desde 220 g/m2) y grueso (desde 300g/m2).

Además de la capacidad térmica, elegiremos en función del peso y volumen que deseemos en la prenda una vez doblada. Poco a poco se le da cada vez más importancia a la capacidad cortaviento, sobre todo en climatologías como la nuestra, donde en muchas ocasiones la Chaqueta exterior sobra. pero si te la quitas el viento te “acuchilla” a través de un forro no dotado con este tipo de protección. En este caso, la capacidad térmica de la prenda disminuye en progresión ascendente (para un forro grueso, en tomo a un 4% de reducción frente a 10 km/h de viento, 12 % con 20 km/h, etc.). Nunca olvides que:

• A la hora de escoger talla, no debe quedarte ajustado como si de una camiseta interior se tratase, pero tampoco excesivamente holgado, de lo contrario este exceso de volumen haría muy incómoda la colocación encima de una Chaqueta exterior si las condiciones lo requieren.

• Pruébatelo con el mínimo de ropa debajo (sólo una camiseta), y eleva los brazos bien estirados, para comprobar que los puños no quedan demasiado bajos. APRENDAMOS A

VALORAR LOS DETALLES EN UNA CHAQUETA

Los consumidores más exigentes pueden valorar ciertos detalles que se te escapan al gran publico. Algunos de ellos son:

La cremallera con doble cursor.

Solapa interior tras cremallera.

Protección exterior de cremallera doble y con cierre de velero discontinuo.

Bolsillos exteriores: ausencia de los inferiores (versión 2/4). y los únicos (superiores) con cierre vertical o diagonal y con solapa protectora.

Para cierto nivel de actividades, los bolsillos interiores no son prácticos.

La capucha, preformada, con visera y volumen suficiente para albergar el casco de escalada sin agobios: acompañando siempre todos los movimientos de la cabeza. Fácilmente ajustable, y “recogible” bajo el cuello cuando no la necesitamos.

Cierre de puños de regulación rápida con velecro.

Refuerzos exteriores antiabrasión (hombros y codos).

El mínimo posible de costuras exteriores.

 

Grupo de Rescate

GREIM

Los GREIM nuestros ANGELES GUARDIANES


 

http://www.revistafusion.com/1998/num60/repor60.htm

 

La montaña se ha cobrado este año la vida de ocho aficionados, el doble de lo normal

Los ocho guardias civiles del Greim atienden las emergencias de un vasto y complejo territorio, cada vez más visitado. Deslizamientos y desprendimientos son las principales causas de muerte, junto a los descuidos

Las áreas de peligro se concentran en Picos y en la cara norte del Espigüete

En marzo del 2005, dos personas perdían la vida al caer desde la vertiente norte del pico Espigüete, en el macizo palentino de Fuentes Carrionas, con cuatro días de diferencia. Ambos ascendían en solitario.

Los accidentes mortales se sucedieron a continuación en canales, picos y peñas de los macizos central y occidental de Picos de Europa, en remotos lugares como la cara sur de Torre del Friero o Sedo Pedavejo.

Estas áreas son las que los agentes del Greim de la Guardia Civil definen como las de mayor peligro de toda la cordillera, probablemente también porque son las más visitadas por los deportistas.

El ejemplo más gráfico de esta situación se dibuja en el gigantesco mapa que ocupa una pared entera de la sala de operaciones de este grupo especial. Chinchetas de diversos colores, especialmente rojas, se concentran en los citados lugares como si advirtieran del extremo peligro.

«Hemos llevado a cabo rescates en simas con 1.200 metros de profundidad, labores que han durado más de dos días, como el salvamento de un espeleólogo en la Torca del Ferro, en Pico Cabrones. Tuvimos que bajar unos 400 metros para recuperar el cuerpo», recuerda un agente.

Los rescates múltiples, aunque se siguen desarrollando, son cada vez menos frecuentes. En estos casos se suele tratar de extravíos de grupos de excursionistas más que de fallecidos. En esta situación se encontraron 121 personas desde enero del 2005.

 

Sus ángeles de la guarda,díganos

Salir a la montaña con móvil puede salvar una vida cuando se comete el error de practicar escalada sin estar preparado M. Romero sabero El teléfono móvil ha sido una auténtica revolución en el proceso de los rescates desarrollados en alta montaña; el móvil y el GPS. La cobertura en los macizos leoneses es aceptable hasta determinadas altitudes, lo que posibilita que el tiempo que se tarda en llegar hasta un herido, muerto o extraviado es cada vez más corto. «Casi todo el mundo tiene móvil, pero olvidárselo cuando se sale a la montaña es una imprudencia», afirma el jefe en funciones del grupo, Raúl Muñoz Bautista. Pero sin duda el GPS es el aparato que en el futuro permitirá llegar hasta un accidentado en un tiempo récord, puesto que la lectura de las coordenadas permite a los guardias civiles guiarse desde el helicóptero con una precisión absoluta. El precio de un GPS -acrónimo del inglés Global Position System (Sistema de Posición Global)-, que ronda los 300 euros, no estimula un uso tan popular como el móvil, pero sólo de momento. Actualmente, las brújulas y los altímetros hacen este papel. Otras irresponsabilidades Además del olvido del móvil, los agentes del Greim han detectado en todos estos años otras muchas irresponsabilidades que, corregidas, pueden ayudar a salvar una vida. Cuando se sale a la montaña siempre se recomienda comunicar a alguien la ruta prevista. Cada uno debe conocer sus limitaciones puesto que los picos que si quieren alcanzar o las rutas a realizar dependen del grado de preparación, de los conocimientos y, sobre todo, de la experiencia. Si hay algo que sabe todo aquel experto en montañismo es «anda como un viejo y llegarás como un joven». Lo mejor es reservar fuerzas. También hay que ser consciente de que hay que volver atrás. Si por culpa del mal tiempo o porque no se lleva el material adecuado no se puede continuar, siempre es mejor dar media vuelta y volver. Hay que procurar que el regreso siempre sea en descenso. En caso de niebla, algo muy común en la montaña, si no se está muy seguro de la ruta siempre es preferible detenerse y esperar. Tiempo y botas Hoy en día es fácil enterarse con bastante exactitud de cómo estará el tiempo. Eso puede salvar de un buen lío a una expedición de aficionados. Respecto al material, lo mejor es usar botas de monte, con un poco de tacón y de un número mayor que el utilizado para zapato. Con doble calcetín, el pie va más sujeto, se pisa seguro y se cansa menos. También protegen de las posibles mordeduras de reptiles, se agarran mejor a la roca y no calan. Es imprescindible llevar chubasquero y un mínimo equipaje en la mochila para no sobrecargarse de peso, con un reducido botiquín y agua suficiente para todo el día. El chocolate y los frutos secos resultan adecuados para la comida. Llamar a los refugios previamente para confirmar que se puede pasar la noche también es aconsejable. En Internet hay listados con los teléfonos de todos los albergues.

«La gente cada vez es más técnica y se mete en fregados mayores». Uno de los ocho agentes del Grupo Especial de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil con base en Sabero expresa de un modo muy gráfico la creciente afición por el montañismo y la espeleología en la provincia leonesa, actividades que a la vista de las estadísticas empiezan a ser algo más que deportes de riesgo. Entre enero y noviembre de este año han fallecido ocho personas en los macizos de Picos de Europa y Fuentes Carrionas mientras practicaban alguno de estos deportes, el doble de los que perecieron durante todo el 2005 y de lo habitual en otros años. Deslizamientos y desprendimientos de rocas o hielo fueron algunas de las causas, pero el mal uso del material, los infartos y el cansancio continúan anotándose en los atestados policiales como el origen de varias de estas muertes, por lo que un importante porcentaje de los fallecimientos pueden ser evitables. La cara norte del Espigüete en el mes de marzo es mortal, como lo son los macizos occidental y central de Picos de Europa a lo largo de todo el año. Estos territorios de la cordillera aglutinaron el mayor número de accidentes invernales y estivales con víctimas mortales. En verano y en invierno El desconocimiento y la dureza de la propia montaña suponen en sí un peligro, escollos que añadidos a la ligereza con la que muchos aficionados se toman las expediciones son factores suficientes para que la actividad de los equipos de rescate sea continua, tanto en verano como en invierno. Hasta mediados de noviembre, el Greim de la Guardia Civil con sede en Sabero salvó a 51 personas heridas o extraviadas en algún punto de la Cordillera Cantábrica entre Orense y Palencia, principalmente en intervenciones en las que el rescatado se encontraba solo. «Un kilómetro en Picos de Europa es bestial», asegura el cabo primero Raúl Muñoz Bautista, actual jefe interino de la unidad, en sustitución de Aureliano Escanciano. La afirmación no es baladí. Su zona de actuación teóricamente abarca las provincias de León, Palencia y Zamora, aunque acuden donde se les requiere, llegando a veces hasta las montañas de Galicia. Son, potencialmente, miles y miles de kilómetros cuadrados para un grupo que cuenta con ocho efectivos, un helicóptero compartido con otras especialidades de la Benemérita, caso del Seprona, dos todoterrenos largos, uno corto para trasladar al perro de rastreo Judy y dos quad. Helicóptero compartido Los agentes especiales ocupan parte de una antigua casa-cuartel ubicada en un alto de la localidad leonesa de Sabero. Llama la atención que la unidad está separada del helicóptero, su principal medio de locomoción. El aparato, un BO 105, se encuentra en un hangar de la base aérea de La Virgen del Camino. Aunque el rescate de personas es prioritario y anule cualquier otro servicio, esta situación no es habitual en otro tipo de medios o grupos de salvamento civiles. Partiendo de que todo es mejorable, los tiempos de respuesta de los guardias civiles del Greim de Sabero son aceptables. «El teléfono móvil y el GPS han ayudado mucho», explica el cabo primero. «Piensa que hace unos años -añade un agente- el que era víctima de un accidente, si iba alguien con él, tenía que bajar hasta algún lugar donde nos localizaban por emisora y volver a llevarnos hasta el herido. Ahora todo eso ha cambiado y el proceso de reacción ante una emergencia es mucho más corto». Por lo general, el helicóptero tarda unos veinte minutos en recorrer el viaje entre La Virgen del Camino y Sabero. A ello hay que sumar el tiempo que absorbe el protocolo de salida de la aeronave, el arranque del aparato y la preparación de los pilotos, puesto que en este tipo de helicópteros es obligatorio que la tripulación sea de dos personas. Las imprudencias se pagan Para estos agentes especiales, los accidentes invernales no se pueden dar por terminados hasta que transcurre el mes de mayo, cuando deja de haber nieve en la montaña. «En la fase invernal, el lugar más peligroso es el macizo de Fuentes Carrionas porque el acceso desde la carretera es bueno. La gente de Burgos, Palencia y Valladolid llegan en coche hasta Cardaño y piensan que todo es igual de fácil». Pero se equivocan. Un rescate en la montaña moviliza muchos medios y a la administración, aun siendo consciente de que se trata de un servicio humanitario, le supone un importante gasto; y un ingente esfuerzo humano. «No es lo más habitual, pero cuando nos avisan por la noche, si el accidentado está localizado, hay que subir andando hasta donde sea. Y para eso tenemos que ser unos cuantos porque hay que transportar a las víctimas en camilla». Un médico de apoyo La mayor parte de las veces los agentes se enfrentan a rescates en lugares recónditos, donde la víctima suele padecer hipotermia y politraumatismos severos. Un médico de apoyo que acompañara a los guardias civiles en sus desplazamientos mejoraría enormemente la calidad de este servicio que ahora cumple 25 años de existencia. La explicación que estos especialistas de la montaña proporcionan para razonar el pico de fallecimientos en la montaña leonesa y palentina durante este año es el espectacular uso de la Cordillera Cantábrica por parte de los aficionados al senderismo, el barranquismo, la espeleología y la escalada. Internet como riesgo Según explican los agentes del Greim, Internet se ha convertido en una vía, por no decir la vía, para difundir experiencias propias en determinados macizos. Un somero repaso a algunas web relacionadas con el tema hace evidente que en muchos casos no son el mejor ejemplo a seguir, puesto que no suelen incluir los niveles reales de dificultad y las condiciones meteorológicas cambian respecto a la fecha de la expedición que se relata por Internet.

Consejos prácticos en caso de Accidente

EN CASO DE ACCIDENTE


Solicitud de Socorro

– Mantener la calma y aplicar primeros auxilios.

– Pensar en el punto de aviso más próximo (Refugio, Teléfono, etc., … ) y modo de llegar a él.

– Si es posible, no dejar solo al herido.

– En caso contrario referenciar el punto, para indicarlo después, a los equipos de rescate.

– Una vez dado el aviso, permanecer perfectamente localizado, por si fuera necesario, colaborar en el rescate.

– En caso de necesitar auxilio, avisar personalmente, mediante radio-socorro de refugio o telefónicamente.

Datos para solicitar la ayuda

Para una mejor y más rápida intervención de los grupos de socorro en caso de accidente será fundamental dar una serie de datos a la hora de solicitar la ayuda, como:

– Quién la solicita, datos personales y dirección

– Cuando a ocurrido el accidente, hora del día

– Llugar exacto donde se encuentra la víctima, según el mapa, coordenadas, características del terreno.

– Condiciones meteorológicas en el lugar de los hechos, visibilidad, etc.

– Nombre y demás datos de la víctima.

– Número de personas que pueden prestar ayuda en el lugar del accidente.

Señales Internacionales de Socorro

Sí, necesitamos ayuda

NO necesitamos ayuda

Necesitamos ayuda

Necesitamos ayuda

Normas de actuación con Helicóptero

Desde que el aviso de socorro llega al 112, se pone inmediatamente en marcha el plan de socorro, que incluye, normalmente, el empleo de helicópteros de rescate por lo que es interesante tener en cuenta las siguientes recomendaciones de seguridad:

1.- Buscar en las proximidades del accidente una zona que se considere apta para la toma (sensiblemente llana y despejada)

2.- Acondicionar esa zona -si hay nieve pisarla -no dejar objetos sueltos (mochilas, ropa, etc) que puedan levantarse por el rebufo del helicóptero.

3.- A la llegada del helicóptero, hacer la señal de que se necesita ayuda y señalar el viento si se conoce la técnica.

4.- Cuando el helicóptero va a tomar tierra, permanecer agachados en el sector frontal del mismo, y mantenerse así hasta recibir instrucciones de la tripulación.

5.- En los movimientos cerca del helicóptero, no perder de vista los dos rotores (principal y de cola). Pues son muy peligrosos. Al aproximarse con esquís, llevarlos horizontales, nunca verticales, pues pueden tocar el rotor y provocar un accidente.

6.- Durante el despegue del helicóptero el personal que queda en tierra debe permanecer agachado en la misma posición que durante la toma.

 

Prevención de Riesgos en la Montaña

PREVENCIÓN en la MONTAÑA

La montaña es el medio donde desarrollamos nuestras actividades: es la fuente de nuestras satisfacciones.

Sin embargo, no podemos ignorar que el montañismo, debido al ambiente donde se desarrolla, presenta una serie de riesgos que debemos conocer para al menos prevenirlos y atenuarlos.

Los peligros que la montaña encierra pueden ser de dos tipos:

Peligros Objetivos:

Son los de origen natural, que nada tiene que ver con el comportamiento del montañero:

Desprendimientos de rocas y piedras.

Nevadas, aludes, cornisas, seracs, grietas en glaciares, …

Cambios de tiempo improvistos: tormentas y rayos, fuerte viento, niebla, …

Aumento del caudal repentino en ríos, barrancos y cañones.

Peligros Subjetivos:

Son los que derivan del propio comportamiento del hombre:

La infravaloración, inconsciencia

Desconocimiento de los propios peligros, ambiente, circunstancias y seguridad.

No poseer la preparación física adecuada

Realizar una actividad sin los debidos conocimientos técnicos

No utilizar el equipo adecuado No llevar acabo una alimentación correcta

No renunciar a tiempo de nuestro objetivo. etc…

Es evidente que los riesgos y peligros existen en la montaña, están ahí, pero también es cierto que una adecuada preparación llevada a la práctica, nuestra prudencia y la experiencia adquirida día a día, atenuará sus efectos permitiéndonos hacer montaña con mayor seguridad.

1990 Excursión al Pico Curavacas

1.990 Excursión al Pico Curavacas

 

1.990 Excursión al Pico Curavacas (2.520 metros)

Burgos (Alpino). La plácida lectura de la Historia del Montañismo Palentino en las vacaciones despertó en mi la vieja ilusión de atravesar el Valle de Pineda, surcado por el nacimiento del río Carrión y acceder así al legendario Pozo de Curavacas.

Enterado del propósito de Vicente Lagunilla, delegado de la Federación de Montañismo en Palencia de ascender al pico Curavacas con Alejandro Díez Riol, escritor del mencionado libro, les sugerí acompañarles abordando la montaña por la vertiente Norte, casi desconocida para mí, pese a las casi 20 ascensiones a dicha cumbre en invierno y verano.

Con tal motivo salíamos el sábado por la tarde en viaje hasta Cervera de Pisuerga y de allí, por la carretera de los pantanos, llegamos a acampar al bucólico pueblo de Vidrieros, donde finaliza la carretera asfaltada.

El domingo amanece un poco fresco y cubierto de brumas, lo que nos hace dudar en algún momento de alcanzar nuestro objetivo.

Aprovechando la gran ventaja que nos reporta el vehículo «todo terreno» de Tente, efectuamos la aproximación de veintiún Kilómetros de tortuosa pista, que nos deposita cerca del Pozo de Curavacas (1800 m.). Cabe destacar, la forma física de mi paisano Lorenzo Bernabé, que hace el acercamiento a golpe de pedal en una bicicleta de montaña.

El recorrido en el que vadeamos varias veces el río, resulta apasionante por la belleza del paisaje y el conocimiento de términos tan hermosos como: Puente Pucherín, Santa Marina, Vega de Corre Caballos, El Estrecho, Vega los Cantos, etc.

Preparadas las mochilas, iniciamos los cuatro la ascensión hacia la Hoya Superior procurando buscar las llambrias de roca o pendientes de hierba que nos eviten la ingrata pedrera.
Al cabo de un rato vemos un numeroso rebaño de cabras, la mayoría de ellas sesteando y entre las que destaca un barbudo carnero, que a fuer de su aspecto, tiene que ser el patriarca de la manada.
Hacemos una parada para comentar la situación de las vías de escalada abiertas hace años en la Cara N.O. del Pico Principal y nos dirigimos hacia la izquierda en busca de la Senda del Notario, itinerario que inauguraba en agosto de 1947 Luis García Guinea.

Cuando estamos casi encumbrando surgen de la cima unas siluetas humanas que resultan ser dos famosos veteranos asturianos, Juan Delgado y Juan Torio. El primero de ellos es el autor de la guía Ubiña Alta Montaña y de la maravillosa monografía de la Torre Santa de Castilla.

La remontada ha sido completa, pues Alejandro, que desde abajo viene observando el terreno en busca de una variedad rara de flora alpina para su obra sobre botánica, da con ella a la cota de 2.450 metros cuando ya no lo esperaba.

Tras reponer fuerzas, emprendemos el descenso por trazado diferente al de subida. Bajamos hasta la meseta inclinada que nos separa del Pico Medio y desde la brecha del Portillo flanqueamos la Cumbre Oeste del macizo, por una cornisa orientada al Sur que nos lleva al Collado de la Curruquilla (2.290 metros).
Procurando eludir los canchales de roca suelta y después de cinco horas y media de andadura, arribamos al atractivo Lago de Curavacas en el que nos esperan nuestras familias.

Todavía tenemos tiempo de zambullirnos en sus frescas y cristalinas aguas, así como de navegar por el mismo en una piragua que hemos llevado.

Al caer la tarde abandonamos este bonito lugar que nos ha deparado unas intensas vivencias, en la confianza de revivirlas proyectadas gracias a la filmación de video, que nos hicieron estos excelentes amigos palentinos: Alejandro y Tente.

Una última mirada a las Escaleras, que son unas gradas repletas de pequeñas cascadas de agua proveniente de los desaguaderos del pozo, y enfilamos el valle para al pasar bajo la majestuosa pared N.E. de Curavacas hacerla una fotografía.

CARLOS SAINZ VARONA

 

curavacas1

Este es el encabezado

Haz clic en el botón editar para cambiar este texto. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

curavacas1

Este es el encabezado

Haz clic en el botón editar para cambiar este texto. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

1.990 Excursión al Pico Curavacas

 

1.990 Excursión al Pico Curavacas (2.520 metros)

Burgos (Alpino). La plácida lectura de la Historia del Montañismo Palentino en las vacaciones despertó en mi la vieja ilusión de atravesar el Valle de Pineda, surcado por el nacimiento del río Carrión y acceder así al legendario Pozo de Curavacas.

Enterado del propósito de Vicente Lagunilla, delegado de la Federación de Montañismo en Palencia de ascender al pico Curavacas con Alejandro Díez Riol, escritor del mencionado libro, les sugerí acompañarles abordando la montaña por la vertiente Norte, casi desconocida para mí, pese a las casi 20 ascensiones a dicha cumbre en invierno y verano.

Con tal motivo salíamos el sábado por la tarde en viaje hasta Cervera de Pisuerga y de allí, por la carretera de los pantanos, llegamos a acampar al bucólico pueblo de Vidrieros, donde finaliza la carretera asfaltada.

El domingo amanece un poco fresco y cubierto de brumas, lo que nos hace dudar en algún momento de alcanzar nuestro objetivo.

Aprovechando la gran ventaja que nos reporta el vehículo «todo terreno» de Tente, efectuamos la aproximación de veintiún Kilómetros de tortuosa pista, que nos deposita cerca del Pozo de Curavacas (1800 m.). Cabe destacar, la forma física de mi paisano Lorenzo Bernabé, que hace el acercamiento a golpe de pedal en una bicicleta de montaña.

El recorrido en el que vadeamos varias veces el río, resulta apasionante por la belleza del paisaje y el conocimiento de términos tan hermosos como: Puente Pucherín, Santa Marina, Vega de Corre Caballos, El Estrecho, Vega los Cantos, etc.

Preparadas las mochilas, iniciamos los cuatro la ascensión hacia la Hoya Superior procurando buscar las llambrias de roca o pendientes de hierba que nos eviten la ingrata pedrera.
Al cabo de un rato vemos un numeroso rebaño de cabras, la mayoría de ellas sesteando y entre las que destaca un barbudo carnero, que a fuer de su aspecto, tiene que ser el patriarca de la manada.
Hacemos una parada para comentar la situación de las vías de escalada abiertas hace años en la Cara N.O. del Pico Principal y nos dirigimos hacia la izquierda en busca de la Senda del Notario, itinerario que inauguraba en agosto de 1947 Luis García Guinea.

Cuando estamos casi encumbrando surgen de la cima unas siluetas humanas que resultan ser dos famosos veteranos asturianos, Juan Delgado y Juan Torio. El primero de ellos es el autor de la guía Ubiña Alta Montaña y de la maravillosa monografía de la Torre Santa de Castilla.

La remontada ha sido completa, pues Alejandro, que desde abajo viene observando el terreno en busca de una variedad rara de flora alpina para su obra sobre botánica, da con ella a la cota de 2.450 metros cuando ya no lo esperaba.

Tras reponer fuerzas, emprendemos el descenso por trazado diferente al de subida. Bajamos hasta la meseta inclinada que nos separa del Pico Medio y desde la brecha del Portillo flanqueamos la Cumbre Oeste del macizo, por una cornisa orientada al Sur que nos lleva al Collado de la Curruquilla (2.290 metros).
Procurando eludir los canchales de roca suelta y después de cinco horas y media de andadura, arribamos al atractivo Lago de Curavacas en el que nos esperan nuestras familias.

Todavía tenemos tiempo de zambullirnos en sus frescas y cristalinas aguas, así como de navegar por el mismo en una piragua que hemos llevado.

Al caer la tarde abandonamos este bonito lugar que nos ha deparado unas intensas vivencias, en la confianza de revivirlas proyectadas gracias a la filmación de video, que nos hicieron estos excelentes amigos palentinos: Alejandro y Tente.

Una última mirada a las Escaleras, que son unas gradas repletas de pequeñas cascadas de agua proveniente de los desaguaderos del pozo, y enfilamos el valle para al pasar bajo la majestuosa pared N.E. de Curavacas hacerla una fotografía.

CARLOS SAINZ VARONA

 

curavacas1

Este es el encabezado

Haz clic en el botón editar para cambiar este texto. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

1.990 Excursión al Pico Curavacas

 

1.990 Excursión al Pico Curavacas (2.520 metros)

Burgos (Alpino). La plácida lectura de la Historia del Montañismo Palentino en las vacaciones despertó en mi la vieja ilusión de atravesar el Valle de Pineda, surcado por el nacimiento del río Carrión y acceder así al legendario Pozo de Curavacas.

Enterado del propósito de Vicente Lagunilla, delegado de la Federación de Montañismo en Palencia de ascender al pico Curavacas con Alejandro Díez Riol, escritor del mencionado libro, les sugerí acompañarles abordando la montaña por la vertiente Norte, casi desconocida para mí, pese a las casi 20 ascensiones a dicha cumbre en invierno y verano.

Con tal motivo salíamos el sábado por la tarde en viaje hasta Cervera de Pisuerga y de allí, por la carretera de los pantanos, llegamos a acampar al bucólico pueblo de Vidrieros, donde finaliza la carretera asfaltada.

El domingo amanece un poco fresco y cubierto de brumas, lo que nos hace dudar en algún momento de alcanzar nuestro objetivo.

Aprovechando la gran ventaja que nos reporta el vehículo «todo terreno» de Tente, efectuamos la aproximación de veintiún Kilómetros de tortuosa pista, que nos deposita cerca del Pozo de Curavacas (1800 m.). Cabe destacar, la forma física de mi paisano Lorenzo Bernabé, que hace el acercamiento a golpe de pedal en una bicicleta de montaña.

El recorrido en el que vadeamos varias veces el río, resulta apasionante por la belleza del paisaje y el conocimiento de términos tan hermosos como: Puente Pucherín, Santa Marina, Vega de Corre Caballos, El Estrecho, Vega los Cantos, etc.

Preparadas las mochilas, iniciamos los cuatro la ascensión hacia la Hoya Superior procurando buscar las llambrias de roca o pendientes de hierba que nos eviten la ingrata pedrera.
Al cabo de un rato vemos un numeroso rebaño de cabras, la mayoría de ellas sesteando y entre las que destaca un barbudo carnero, que a fuer de su aspecto, tiene que ser el patriarca de la manada.
Hacemos una parada para comentar la situación de las vías de escalada abiertas hace años en la Cara N.O. del Pico Principal y nos dirigimos hacia la izquierda en busca de la Senda del Notario, itinerario que inauguraba en agosto de 1947 Luis García Guinea.

Cuando estamos casi encumbrando surgen de la cima unas siluetas humanas que resultan ser dos famosos veteranos asturianos, Juan Delgado y Juan Torio. El primero de ellos es el autor de la guía Ubiña Alta Montaña y de la maravillosa monografía de la Torre Santa de Castilla.

La remontada ha sido completa, pues Alejandro, que desde abajo viene observando el terreno en busca de una variedad rara de flora alpina para su obra sobre botánica, da con ella a la cota de 2.450 metros cuando ya no lo esperaba.

Tras reponer fuerzas, emprendemos el descenso por trazado diferente al de subida. Bajamos hasta la meseta inclinada que nos separa del Pico Medio y desde la brecha del Portillo flanqueamos la Cumbre Oeste del macizo, por una cornisa orientada al Sur que nos lleva al Collado de la Curruquilla (2.290 metros).
Procurando eludir los canchales de roca suelta y después de cinco horas y media de andadura, arribamos al atractivo Lago de Curavacas en el que nos esperan nuestras familias.

Todavía tenemos tiempo de zambullirnos en sus frescas y cristalinas aguas, así como de navegar por el mismo en una piragua que hemos llevado.

Al caer la tarde abandonamos este bonito lugar que nos ha deparado unas intensas vivencias, en la confianza de revivirlas proyectadas gracias a la filmación de video, que nos hicieron estos excelentes amigos palentinos: Alejandro y Tente.

Una última mirada a las Escaleras, que son unas gradas repletas de pequeñas cascadas de agua proveniente de los desaguaderos del pozo, y enfilamos el valle para al pasar bajo la majestuosa pared N.E. de Curavacas hacerla una fotografía.

CARLOS SAINZ VARONA

 

curavacas1

Este es el encabezado

Haz clic en el botón editar para cambiar este texto. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

1.990 Excursión al Pico Curavacas

 

1.990 Excursión al Pico Curavacas (2.520 metros)

Burgos (Alpino). La plácida lectura de la Historia del Montañismo Palentino en las vacaciones despertó en mi la vieja ilusión de atravesar el Valle de Pineda, surcado por el nacimiento del río Carrión y acceder así al legendario Pozo de Curavacas.

Enterado del propósito de Vicente Lagunilla, delegado de la Federación de Montañismo en Palencia de ascender al pico Curavacas con Alejandro Díez Riol, escritor del mencionado libro, les sugerí acompañarles abordando la montaña por la vertiente Norte, casi desconocida para mí, pese a las casi 20 ascensiones a dicha cumbre en invierno y verano.

Con tal motivo salíamos el sábado por la tarde en viaje hasta Cervera de Pisuerga y de allí, por la carretera de los pantanos, llegamos a acampar al bucólico pueblo de Vidrieros, donde finaliza la carretera asfaltada.

El domingo amanece un poco fresco y cubierto de brumas, lo que nos hace dudar en algún momento de alcanzar nuestro objetivo.

Aprovechando la gran ventaja que nos reporta el vehículo «todo terreno» de Tente, efectuamos la aproximación de veintiún Kilómetros de tortuosa pista, que nos deposita cerca del Pozo de Curavacas (1800 m.). Cabe destacar, la forma física de mi paisano Lorenzo Bernabé, que hace el acercamiento a golpe de pedal en una bicicleta de montaña.

El recorrido en el que vadeamos varias veces el río, resulta apasionante por la belleza del paisaje y el conocimiento de términos tan hermosos como: Puente Pucherín, Santa Marina, Vega de Corre Caballos, El Estrecho, Vega los Cantos, etc.

Preparadas las mochilas, iniciamos los cuatro la ascensión hacia la Hoya Superior procurando buscar las llambrias de roca o pendientes de hierba que nos eviten la ingrata pedrera.
Al cabo de un rato vemos un numeroso rebaño de cabras, la mayoría de ellas sesteando y entre las que destaca un barbudo carnero, que a fuer de su aspecto, tiene que ser el patriarca de la manada.
Hacemos una parada para comentar la situación de las vías de escalada abiertas hace años en la Cara N.O. del Pico Principal y nos dirigimos hacia la izquierda en busca de la Senda del Notario, itinerario que inauguraba en agosto de 1947 Luis García Guinea.

Cuando estamos casi encumbrando surgen de la cima unas siluetas humanas que resultan ser dos famosos veteranos asturianos, Juan Delgado y Juan Torio. El primero de ellos es el autor de la guía Ubiña Alta Montaña y de la maravillosa monografía de la Torre Santa de Castilla.

La remontada ha sido completa, pues Alejandro, que desde abajo viene observando el terreno en busca de una variedad rara de flora alpina para su obra sobre botánica, da con ella a la cota de 2.450 metros cuando ya no lo esperaba.

Tras reponer fuerzas, emprendemos el descenso por trazado diferente al de subida. Bajamos hasta la meseta inclinada que nos separa del Pico Medio y desde la brecha del Portillo flanqueamos la Cumbre Oeste del macizo, por una cornisa orientada al Sur que nos lleva al Collado de la Curruquilla (2.290 metros).
Procurando eludir los canchales de roca suelta y después de cinco horas y media de andadura, arribamos al atractivo Lago de Curavacas en el que nos esperan nuestras familias.

Todavía tenemos tiempo de zambullirnos en sus frescas y cristalinas aguas, así como de navegar por el mismo en una piragua que hemos llevado.

Al caer la tarde abandonamos este bonito lugar que nos ha deparado unas intensas vivencias, en la confianza de revivirlas proyectadas gracias a la filmación de video, que nos hicieron estos excelentes amigos palentinos: Alejandro y Tente.

Una última mirada a las Escaleras, que son unas gradas repletas de pequeñas cascadas de agua proveniente de los desaguaderos del pozo, y enfilamos el valle para al pasar bajo la majestuosa pared N.E. de Curavacas hacerla una fotografía.

CARLOS SAINZ VARONA

 

1971 Los Peligros de la Niebla

LA NIEBLA EN LA MONTAÑA

(Relato íntimo de una excursión)

 

Hoy voy a comentar algo sobre ese fenómeno meteorológico, que suele presentarse en montaña con mucha frecuencia y siempre de manera indeseable, aunque en muchas ocasiones sea causa de espectáculos maravillosos y difíciles de narrar por su belleza y de los que todos hemos disfrutado en nuestras salidas a la montaña. Y para hablar de la niebla y de sus nefastas consecuencias, no voy a recurrir a esa terminología al uso que podemos encontrar en cualquier manual de montaña, sino relacionándolo con alguna experiencia, que a la vez que me sirve para relatar una actividad que realizaron miembros de nuestro Club, me recuerda momentos gratos y aviva sentimientos agridulces y nostálgicos.

 

Era la víspera de San Juan, nuestro Club había organizado un pequeño campamento, con base en el Pozo de Curavacas y en el que iban a participar otros clubs. Allí sería la concentración para, desde ese punto, hacer actividad montañera: Curavacas, Tres Provincias, El Celestino, etc., pues contábamos con tres días para ello.

 

Ya sabéis que el acceso desde Cardaño al Pozo es a través del Collado del Ves con un desnivel de 1000 metros más o menos. El equipo de avituallamiento para varios días, hacía que todos transportáramos mucho peso.

 

La tarde era luminosa, radiante, serena, como para pensar en unos días estupendos. Iniciamos la marcha un grupo de tres personas con el ánimo de dormir la noche de San Juan en el campamento base, donde nos reuniríamos con los demás. Tras una larga marcha cruzamos el río Cardaño, entrando en la Cuenca, que nos conduciría al Collado del Ves para, luego, descendiendo, situarnos en el lugar de la cita, próximos al desagüe del Lago de Curavacas.

 

Seguimos ascendiendo y el tiempo empieza a cambiar: por encima de nosotros, en la línea de cumbres, Agujas de Fuentes Carrionas, Collado del Ves, Curruquilla, empieza a penetrar un frente nuboso que hace presagiar lluvia o niebla. Después de más de 2 horas de marcha y quedando todavía media para alcanzar el Collado, irrumpe la niebla a nuestra altura, nos envuelve y desorienta. Sabemos que caminando hacia arriba llegaremos en el tiempo previsto a la cimera, donde, si persiste la niebla, podremos montar la tienda y aguantar hasta que despeje aquélla.

 

Seguimos hacia arriba, lentos por la carga pero sin parar, ya que también la temperatura ha descendido notablemente y la niebla nos humedece; el tiempo pasa más allá de lo que creíamos necesario para llegar arriba, no logramos encontrar la horizontal del Collado, estamos totalmente desorientados y no podemos continuar así, pues el terreno es peligroso. Decidimos buscar el mejor emplazamiento para montar la tienda y entre el maremagnum de pedreras inclinadas, hallamos terreno firme donde montarla, lo que hacemos con la rapidez que exigen las circunstancias y el hecho de comenzar a llover.

 

¡Que alivio contar con un techo aunque sea una simple lona!.

 

La lluvia arrecia y la tienda que no tiene suelo (es de las históricas) empieza a “admitir” agua por la parte elevada del terreno. El único colchón neumático de que disponemos se sitúa en la parte afectada y así, después de comer algo, nos disponemos a pasar le noche en la que hay que relevarse para aguantar el palo de la tienda que el temporal de agua y viento amenaza con llevarse en cualquier momento.

 

La noche, ¡para qué voy a contaros!, entre bromas y aguante hasta que llega el amanecer en que por arte de magia traslada la niebla al fondo del valle, despejando cumbres y cielo y cual sería nuestra sorpresa al comprobar que nos encontramos a 50 metros escasos de la línea de cumbres, no de la que buscábamos, sino de otra. La niebla nos había jugado una mala pasada sin mayores consecuencias que una noche sonada. A los dos días siguientes, una vez en el valle, nos enteraríamos que otro de los grupos que iban al Campamento, perdidos en la niebla con intención del alcanzar la cumbre, estuvieron deambulando durante horas y aparecieron ¡pasmaros! en el valle que reconocieron por el río que cauce abajo les condujo a Cardaño de Arriba.

 

A esto quería llegar con mi relato, la niebla en montaña, puede ser una trampa mortal. No sirve la brújula porque los accidentes geográficos hay que salvarlos con visión, aunque tengas marcado el rumbo y sepas donde quiere llegar. Lo mejor es esperar, o caminar hacia el valle donde es fácil orientarse.

 

Con estas circunstancias adversas, sólo pudimos realizar parte de lo programado. Conocimos también a un pastor santanderino que, año tras año, se instala en su chozo y cuida su ganado en Huerta Chica, que nos colmó de atenciones y que a nuestro regreso, subió con nosotros desde el Lago Curavacas hasta el Collado del Ves, donde nos despedimos hasta otra ocasión.

 

El último de los tres días regresamos hacia Cardaño, encontrándonos en el último trayecto con los que no llegaron al Collado del Ves y que nos esperaban impacientes. Entre ellos, estaba un padre Agustino.

 

Agotada la tarde, con el sol tras las cumbres, llegamos a Cardaño de Arriba. Era domingo. En la pequeña Iglesia, encendimos unos velones; el ambiente era reconfortante y nuestro amigo agustino, no dijo esa misa de los domingos rutinaria y fría. Sentó entre nosotros a ese Señor de las Cumbres y charlamos amigablemente largo rato, embebidos y absortos.

 

Esto ocurrió, como lo cuento, años atrás por la festividad de San Juan.

 

Componentes: Luis López de Abechuco, Ángel Ramos y Miguel Ruiz Ausin 1971.

 

Miguel Ruiz Ausin

Invernal Espigüete 1967

PRIMERA ASCENSIÓN EN INVIERNO DEL CORREDOR NORTE DEL ESPIGÜETE
40 AÑOS DESPUES

Antes de que el Club de Montaña Espigüete existiera oficialmente con sus flamantes Estatutos, habíamos descubierto la Montaña Palentina, allá en la lejanía más distante de la provincia de Palencia; en invierno y en días claros, adivinábamos más que veíamos, desde el Monte El Viejo, unas altas montañas nevadas.

La entrada natural a las montañas era por Guardo, Boardo como le llamaron los romanos, que significaba “hacia lo arduo”, lo peligroso, lo difícil.

Una vez descubiertas, comprobamos que aquel lugar era espacio para la aventura, la admiración, la sorpresa, lo que nos exigía una juventud con ganas de llenar los días de sensaciones nuevas. Antes, mucho antes, habíamos medido a “golpe de calcetín” las cuestas y los senderos del Monte el Viejo, ese espacio vital en que cada palentino se siente dueño y señor y que cuidamos con veneración.

Unos mas que otros, habíamos recorrido en verano la montaña, y habíamos subido a sus altas cumbres, y sabíamos, si era necesario, usar una cuerda, montar un papel y hacer nudos imposibles de deshacer.

Pero la nieve tiene un atractivo especial que cautiva y arrastra.

Y llegó esta fiesta tan especial para los palentinos del día 2 de Febrero, año de 1967, la Virgen de la Calle, Patrona de la ciudad, donde además de aprovechar para la inevitable visita a Valladolid de algunos, o la salida a la montaña de otros, antes o después del viaje se visitaba a la Patrona en su Santuario, como gesto de respeto y veneración. Yo así lo recuerdo.

Un grupo de 20 personas, aproximadamente, en un pequeño autobús nos llegamos hasta el Valle de Mazobres, entre los dos Cardaños. La mañana era espléndida, sol rutilante y mucha nieve caída seguramente el día anterior. Eran las 11 de la mañana, un poco tarde para lo que pensábamos hacer. Un grupo reducido íbamos dispuestos a intentar subir a la cumbre del Espigüete por el corredor norte, única vía conocida por mí, hecha en verano. Llevábamos cuerda y algunos piolets, si hubieran sido necesarios crampones, que no llevábamos, nos hubiéramos dado la vuelta, pero la nieve permitía ascender con una buena huella, aquí abajo, en el valle, mas arriba ya veríamos.

Al grupo previsto inicialmente, se unirían sobre la marcha, Lauro Vicente de 62 años, gran andarín y Ernesto Diez, mucho más joven y también buen andarín. Nos acompañarían hasta el punto que considerasen máximo. Su equipo era deficiente. El del resto del grupo no era mucho mejor, lo que en esos años se llevaba. Rebasaba la Sima del Anillo la nieve acumulada era mucha. Cruzamos con cuidado los puentes que forma la nieve sobre las grietas y hoyos en el tramo hasta meternos en el Corredor. El regreso para los dos añadidos ya no era posible, y en evitación del posibles contingencias en del descenso, tuvieron que seguir con el grupo.

Ya no veríamos el sol hasta asomarnos a la línea de cumbres, 3 ó 4 horas mas tarde. Recuerdo con nitidez la bajísima temperatura que soportamos en el Corredor, ya que la abundante nieve en polvo y con la inclinación, el grupo tan numeroso avanzaba muy despacio y estábamos calados desde la Sima del Anillo. Era un verdadero congelador.

Hasta rebasar el embudo – paso estrecho y muy inclinado -, fué muy duro y comprometido por el esfuerzo en abrir huella muy profunda y por el frío. En esta vía – corredor no da el sol en invierno.

Al otro lado ya, la nieve mas consistente nos permitió una parada para reponer fuerzas, hacer unas fotos y tomar unas bolitas de vitamina y polen que llevaba Tanis Aguado y que recibía de Suiza de su hermano allí residente. Esta alimentación era precursora de los liofilizados y barritas energéticas y sustitutos de la clásica y socorrida lata de foie – gras, de las sardinas y de la leche condensada. También tomamos cosas más consistentes.

El ascenso desde aquí fue menos exigente, ya que la huella era menos profunda y se suavizaba la inclinación, además, como especial ánimo teníamos por encima de nosotros la referencia del sol que iluminaba en lo alto de la montaña, todavía muy por encima de nosotros, la línea de cumbres. Una hora más tarde alcanzábamos la cumbre principal, con la emoción contenida de haber salido de aquel agujero blanco, en que se había convertido nuestra experiencia en las últimas horas.

El sol templó nuestro cuerpo y nuestro ánimo, no así nuestros pies calados, sin ser conscientes todavía, de que habíamos alcanzado los primeros, en invierno, y por esta ruta la cumbre, seguramente porque callábamos que todavía nos faltaba descender. Comimos y nos distendimos largo rato, viendo como el sol declinaba ya rápidamente por el espinzo oeste de la montaña.

Al iniciar el descenso por la cara sur la nieve estaba en buenas condiciones; crujía la capa superior pero hacíamos buena huella, y alguno se confió en exceso hasta que un peligroso resbalón nos alerto del extremo cuidado que había que poner en al bajada, siempre mucho mas peligrosa que en la ascensión. La primera parte también es muy inclinada, y convenía salir en largos casi horizontales, aprovechando bien la huella, hasta salvar los primeros 100 metros; luego avanzaríamos más rápidos y más confiados, pues por debajo nuestro ya divisábamos, con poca luz, la horizontal del valle de Río Chico.

Ya entre dos luces alcanzábamos la cota de los 1700 metros; se acabaron las paredes inclinadas y la mucha nieve y entrábamos en un terreno de brezos y menos nieve que nos desesperaría y acabaría con nuestras ya escasas fuerzas.

Estábamos también preocupados por la larga espera a la que habíamos sometido al resto del grupo.

Avanzábamos ya de noche cerrada en dirección a Cardaño de Abajo, a campo a través, uno detrás de otro, en silencio y ensimismados en lo vivido hace unas horas, y siguiendo el camino mas recto, aunque fuera mas complicado y hacía unos puntos de luz, lejanos, que titileaban en la distancia.

Noche cerrada ya y muy cansados llegábamos a Cardaño de Abajo. Como suponíamos, el grupo nos esperaba impaciente y muy preocupados, en la casa de Pepe y Nati. Después de contar nuestras peripecias, regresamos a Palencia.

Miguel Ruiz Ausin

Participantes
Estanislao Aguado
Ernesto Diez Espina
Luis González
Julio Maíquez
Ángel Ramos Muñoz
Miguel Ruiz Ausin
Lauro Vicente

CUARENTA AÑOS DESPUÉS…

Para ser más exactos, cuarenta y un años y ocho días, han separado dos gestas montañeras emblemáticas, a una considerable distancia en el tiempo pero con idéntica meta y el mismo objetivo: “hacer cumbre en el Espigüete por la cara Norte y en invierno … ¡ casi nada!.

Dos de Febrero de 1967

Una vieja pero entrañable fotografía decora una de las paredes de la sede del Club, en la que aparecen en plena “faena” aquellos seis intrépidos alpinistas más el fotógrafo que estaba detrás del objetivo lógicamente y que era Estanislao Aguado : Miguel Ruiz Ausín, Angel Ramos, Julio Máiquez, Luis González, Ernesto Diez y Lauro Vicente, el más veterano.

Según cuentan, no pensaban atacar la cumbre sino subir hasta donde la nieve y el “equipamiento” lo permitiese, sobre todo los dos últimos componentes. Pero una vez en el “tajo” la cosa se fue animando y llegó un momento en que la retirada y el descenso no eran aconsejables, por lo que encomendándose a todos los santos – suponemos – lograron culminar la aventura, ( 2450 m.), aunque calados desde los primeros tramos, por aquellas paredes que eran un auténtico congelador, sin crampones y con unos piolets cuyo manejo debía ser un calvario. El descenso por la cara sur los condujo a Cardaño de Abajo ¡cerrada ya la noche!. En fin, una hazaña para figurar en los anales montañeros que se precien. Ellos fueron los primeros en ascender por esta vía en pleno invierno.

Ocho de Febrero de 2008

Para conmemorar aquella singular aventura cuarenta años después y añadir una actividad especial al calendario del Club, se pensó realizar, rememorar, revivir aquella fantástica experiencia, repitiendo la misma ascensión y en época invernal. Esta vez fueron veintiuno los protagonistas , con la debida programación, el equipo adecuado y las presumibles máximas garantías para acometer la empresa : ropa aislante, polainas, piolets, botas rígidas, crampones, bastones, casco, arnés …y sobre todo el consejo, la técnica, la ayuda constante, la guía, en una palabra del “Angel de la Guarda” Leo Escudero. Siguiendo sus huellas, subieron los socios Víctor Emperador, Julián Caballero, Fernando Pollos, Pelayo González, Angel Ramos (único repetidor del año 1967) y las intrépidas , las valientes Ana Mayordomo y Carmen Fuente. No pudo participar Miguel R. Ausín impedido por un proceso gripal que, si siempre es desagradable esta vez fue además inoportuno. También participaron varios miembros del grupo de “Guías de Montaña” que prepara Leo, entre los que sen encontraban otras dos mujeres así como Alfonso Abad que se encargó del filmar en vídeo la ascensión.

El día fue espléndido, la nieve propicia (dentro de su lógica dificultad) y a primera hora de la tarde consiguieron la cumbre, la meta anhelada y programada con ilusión. Tuvimos la suerte de contemplarlos en pleno esfuerzo desde una cumbre cercana, como una lejana hilera oscura en zigzag por la blanca y escarpada pendiente y comprobar su lento pero constante progreso hacia la cima, incluso comunicándonos con ellos y sabiendo de su experiencia sobre la marcha y el terreno.

Imagino que cuando llegó a la meta, Angel Ramos, nuestro Presidente, sentiría un especial sentimiento en su interior y se le pondría “de gallina” la piel del recuerdo al repetir la aventura y el éxito tantos años más tarde y daría gracias al cielo, que ahora tenía 2450 metros más cerca que de costumbre…Y es que ¡está como un chaval !

En fin, 8 de Febrero de 2008, es una fecha para recordar en el “Club Espigüete” y un motivo para decir ¡¡Enhorabuena valientes ¡!

Luís Antonio Gutiérrez