Cordillera los Andes – Amazonía

“Va, para aquellos lugares que no figuran en el mapa”

Una de las experiencias mas agradables que he tenido la oportunidad de vivir, es la de poder realizar el paso geográfico que une las altas cumbres de una gran Cordillera, junto con una de las selva mas importantes y extensas.

La Cordillera de la que hablo son los Andes y la selva nada mas y menos, que la inmensidad de la amazonía.
Allí donde termina una y comienza otra, existe un nexo de unión, donde existe un espacio que no figura para nadie, y del que casi nunca se habla, puesto que parece no guardar ninguna identidad propia, pero para cualquier viajero que se precie visitar esa zona es una experiencia gratamente satisfactoria.

TODO EMPIEZA, DONDE UNO ACABA

Recuerdo que al caer la noche sobre Cuzco obliga casi siempre al visitante y lugareño, hacerse con sus ropas de abrigo, puesto que las noches en Cuzco (Perú) son frías, y como pasa en nuestra querida Castilla, la manta para dormir en el irremediable invierno, es un complemento indispensable.

Pero a una escala de espacios, que solo son comunes allá, se encuentran los límites de la Amazonía, y la cosa es bien distinta, y al contrario de la sierra el dormir tapado, allí se convierte en imposible.

Pero no adelantemos acontecimientos, puesto que es de este espacio y sus paisajes del que quiero hablar. Para situarnos nos desplazaremos de Cuzco capital de imperio Inca dirección Pilcopata población de selva a orillas del río Madre de Dios, afluente directo del amazonas.

Ruinas de Sachsaywaman

Se empieza visitando las ultimas ruinas Incas que salen a nuestro encuentro, si el tiempo lo permite, es posible divisar grandes montañas como son el Ausangate o Salcantay, esta ultima, montaña sagrada para los antiguos Incas junto con otro montón de ellas, que la lejanía no deja diferenciar con exactitud.

Subidas y bajadas por caminos de tierra en los que nuestro vehículo va levantado una tremenda polvareda que kilómetros antes es posible divisar, avisando de nuestra inmediata visita o paso por la zona, de repente nuestro ritmo se para. Un rebaño de llamas atraviesa el camino y poco después un par de niños dirigen hacia el poblado de valle abajo, con una inmensa sonrisa nos saludan y nosotros correspondemos con varios pitidos desde nuestro auto.

Vamos viendo como las montañas nevadas se hacen cada vez mas pequeñas, hasta casi fundirse con el horizonte, y aparecen multitud de pequeñas aldeas, humildes, sin tan siquiera luz eléctrica ni cualquier mínimo de comodidad occidental que se le parezca, únicamente la riqueza de sus niños, con la cara curtida por el viento reinante en la zona.

Pero llega el momento y el camino se torna en bajada y es la primera vez que en el horizonte no se divisa más que nubes algunas bajas pero otras parecen querer subir hasta el mismo cielo, es el gran momento el momento de hacer un alto y contemplar el horizonte pensado en silencio y cada uno sacando sus propias conclusiones.

Si, eso es la inmensidad del Amazonas, ante nuestras narices, que se extiende hasta el otro lado del continente buscando el Océano Atlántico.

¡Que gran suerte tenemos por vivir en un planeta tan bello como este!

EL OTRO COMIENZA

Dos días de larga y penosa conducción, hasta conseguir que la carretera deje de tomar sentido de bajada, los precipicios en caminos serpenteantes dejan paso a bosques nublados de aspecto siniestro, con vegetación única de estas alturas y latitudes.

Empezamos a sentir la humedad en el ambiente y la ropa de abrigo empieza a sobrar Aquí los inexpugnables Andes tienen freno, y la selva empieza a dominarlo todo, al hacer este cambio de terreno paisaje y altura hace que las características propias se dejen sentir y en especial, el sentir el como la selva respira, que tiene vida propia.

Y una vez las nubes comienzan a retirarse, esta deja paso a la vista, ya todo es verde, extraños sonidos empiezan a dejarse sentir y el vuelo de las aves de aquí para allá nos recuerda a una jornada de trajín diario en una gran ciudad.

Desconocido y hostil en principio para nosotros, pero gratificante y acogedor con el paso del tiempo, únicamente agradecer que todavía el ataque de diario de mosquitos queda un poco mas lejos, allá en las cercanías del Madre de Dios.

Volvemos a sacar humo a nuestras cámaras, y ya mas abajo entre plantaciones de coca y sus cultivadores, empezamos a alcanzar las primeras poblaciones típicas de selva.

Aquí las ropas de la gente son otras, ósea mínimas, y los rasgos en sus caras cambian, quizás de aspecto más agradable, quizás también, por lo agradable de su clima y la facilidad de la vida en diferencia con las gentes del altiplano.

Recuerdo como las gentes de la cordillera, gustaban de presumir, como los pobladores de abajo, de la selva se ponían malos a recibir su visita, ellos lo llaman Soroche nosotros Mal de altura.

Y por fin Pilcopata, la pequeña aldea del pequeño reino cercano a Manú, trozo de selva respetada aun hoy por la mano de hombre, y reconocida por la UNESCO. Aquí mediante el único medio de transporte que funciona que son las barcas, ya por el rió Madre de Dios, que un poco mas abajo al entrar en Brasil toma el nombre de Maderia, tuve la oportunidad de tener ni primer contacto con la selva.

Contacto que tengo grabado en mi retina y del que guardo un gran recuerdo, pero bueno eso será otra historia, de la que también hay mucho que contar, pero por el momento me despido, como dije al principio, iba a contar esa parte que no figura en los mapas y que como otros muchos sitios, guardan grandes sorpresas.

Texto: Iñaki Villán

Rostros

“La otra cara de la aventura… “

Niños kyrguizs

Los rostros son siempre expresivos, muestran algo más que una imagen. Transmiten algo interior, una sensación, un sentimiento, una actitud o incluso una opinión. Los rostros reflejan las miradas en ocasiones duras y frías y en otras dulces, pero de una manera u otra siempre son curiosas.

Hay rostros sin edad, rostros marcados por las líneas del tiempo, rostros singulares y rostros familiares, rostros sorprendidos y rostros sorprendentes. Cada raza, cada grupo social, incluso me atrevería a decir que cada clase tiene en su rostro algo característico y a la vez algo común.

Futuro pescador islandés

Cuando evocas un momento singular, un paisaje especial, la majestuosidad de una montaña o el ambiente de un bosque nublado, lleva asociada la imagen de un rostro, de su expresión, de una sonrisa o de un gesto, de un guiño de complicidad o de una simple mirada curiosa. Por encima de la insuperable belleza inanimada, surge la condición humana, la vida; que hace de viajar la aventura más grande que uno pueda soñar.

Esos rostros reflejan de manera única, la adaptación al entorno muchas veces hostil, la superación de las condiciones impuestas por el clima, por las situaciones sociales y políticas del momento. Esas miradas te demuestran como las relaciones humanas prevalecen sobre todo lo demás y aunque suene tópico ver como la sonrisa de un hijo llena de felicidad a su madre y a todos los que le rodeamos en ese instante. Como el duro trabajo es a veces recompensado por la camaradería de los compañeros. Como de alguna manera la felicidad hace justicia y aparece aunque sea por breves instantes en los rostros de los que padecen condiciones extremas, ofreciendo esa belleza única que no da el poder ni la riqueza.

Pakistaníes comiendo un helado…

Suelen ser los niños con su innata espontaneidad los que se acercan curiosos y basta devolver parte de esa expresión inocente, con un simple gesto como una sonrisa, para que su rostro infantil se ilumine. Igualmente basta participar en una escena cotidiana de otra cultura, mostrando nuestras torpes maneras en labores que nos son ajenas, para que se establezca una complicidad reflejada en esos rostros que sonríen tímidamente.

Porteador Baltí de vuelta a casa.

Recuerdo con agrado el rostro serio y arrugado de un anciano kirguiz que se acercó curioso a nuestro campamento con una dignidad que daba idea de su alto rango.

Al principio nuestra reacción fue de sorpresa, debido a su vestimenta característica y su habla totalmente ininteligible para nosotros. Hubo una pequeña presentación o eso nos pareció, a lo que siguió un saludo con el clásico apretón de manos. Mientras todo esto sucedía, el anciano señaló al Pico Lenin con gesto interrogante. Nosotros asentimos.

Transcurrió un breve instante en el que el anciano mantuvo la mirada perdida en la montaña, su rostro se tensionó y sus arrugas aparecieron más marcadas. todo en unas décimas de segundo.

Anciano kirguiz en el campo base del Pico Lenin

Durante este corto intervalo de tiempo, probablemente pasaron por su mente imágenes del pasado. Todo ello se reflejó en ese rostro tan lleno de paz y de años y que supo transmitirnos la esencia de la montaña. Esta cordillera era mucho más que un acumulo de rocas de dimensiones colosales. Era el eje sobre el que había girado su cultura durante generaciones y como tal merecía ser respetado.

En la selva amazónica peruana hubo otro momento protagonizado por un rostro.

 

Nos dirigíamos por una trocha a un poblado Machiguenga acompañados de la gente del lugar, entre ellos destacaba una inquieta muchacha. A cada momento se adelantaba o retrocedía, agarraba tal o cual hoja y se mostraba orgullosa de mostrar su territorio a unos forasteros de aspecto extraño.

De repente, se agachó a por un palo y con él capturó un insecto de tamaño más que apreciable. Nosotros temerosos, pero sobre todo curiosos la rodeamos y preguntamos por él.

Ella nos hizo entender que una simple picadura suya, nos dejaría al menos tres días en cama inconscientes. Instintivamente retrocedimos y su cara se iluminó con una pícara sonrisa. Tenía una expresión peculiar donde se mezclaba orgullo y ese dominio de ese medio tan hostil y desconocido para nosotros: la selva.

Otro rostro que nos marcó fue el de un niño africano que habitaba en la aldea de Ibel, en el País Bassari senegalés.

Niño senegalés

 

El poblado estaba lleno de chiguitos, a pesar de lo cual destacaba uno solitario y con la mirada ausente. En su cuello y a modo de pesados collares llevaba unos llamativos adornos. Esto atrajo nuestra atención y preguntamos por él. Nos informaron que lo que nosotros llamábamos collares, eran los “cri-cri”, es decir amuletos necesarios para espantar a los malos espíritus. Quizás su verdadero mal era la pobreza y la superstición y por ambas estaba marcado.

Él parecía saberlo cuando abandonamos Ibel y en la lejanía nos seguía con su resignada mirada de niño adulto.

Son muchos los momentos, muchas las sensaciones marcadas por un fugaz instante en que unos rostros entablan una comunicación personal, donde el idioma es muchas veces innecesario..

Desiertos del Mundo

“EL PARAÍSO DEL SOL “
Amanece en el desierto del Sáhara.

 

Hoy muchos medios de comunicación abren con el cambio climático como portada. Parecen olvidar que desde hace más de 20 años, algunos grupos sociales vienen vaticinando lo que hoy venden como rabiosa y ya irreversible actualidad.

Uno de los signos más destacados de este cambio es la variación en algunos casos muy brusca, del ciclo del agua. Su consecuencia más inmediata es el progresivo crecimiento de la desertización. Si no se remedia de manera urgente, paisajes que hoy nos parecen lejanos, estarán mucho más próximos de los que creemos.

Desierto de Atacama (Chile)

Tradicionalmente el término desierto se refiere a una zona cuya precipitación media anual es inferior a 250 mm y donde, en la mayoría de los casos, la evaporación excede a la precipitación como resultado de una temperatura media alta. Temperatura que puede alcanzar durante el día los 55ºC y bajar a 0ºC durante la noche.

A lo largo de nuestros viajes hemos tenido contacto con estos inmensos lugares de serena belleza y que nunca pasan desapercibidos.

Representante de la vida vegetal en el desierto de Atacama (Chile)

Fue en el desierto de Atacama, rumbo a la pequeña ciudad de Arica en el norte chileno, cuando una sensación de inmensidad y de vacío se adueñó de nosotros. El desierto de Atacama es una de las zonas más secas y con menor vegetación del planeta.

Atravesamos una pequeña parte del mismo, en un pequeño y viejo tren que salía de la ciudad peruana de Tacna. Sentados junto a la ventanilla del atestado vagón y observando la solitaria vía semicubierta de arena, percibimos la hostilidad de un medio que esconde todo tipo de vida y donde queda claro que el hombre no es bien recibido

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Valle de la Muerte (USA)

En el mismo continente, más al norte conociendo los parques del oeste americano, atravesamos el Valle de la Muerte (Death Valley, U.S.A), otro gran desierto que desde siempre se mostró infranqueable, lo que desgraciadamente sirvió para dar su peculiar nombre.

Paramos para admirar su peculiar mundo de colores y no nos decepciona. Bajo la eterna luz de ese sol siempre presente, ofrecen un brillo especial, el paisaje muestra unos tonos únicos y enseña una paleta cromática que nos hace disfrutar de unas imágenes insuperables.

Colorido paisaje en Death Valley (USA)

Pero siempre en pequeñas dosis, pues una simple caminata de unos pocos kilómetros, suponen un gran esfuerzo a temperaturas que rondan los 50 ªC, cuesta respirar y lo peor es que el agua que llevamos está por supuesto a la misma temperatura y el ansiado momento de beber agua se torna desagradable.

Angustia pensar en las condiciones de trabajo de los mineros que explotaron algunos puntos de este valle.

Pero fue en el desierto más extenso del mundo con más de nueve millones de Km2, el Sahara, donde verdaderamente tomamos conciencia de las enormes dimensiones de un desierto, de la tragedia que supone para la vida la ausencia de agua y como la evolución de las especies tiene que emplearse a fondo, para conseguir tener presente algún representante en la inmensidad que supone un desierto.

Desierto del Sahara (Marruecos)

Desde la ciudad marroquí de Ouarzazate, nos desplazamos por caminos en la arena hasta erg Chebi.

Aquí las dunas son las dueñas del horizonte, la arena está omnipresente y parece que no tiene fin. Cuando amanece los colores dorados van poco a poco tomando posesión del paisaje, las formas que el viento modela son caprichosas y de una belleza insospechada. En las primeras horas del día se respira una calma contagiosa y la sensación de soledad se acentúa cuando salimos a caminar, antes de que el sol lo haga casi imposible.

De nuevo los paisajes que se nos ofrecen son indescriptibles…

Palmeral en el desierto del Sahara.

Son los desiertos, lugares que ofrecen una doble lectura.

Por un lado sus continuos cambios de luz, sus colores tan especiales, sus texturas caprichosas, su belleza inanimada que te invita a entrar en ellos.

Por otro, la hostilidad del clima, su desproporcionada extensión, su soledad, la ausencia de agua, su incompatibilidad con la vida, parecen dar un aviso…

… y quien avisa no es traidor.

Narrows: El rojizo cañon sin fin …

“NARROWS: el rojizo cañón sin fin. “

Cañones del Parque Nacional de Zion

 

Esta vez nos situamos en el estado de Utah (USA), para realizar una visita de varios días a unos de los múltiples Parques Nacionales que componen este estado: el Parque Nacional de Zion.

La verdad es que con anterioridad a su visita poco conocíamos de este parque, y casi a modo de oídas en algún comentario o leyendo otro poquito de algún artículo especializado, nos decidimos por realizar una parada en él. Visita de paso para llegar a otros más importantes, o que simplemente tienen más nombre.

Panorámica del parque

Pero simplemente con entrar en el estado de Utah, la perspectiva cambia para cualquiera de nosotros que residimos en la vieja península Ibérica. Nos llamó la atención su tierra roja, y la multitud de valles y cañones que desgarran las llanuras.
Zion es uno, entre todos esos cañones, que se encuadran en las tierras de Utah, y buena parte de Arizona. Pequeño pero justo, coqueto a la par que espectacular, y con gran cantidad de sorpresas para el visitante, desde el más cómodo, al más aventurero. En fin, visita muy recomendable si alguno se encuentra por aquellas bonitas tierras.
Describimos Zion más al detalle y como dije antes, no resulta ser excesivamente grande en comparación con otros próximos a él, puesto que es el resultado de la finalización de un cañón que se abre en su terminación, dejando paso a un espectacular valle con cantidad de paredes lisas de roca arenisca, otro tipo de material muy difícil encontrar en las formaciones geológicas de nuestro país, y todo esto siempre en tonos rojizos.

Otra bella imagen del coloso

Descubrimos el Narrows por casualidad, puesto que no teníamos ninguna referencia de él anteriormente, fue en una de nuestras por llamarlo de alguna forma, exploraciones del valle, y en verdad creo que es, el lugar más singular de los que se encuentran en él. Narrows es la salida de las aguas que encauzadas millas atrás alimentan el principal río del valle.

Al tercer día de nuestra estancia en Zion, decidimos adentrarnos en el Narrows después de deambular por arriba y abajo, subiendo y bajando, por barrancos y cortados, situados estratégicamente para conseguir esas vistas, y sentir por un momento el control de todo el horizonte. Quien sabe, quizás, como lo habrían hecho tiempo atrás los Indios Anasazi, primeros pobladores de aquellas tierras.

Varias veces habíamos llegado hasta un punto en el que el sendero acaba, y el cañón se estrecha, encajonando al río entre paredes verticales de arenisca roja, todo ello muy propicio para poner la mente e imaginación a funcionar, ¿de donde procede?, ¿hasta donde llega? o ¿Que hay mas allá de donde no se ve? Preguntas que rondan por la cabeza de cualquiera que llegue a un lugar tan singular con este, y que te atormentan si eres de espíritu aventurero, calmándose sólo cuando te metes en el propio asunto. Con una mirada cómplice y sin casi decir nada, inmediatamente nos arremangamos los pantalones y con nuestras botas al hombro decidimos realizar una inspección del cañón.

La sorpresa fue inmediata, después de caminar durante aproximadamente un par de horas el Narrows no daba sensación de agotamiento en su formas, se nos echaba la noche encima y era el momento de decidir una retirada, para volver al día siguiente con otro tipo de equipación, esta vez con calzado mas adecuado, otra ropa, algo de comida y muchas ganas de aventura. El objetivo llegar a su fin o hasta donde las dificultades técnicas infranqueables nos impidieran el paso.

Desde el Alpamayo

 

Amanece sobre Zion y el color rojizo se entorna aun mas pronunciado, siendo un día soleado nada puede fallar, esto nos anima mucho más. Ya en el punto de salida, las orillas del río a partir de este punto se convierten en paredes lisas, verticales y altas, tan altas que en alguno de sus puntos calculo que alcanzarán los 500m.

El día lo íbamos a pasar enteramente a remojo, andando sobre resbaladizos y dolorosos cantos de río, a la sombra agradecida del implacable sol de Utah.

Empezamos con una nueva sorpresa, una hembra de venado con sus crías busca la salida al cañón, nuestra dirección es contraria, con todo el respeto cada uno por su lado nos cruzamos, y aun recuerdo mi pensamiento que fue el siguiente, si nuestra presencia no les causa temor, una de dos, o están acostumbrados al hombre o la necesidad por salir de allí se convertía para ellos en una prioridad. La respuesta la conocimos mas tarde, no existen más salidas que la marcada por el propio curso del río.

Pensábamos que este cañón no llegaría muy lejos, pero desde nuestro comienzo bien temprano, un día entero nos llevo su recorrido hasta llegar a un punto, donde cansados ya de avanzar entre dos paredes de arenisca roja, decidimos emprender el regreso sin que todavía divisamos su fin, o algo que se le pareciese.

La puesta de sol es espectacular

 

En ciertos puntos sobre todo al principio, el agua puede llegar hasta más arriba de la cintura, pero poco a poco su profundidad va en retroceso; teniendo en cuenta que nuestra visita la realizamos en Agosto y es la época mas seca para aquellas zonas. A medida que doblamos las esquinas de sus callejones, se abría ante nosotros un escenario siempre distinto.

Caminar por debajo de los lugares más encastrados casi con forma de túnel, saca a la luz las cicatrices de la roca fruto de las riadas pasadas, y litros y litros de agua que escarban en la blanda arenisca, dejando a la vista huecos de tamaño desproporcionado.

Esto te recuerda que la previsión del tiempo aquí es muy importante, antes de realizar una incursión a cualquier cañón de la zona, una lluvia lejana, sin mayor trascendencia y que tan siquiera se tenga constancia de ella, puede provocar una crecida del río encauzándose y arrastrando todo lo que encuentra a su paso sin posibilidad de escape alguno para todo lo que se encuentra allí.

Al ir avanzando se ven grandes rocas que hay que ir superando, dando sensación de no llevar mucho tiempo allí. Imaginamos que no haya temporada en que el Narrows se encuentre en las mismas condiciones.

Al llevar la vista arriba asoman las montañas que nos rodean, o simplemente se cierra hasta el punto de no tener posibilidad de divisar el color del cielo.

La dificultad técnica más importante que tuvimos que superar fue una pequeña trepada de un empotramiento de rocas y arena, casi al comienzo del Narrows, y en una pequeñísima playa coincidente con la orientación del sol que calentaba un pocos nuestros cuerpos, hicimos un alto para tomar nuestras provisiones, continuando después nuestro camino por el interior que poco a poco se va estrechando, pero nunca dando síntomas del fin.

Ya de tarde, llegamos a un punto muy curioso donde otro pequeño río con su consecuente cañón alimenta el principal, en este tenemos la oportunidad de tocar su dos paredes con simplemente estirar nuestro brazos, y es a una hora río arriba de este punto, donde decidimos dar la vuelta y emprender nuestro regreso, tenemos que pensar que nuevamente hemos de recorrer el camino trazado, este vez con menos paradas y sin disfrutar tanto del paisaje, en resumidas cuentas aligerando el paso, y con la caída del día salimos de este sorprendente laberinto.

Quizás, si hay una próxima vez que acabemos en Utah, entraremos de nuevo al Narrows, y tal vez haciendo noche en su interior, podamos así llegar a su fin. De lo que no cabe duda es que todavía hoy, es posible disfrutar de uno de los rincones mágicos como lo hicieron los Indios americanos, tierras que les pertenecieron y que siempre les pertenecerán.

Texto: Iñaki Villán

Islandia

“RUMBO A LA LÍNEA IMAGINARIA “

Frailecillo en Grimsey

Navegar, es sin lugar a dudas otra de la grandes aventuras que a cualquiera que le guste la aventura, alguna vez ha tenido en mente, y que seguro estaría dispuesto a realizar.

Más aún, si se vive lejano al mar, puesto que nos guste o no somos gente de tierra firme por los cuatro costados, de ríos, estepas y montañas, dada la ubicación geográfica de nuestra provincia natal. Pero seguro que en el interior de cada uno de nosotros, guardamos siempre un sitio o un rato para acordarnos del mar.

Quizás por eso, siempre tuve en mente el poder realizar una travesía por mar, pero no pensé que mi oportunidad fuese en el mar del Norte y menos aún, rumbo a esa misma dirección.

Akureyri, pequeña ciudad en el norte de Islandia.

 

Como antes dije, para un hombre de tierra adentro cualquier trayecto, aún tratándose de un día de navegación, hace que sea la mayor de las rutas marítimas y se disfrute con ello al máximo. Olores luces y sonidos del mar, cantidad de cosas que para otros pueden parecer un simple paisaje monótono; desde agua y cielo, hasta el fin del horizonte. Al fin y al cabo, estamos en un medio que no es el nuestro y aquí estamos a merced de otras voluntades. Mi consejo para ello, vivir el momento y disfrutar.

¿Nuestro barco? en su justa medida, adecuado para sentir aún más esa sensación marinera. Partimos de la vertiente norte de Islandia concretamente de un pequeña pueblecito llamado Akureyri, situado en el inicio de un fiordo de dimensiones espectaculares.

Apalabramos los detalles el día antes: lugar, hora de partida y todos los demás entresijos sin mayor importancia. Nos levantamos, como lo hacemos cada vez que tenemos un objetivo en mente, veloces y sin preocuparnos más que por uno mismo y su equipación, acorde al clima de la zona, porque de sobra sabemos lo que cada uno debe hacer. Una especie de código de conducta casi nunca hablado, que hace que la rueda gire y todo salga según lo previsto.

Con puntualidad más que británica empezamos el ritual del comienzo de una aventura, independientemente de donde ésta se realice. En medio de una madrugada a la islandesa, fría y húmeda, sin sol y con neblina en el horizonte que hace sentir un poco de mella en nuestras ilusiones, y pone rápidamente el celebro a funcionar.

Al inicio de cualquier aventura en el desayuno, las miradas cruzadas y observaciones mudas se suceden, primero uno se estudia a si mismo, cuál es mi estado de fuerzas y cuál mi estado mental: puntos a favor. Luego el medio alrededor, se observa que el tiempo no es bueno del todo y el desayuno es aún peor: puntos en contra, y ya por último tu compañero, su aspecto es bueno y parece tener la moral alta. Tras una serie de preguntas mutuas, cortas y claras, de esas que no dicen nada en concreto pero que explican mucho, se deduce que no existe contratiempo alguno y que por mayoría, los puntos son favorables, pues sin mediar palabra, se sigue con el plan adelante.

En el barco, rumbo a Grimsey

 

Nos encontramos en el lugar acordado, puerto de Akureyri a la hora prevista 7 AM y nuestro primer contacto con el barco. Por mi cabeza pasa: “se mueve no tiene mala pinta espero que no se ponga la mar brava por si acaso, solo necesitamos cruzarnos con muchas ballenas o que salgan a nuestro encuentro cualquier otro tipo de habitantes marinos”.

Inspeccionamos su interior y el exterior, es perfecto, para ir tomando fotos desde la borda, así que arranquen motores ya, que nos vamos hacia Grinsey la pequeña isla de Islandia que atraviesa el círculo polar.

Soltamos amarras y empezamos a desplazarnos por el interior del fiord,o se observa la costa mas pequeña a la vez que nos vamos alejando de ella, y Akuery desaparece de nuestro campo de visión, entre esas neblinas que sólo dejan asomar las cumbres de las montañas. Dándole ese aspecto fantasmal a la par que auténtico y que aunque quede mal decirlo, tantas veces había visto por televisión.

Navegando en el mar del Norte

 

Pasados unos minutos también nos damos cuenta de que el viento marino, parecido al que bien conocemos de la montaña, sólo que más húmedo, hace perder la temperatura corporal rápidamente, teniendo que entrar de vez en cuando al interior del barco para recobrar la temperatura. También nos damos cuenta que somos lo únicos y el adjetivo me lo reservo, que vamos en cubierta exterior, pero afán nos obliga para no perder así detalle alguno.

El mar es una balsa de agua en calma, avanzamos rápidamente y nos aproximarnos a algún roquedal que pone fin al fiordo, dejando tras de sí el mar abierto. Tenemos la primera observación de gran cantidad de aves marinas que ni se inmutan a nuestro paso, de entre todas ellas, buscamos una muy especial, que sólo se da en estas latitudes, un pájaro de aspecto singular y simpático con un pico característico, se trata del Frailecillo.

Cuando perdemos contacto visual con tierra firme al norte, sur, este y oeste, divisamos a lo lejos nuestro primer grupo de ballenas que desaparecen sin dejar rastro alguno, justo después observamos otras aves de grandes dimensiones que tras coger altura se lanzan en picado tras los peces, un espectáculo digno de ver y que se nos brinda a nuestro paso.

Seguimos siempre a la espera de poder capturar una ballena por supuesto, siempre me estoy refiriendo a nuestras cámaras, y después de unas cuantas millas náuticas más, observamos un ave de pequeñas dimensiones que se encontraba flotando en medio del mar ya lejos de tierra firme. Al llegar a su encuentro, a éste le cuesta remontar el vuelo, y cuando el barco en su incansable rumbo norte parece querer capturarle, lo observamos en primer plano y por separado. Tras constatar la observación ya no hay duda se trataba del Frailecillo, del auténtico y simpático pájaro del que pronto pasaría a ser como la mascota de nuestro viaje.

Como una fiesta organizada en un punto concreto de toda la inmensidad a nuestro alrededor, toda la vida de cuantos habitantes se encuentra allí son llamados por los peces en una fiesta alimenticia. Cuando uno parece haberse acostumbrado a todo ese trajín, en medio de las aguas surge el lomo de una ballena con el sonido de su resoplido tomando aire.

Tener una animal de esas dimensiones tan cerca, desplazándose lentamente, produce una sensación entre alegría por la existencia de aquellos seres y de paz por la tranquilidad que parecen querer transmitir; al desparecer bajo el agua sólo esperas una cosa, que vuelva a la superficie, para poder esta vez estar más preparado para lanzarle una fotografía, pero esta desaparece y perdemos contacto alguno, solo después de algún tiempo y al capricho del destino pudimos tomar alguna fotos de estas majestuosas criaturas.

Una ballena en el mar del Norte

 

Por mi cabeza ronda que estamos ante el pueblo Islandés, unos de los pocos y últimos cazadores de ballenas. Nunca comprenderé como se puede tener el valor moral suficiente, para cazar un animal de estos aunque sea parte de su cultura.

Después de unas horas más de navegación entre niebla y humedad ambiental, justo al norte el sol parece querer romper el horizonte y tan solo en cuestión de unos minutos pasamos de una niebla cerrada al espectáculo del cielo despejado y parece mentira: más es así, cuanto más al norte vamos.

Lejos empezamos a divisar lo que creemos pueda ser Grimsey. Con el sol de nuestro lado, ahora la estancia en cubierta se hace un poco más agradable.

Poco después el barco no se desvía, parece querer ir a chocar con ella, ya no nos cabe duda se trata de Grimsey. En ella sabemos que estamos cerca de esa línea imaginaria creada por el hombre: el “Círculo Polar Ártico” esa parte del planeta frío y deshabitado, y que en su gran mayoría se compone de agua en dos sus estados: el líquido por su mar y sólido por sus hielos, pero también sabemos, que estamos aún muy lejos de esas características.

Acantilados en Grimsey

 

Describir la isla de Grimsey es describir la soledad y la capacidad del hombre para adaptarse a un mundo hostil en el medio de la nada, puesto que es un pequeño asentamiento de pescadores. Pescadores del Bacalao en un trozo de tierra con forma de plano inclinado, con pequeñas calas de grandes rocas en un lado y acantilados vertiginosos por el otro, espacio exclusivo de las aves.

Quien iba a pensar que tendríamos el mejor tiempo de todos cuantos nos hizo en toda nuestra visita a Islandia, cuando justo llegamos a Grimsey en el mismo circulo polar.

Así que hicimos cuanto pudimos, que es aprovecharlo al máximo, como animales cuando sueltan su correa, saltamos del barco y empezamos a caminar sin un rumbo claro, únicamente en dirección a la zona mas alta de la isla como si lo conociéramos de toda la vida. Llegamos a sus acantilados muy altos y con caída directa al mar, bordeamos éstos llegando al final, la isla se nos acaba no hay mas tierra firme y el paisaje no ofrece mucho más que agua en el horizonte.

Pero ponemos a funcionar nuestra imaginación pensado a cuantos días u horas de navegación estarán de aquí los primeros Icebergs desprendidos del casquete polar, al fin de al cabo no hay nada que le impida a uno mismo soñar.

Y así pasamos todo el día en este barco de piedra llamado Grimsey, acompañados por mosquitos y una gran diversidad de aves demasiado escandalosas que con el tiempo empezaron a sobrevolar cerca, muy cerca de nuestras cabezas, indicándonos que ese no era nuestro lugar. Protegiendo, imagino, a sus polluelo, a los que ni mucho menos teníamos intención de molestar, sólo queríamos asomarnos a sus acantilados de roca negra con un mar aún más negro en el fondo.

Aves en Grimsey

 

Y ya con la llegada de la tarde, nos despedimos de Grimsey. No nos podemos permitir peder nuestro barco, único vinculo existente entre la isla e Islandia, sin él varios días tendríamos que quedarnos aquí, y la verdad tratándose del circulo polar, quien sabe, quizás no hubiese sido fácil.

Esta vez pusimos rumbo sur, y después de rato entre nubes divisamos la grandiosidad de la isla de Islandia, allí nos esperan volcanes, fumarolas y montañas, ríos y glaciares. Me imagino que como muchos marineros al regreso, nos invade la sensación de vuelta a casa, y eso que todavía estamos en otra tierra que tampoco se parece en nada a nuestra, pero que ya casi la sentimos como nuestra.

Texto: Iñaki Villán

El Gran Cañon del Colorado

“EL CAÑÓN DEL COLORADO: El gran mito. “

Tras un largo viaje por las carreteras del oeste de Estados Unidos en un pequeño coche alquilado, llegamos ansiosos a Arizona, nuestro objetivo: ver el gran mito, esa imagen que todos tenemos grabada en nuestras retinas.

Primero decepción, cinco millones de visitantes anuales dejan su huella, pero pronto queda eclipsada ante una tormenta colosal, que se ve acercar rápidamente; el cañón de fondo y la madre naturaleza mostrando su fuerza, rayos, relámpagos y truenos por doquier, un espectáculo inigualable que queda firmado con un sencillo arco iris.

Huyendo de la muchedumbre, nos planteamos bajar y tocar el río que da nombre al parque. Sabemos que es un fuerte desnivel y que el excesivo calor del verano en estas latitudes, dificultarán la marcha, pero nuestra ilusión por disfrutar de este monumento natural es aún mayor.

Al día siguiente tomamos, desde Yaki Point el South kaibab a 2.413 m de altura, un camino que bajaba a través del Gran Cañón, cuyas rocas más antiguas alcanzan la mitad de la edad de la tierra, hasta el mismo río Colorado sorteando un desnivel de 1.433 m.

La temperatura iba aumentando progresivamente hasta alcanzar los 40 °C, pero la belleza del paisaje superaba lo imaginado y compensaba el esfuerzo, una variedad de colores adornaba las rocas, desde el ocre al rojo fuego. Cuando alcanzamos a divisar el río Colorado, que hace honor a su nombre, nos sorprendió su fuerza y en cierta forma comprendimos que era el responsable de esa inmensa maravilla, aunque para ello hubiera necesitado la friolera de seis millones de años.

Cruzamos el puente de hierro y ya en la orilla sur, vimos las ruinas de un antiguo asentamiento indio de los Anasazi, que en lengua navajo significa “pueblo antiguo”, pues parece ser eran sus antecesores. Todo era perfecto, parecíamos protagonistas de una película del oeste, pero era real.

El paisaje, e incluso la presencia de ciervos en las cercanías, además de otras especies, acentuaba el carácter salvaje del entorno.

Alcanzamos el Bright Angel Camp, donde acampamos, tras un día agotador y lleno de emociones.

Por la noche somos de nuevo testigos, del poder ilimitado de la naturaleza que nos obsequia con una imponente tormenta eléctrica; la iluminación era fantasmagórica y nos sobrecogió pensar lo vulnerables que éramos ante tal muestra de poder.

Al día siguiente regresamos. Nos despedimos del río que nos ofrece la explicación de su nombre. Un tono rojizo se apodera del paisaje y sobre él, el colorado del río.

El ascenso fue más duro, pero la luz del amanecer, produce un escenario perfecto para la fotografía, con lo que las fatigas del Bright Angel Trail, quedaron eclipsadas por las imágenes que aparecían por los cuatro costados.

Tras un largo camino, llegamos de nuevo a la cima del cañón, a la civilización.

El gentío y el ruido de los coches nos devuelve a la realidad, pero sobre todo ello, una secreta satisfacción interna: habíamos cumplido un sueño.

LOS NÚMEROS DEL GRAN CAÑÓN

Superficie: 493.760 Ha.

Longitud: 320 km

Anchura de 20 km

Profundidad máxima de 1600 m.

Las rocas del estrato superior tienen una antigüedad de 250 millones de años, y las del estrato inferior unos 2.500 millones de años.

La dirección www.nps.gov es de gran utilidad.

La puesta de sol es espectacular

Casamance

“LABERINTO DE AGUA Y HOJAS “

 

Cassamance nos recibió con lluvia, despues de llegar del norte de Senegal y otros lugares donde la naturaleza intenta poner fin al desierto, para hacer brotar la vida. En Cassamance esto se acelera, se pasa a la selva más absoluta en un santiamén, con una humedad que lo envuelve todo.

Os diré que esta vez nos situamos a parte de las fronteras políticas creadas por el hombre, entre dos grandes cuencas de dos ríos importantes, el río Gambia al norte y el Cassamance, que da nombre a la zona en la que estamos, y que son los que verdaderamente dan la originalidad al lugar.

El agua lo es todo en esta zona y con él numerosos cultivos, en una tierra más que productiva, hacen que la vida en esta zona sea algo más próspera, haciendo a su vez que el factor humano se vuelva más inquieto, dando lugar a una situación un tanto inestable por la existencia de una guerrilla cada vez mas reducida por el ejercito nacional. Revindican libertad para un pueblo de dudoso futuro y que viene siendo la víctima de sus propios libertadores.

Recuerdo como por este hecho, tuvimos que pasar numerosos controles militares, por una carretera con unos baches de tal magnitud que nuestro transporte no era capaz de avanzar si no era sorteándolos, llegamos a pensar que en muchos de los tramos sería mejor ir campo a través.

Arrozales rumbo a Zynguichor

Pero al echar la mirada a un lado y al otro observas los campos inundados para el cultivo de arroz, robados a una selva que se observa espesa en el fondo del paisaje.

Por fin llegamos a Zinguichor capital de la Cassamance, y lo primero que se puede observar es la grandiosidad de un río, que sin llegar aún a su desembocadura, tiene unas proporciones a las que no estamos acostumbrados. Numerosos cayucos, que tristemente conoceríamos años después, esperan a que la lluvia cese para salir a faenar.

Y nosotros preparamos nuestro plan: ver manglares y todo lo que puedan esconder.

Con el nuevo día y un sol raro para la época de lluvias en la que estamos inmersos por estos lugares, partimos desde una pequeña península-isla llamada Carabanne con la ilusión de ver por primera vez estas barreras biológicas que poner freno al mar, y su planta principal, el Mangle.

No pensé que un manglar podía esconder tanta variedad de vida y dar tanto de si a modo de visita y aventura.

En cayuco…

Aventuras y desventuras después de relajarnos del cruce de un río un tanto divertido, pues como antes dije aquí los ríos toman dimensiones importantes. Más aun, cuando desde nuestra barquita para ocho tripulantes como máximo, se dvisan sobre el horizonte a cada uno de los que están a tu alrededor y detrás de lo que parecen pequeñas islas o simplemente trozos de mangle, el propio mar.

Comenzamos nuestra pequeña navegación con la tranquilidad propia del comienzo de la jornada con un paseo largo en barquita. Pero a medida que dejamos atrás nuestro pequeño trozo de tierra, el moviento de la barca fue aumentando y la olas y corrientes de un agua sucio por el arrastre de sedimentos propio de un río de gran caudal, hacen pensar. Más aún cuanto más agachados estamos. A nuestro lado y de sorpresa asoman una pareja de lo que más tarde, pudimos discernir eran delfines, ver un animal en esas condiciones hace que te parezcan grandes muy grandes, aportando más animación al tema aún sabiendo que son inofensivos.

manglar

Entre achiques de agua cubeta en mano, llegamos a un laberinto de pequeñas islas sin tierra aparente, únicamente poblada por denso manglar.

La navegación se vuelve cómoda pero se necesita de alguien experto. Experto para conocer el camino de vuelta, dado que los canales se estrechan y abren a cada giro de dirección, ese fue nuestro patrón que a los mando del motor, no paraba de reír a cada uno de nuestros gestos. Claro que yo pensaba “si esto vuelca seguro que él también pierde la sonrisa”.

Queremos tomar tierra pero rápidamente observamos que la orilla esta lejos. Para llegar a tomar tierra firme, y como digo firme, pues toca andar sobre fango del más denso. Lógicamente andar en zapatillas no es una buena idea, así que ¡a descalzarse tocan!.

Esto iba ser para mí, una de las sensaciones más desagradables que me han tocado vivir por ahí. Al saltar de la barca la sensación es indescriptible, más aún, cuando el límite del hundimiento es mayor al esperado y este se encuentra a la altura de las rodillas. Pero esto no es lo peor de todo, puesto que siempre te aborda la idea de qué tipo de vida se esconde en el fango, ¡quién sabe qué! ¿y yo con los pies desnudos?. La siguiente sensación es, que antes desde la barca la distancia a la orilla era grande pero con los pies en el fango, ahora te parece infinita.

El primer paso fue difícil, pues pareces tener los pies en cemento en vez de fango y es una tarea complicada intentar sacar un pie para dar un paso y todo esto sin perder el equilibrio y acabar nadando en él, mejor no pensar en ello.

A cada paso un montón de ideas de todo tipo fluyen a tu cabeza, más aún cuando alguna raíz en punta, te dice que ese no es un lugar adecuado para posar tu pie. Pero con los chistes típicos de cada uno, riéndonos unos de los otros llegamos a tierra firme, y nunca mejor dicho.

El fangoso suelo del manglar


Resumiendo: “Una sensación un tanto…. viscosa”.


Una vez en la orilla piensas: “bueno, tampoco fue para tanto”, razonamiento que borrarás de la mente en cuanto toca regresar a la barca.


Después, visita a un pequeño poblado con hechicero incluido llamada la isla de los Fetiches.


Y por fin, ponemos rumbo hacia la Isla de los P ájaros de la que nos habían contado maravillas. Sin saber en ningún momento donde nos encontramos en cuanto a orientación se refiere, llegamos a ese lugar mágico. Un lugar perdido de esos que existen y tienes oportunidad de poder visitar, guardándolos en la memoria como especiales, para reunir con tantos otros de diferentes sitios.


La isla no es una isla como podamos imaginar, sino que está compuesta únicamente por manglar y solo es visitable en barca y desde la barca, puesto que no tiene lugar físico de desembarco. Sus dimensiones son lo suficientemente grandes como para que entre su espesura habiten millares de aves de todo tipo, y éstas pueden observarnos como nosotros, sin miedo aparente. Nos llegamos a situar a escasos dos o tres metros de ellas.

Isla de los Pájaros

Aves adaptadas a la vida o marina o a los humedades de todo tipo de tamaños y viviendo en completa armonía a pesar de la gran variedad de especies, en clara disputa por hacerse con un espacio, en el que me imagino situar su nido, ¡francamente fascinante!

Y me despido con el vuelo en masa de cientos de aves a nuestro alrededor con su variedad de colores figuras y tamaños, en un lugar lejano y apartado del paso natural del hombre.

Texto: Iñaki Villán

Montaña Palentina

“Rincones de nuestra montaña “

Cima del Espigüete desde Santa Lucía

Tras un año de recorrido juntos en nuestro SONOCHO, regresamos a ese lugar bello y misterioso donde todo comenzó: “LA MONTAÑA PALENTINA”.

Sierra de Redondo

A poco más de un centenar de kilómetros de la capital palentina, nos encontramos con un mundo natural sorprendente.

Aquí cohabitan especies en peligro de extinción con árboles milenarios testigos no tan mudos de nuestra historia; costumbres ancestrales conviven con modernos modos de vida; las tradiciones y leyendas son todavía compartidas en las frías tardes invernales junto al calor de la lumbre en un ambiente ajeno al tiempo.

Tejeda de Tosande

Las duras condiciones de su clima, han modelado hombres y mujeres trabajadores, recios y orgullosos de sí mismos y de su entorno. Entorno que han respetado a lo largo de los siglos; la consecuencia de ese respeto es el paraíso natural que hoy nos brindan.

Pantano de Ruesga

Y todo ello a pesar del olvido que sufre el mundo rural. Las administraciones desde las capitales, mandan y dictan leyes presuntamente protectoras que de manera incompresible cambian en breves plazos de tiempo, contradiciendo los textos anteriores.

Hoy la Montaña Palentina queda englobada en el Parque Natural de las Fuentes Carrionas y Fuente Cobre con una superficie de 78.360 Ha

Cervera de Pisuerga

En su interior encontramos 10 municipios: Velilla del Río Carrión, Aguilar de Campoo, San Cebrián de Muda, Cervera de Pisuerga, Triollo, Polentinos, Brañosera, La Pernía, Castrejón de la Peña y Dehesa de Montejo.

Estos diez municipios encabezan un total de 98 núcleos de población y poco más de 2.100 habitantes.

Por lo tanto tiene una densidad de población inferior a los 3 hab/km2; dato que lleva asociado un importante problema de despoblación.En las faldas de Peña Redonda

Otoño en las faldas de Peña Redonda

Pero la Montaña Palentina aunque sensible, permanece ajena a los avatares humanos y guarda rincones de singular belleza.

Entre ellos tenemos la tejeda de Tosande, donde tejos muchas veces centenarios crean un ambiente casi místico propicio para la meditación. A veces son las estaciones las que nos brindan ese sitio particular, las torrenteras en épocas de lluvias crean lugares donde el sonido del agua invita a la paz.

Corriente de agua cera del Valdecebollas

También están presentes grandes montañas como el Curavacas o el Espigüete que da nombre a nuestro club. Ambas nos invitan a realizar ascensiones de diferentes grados de dificultad según la época del año y que ante todo nos piden respeto, que sepamos anteponer el premio de un día de montaña al de una cima que no siempre es propicia.

Curavacas
Espigüete

Cualquier época del año ofrece un paisaje único, una imagen especial o una sorpresa a los caminantes que se adentren por los senderos de la Montaña Palentina. Viejos árboles escondidos en el corazón del bosque, acebos con sus hojas brillantes entre la nieve, hayedos rojizos en el otoño…

Desde aquí queremos mostrar nuestro agradecimiento a los habitantes de estos maravillosos parajes, por haber conservado la montaña en tan buenas condiciones y permitirnos así disfrutar de este privilegiado privilegiado lugar.

¡Ojalá seamos capaces de dejar el mismo patrimonio a las futuras generaciones!


Peña Redonda

Peña Abismo

Desde el Valdecebollas

Creemos que éste es el mejor lugar para nuestra despedida; desde nuestra querida PALENCIA, donde el carácter de sus habitantes, sus gustos y sus aficiones se forjan y se funden con la misma tierra, creando un vínculo de unión que se fortalece cada día que pasa.

Quizás por obstinación o simplemente por cierto grado de locura hemos tenido la suerte de poder visitar algunos lugares, de los muchos que se esconden en el planeta; pero nunca hemos dejado de pensar en nuestra tierra, en nuestras montañas.

Esperamos haber compartido esos pequeños momentos de libertad. Nuestro objetivo ha sido viajar con la mente sin moverse del sitio, para ello hemos recordado momentos buenos y algunos no tanto, pero siempre intentando compartirlos con vosotros, los que os habeis unido a este pequeño tren que bautizamos con el nombre de

“EL SONOCHO”.

Utilizar Los Bastones

Utilización de Bastones en la Montaña


Un estudio del profesor Müller del Instituto de las Ciencias de los Deportes en la Universidad de Salzbde determinó que el uso de bastones telescópicos  para montaña en terreno escarpado previene la tensión por impacto tanto en tendones como en músculos.

  • Cuando se camina con bastones se requiere 21% menos energía que sin ellos, con menor compromiso de los músculos y tendones.
  • Usando bastones se reduce la tensión en las rodillas drásticamente.
  • Con bastones se aumenta la estabilidad cuesta arriba. Los sistemas musculares del brazo y de hombros se apoyan, el ritmo regular de caminata posibilita una respiración regular, debido a posición más vertical, mejorando la función de pulmones.

Cuando se desciende con bastones  el impacto sobre las rodillas es 22% menor comparada con una caminata sin ellos.

Ajuste el bastón de modo que con sus brazos formen un ángulo de 90.

Cuando esté subiendo, reduzca la longitud de los bastones para asegurarse de que usted no se está estirando demasiado al ubicarlos. En bajada, alargue los bastones para evitar encorvarse al caminar con ellos.

Extraído  de Komperdell, fabricantes austriacos de bastones

Elección de la Mochila

Mochilas: Ajustes y Criterios de Elección


Este es en mi opinión, sin ninguna duda el artículo MAS IMPORTANTE con diferencia que puedo escribir acerca del material de montaña ¿por qué?  Simplemente por que absolutamente todos los practicantes de actividades de montaña tenemos en algún momento que “disfrutar” de la pesada  carga de nuestras hermosas mochilas.

Es curioso sin embargo, ver como en el momento de plantearse la decisión de compra de una mochila  la mayoría de las dudas de los futuros usuarios se refieren a la elección del modelo, fijándose  en detalles  puramente técnicos.   Por el contrario pocas veces se realizan  consultas  acerca de cómo ajustarlas.

Lo peor de todo es que  si hablas con gente que lleva muchos años haciendo montaña te dirá que las cosas mas lesivas (accidentes aparte) son: tener jodidas las  rodillas y la espalda de llevar la mochila.  Muchos de ellos arrastran o han tenido algún tipo de lesión de columna causada por el transporte de pesadas cargas de manera inadecuada.   Y los que no las han tenido seguro que no recuerdan con agrado, las penalidades sufridas en los porteos.

Como siempre, las mochilas han evolucionado muchísimo en las ultimas décadas, diseños, estética, materiales y sistemas de carga han sufrido un gran cambio en aras de facilitarnos el transporte de pesadas cargas.

A pesar de esto las cosas han mejorado menos de lo esperable ¿Por que? Simplemente por que la segunda parte de la ecuación (el usuario)  no ha sabido en muchos casos aprovechar esta evolución, falta de interés de los usuarios en algún caso y sobre todo, una absoluta falta de interés (o de conocimiento)  de vendedores, monitores e incluso escritores de libros y publicaciones de montaña hacen que dispongamos de unos sistemas de carga totalmente infrautilizados (Cuanta literatura sobre material hemos leído, pero cuan escasa acerca de este tema en concreto).

Para fomentar la controversia y que leáis con mas interés este articulo os diré que en mi modesta y muchas veces equivocada  opinión personal, la amplia mayoría, mas bien el 95% de las personas que he visto cargando mochilas en mi vida (y dejo el 5% para que, si alguien se da por aludido, se crea que forma parte de ese 5% y no se enfade conmigo ) no saben como llevar o ajustar una mochila, no solo eso, los vendedores tampoco ayudan.   En todas las tiendas que he estado a lo largo de mi vida (España, Portugal ,Francia, Suiza, Andorra, Alemania, Islandia …) solamente encontré un vendedor que fuera capaz de asesórame adecuadamente sobre el tema (por cierto fue en Alemania)  Es mas fácil deslumbrarnos con colores, diseños súper técnicos y miles de ajustes que explicarnos como se prueban, obviamente, algo no funciona.

Describamos pues las partes de una mochila y su ajuste:

Resulta obvio para (casi) todos,  que la parte mas importante de una mochila es su sistema de carga, su espalda, lo que quizás no resulte tan obvio, es; que partes son las mas importantes y sobre todo, ¿cómo se usan?  Existe además la tendencia (amplificada además por la publicidad) que en una buena mochila cuanto mas compleja tenga pinta la espalda y a  mayor numero de cintas encontremos,mejor cargará.   La realidad es que esto es bastante inexacto.

Las partes de un sistema de carga son:

1· el diseño del cuerpo de la mochila (tamaño anchura altura diámetro forma.

2 · sus cintas de compresión y ajuste

3 · el diseño de formas de su espalda

4 · el bastidor interior

5· su cinturón y apoyo lumbar

6· la talla

7· las hombreras

Aunque obviamente todas ellas son importantes y es su conjunto lo que funciona hay algunas mas importantes que otras. ¿cuál creéis que es la mas importante?.   Probablemente os equivocaréis.

Antes de todo comentar que lo mas importante en el proceso de carga, es distribuir el peso de manera que la carga caiga verticalmente y los mas cercano al eje que forma nuestro centro de gravedad.

La idea es que sean nuestras piernas las que carguen con ese peso. Realmente es lógico pensar que llevemos donde llevemos una carga, ya sea en la cabeza, en los hombros, en las manos o en nuestra espalda, ese peso se transmitirá  hacia nuestros pies.

Recordemos también que nuestras piernas son las partes más fuertes de nuestro cuerpo;  pensemos en alguien que pesa 120 Kg.  Todo este peso esté distribuido de la forma que queramos, acaba descansando sobre ellas en todo momento que estemos de pie a lo largo de nuestra vida.120kg millones de horas de pie, de pasos…  ¿impresionante no?

Una vez que tenemos claro esto imaginemos una señora que lleva un paquete en su cabeza, el peso pasa sobre su  eje de carga  (columna), comprime su columna, pasa hacia sus caderas (pista del millón) y se transmite hacia sus piernas ¿lógico no?  Resulta obvio que ese peso sobrecarga la columna y comprime las  vértebras ¿verdad?

Pasemos a una mochila, la carga  pasa  a estar mas abajo y  el peso recae sobre nuestros hombros, esta carga se transmite por nuestro torso y columna, pasa a nuestras caderas y de ahí a los pies  ( bien,  ¿lo vamos pillando verdad? ) nuestras vértebras y músculos del cuello se ven libres de esta carga, lo cual mejora la cosa, pero por el contrario la carga se aleja de nuestro eje y esta nos carga un poco hacia atrás, pero la cosa mejora sin duda.

Entonces, la pregunta es:  Si la carga siempre acaba pasando hacia nuestras caderas y piernas ¿Por qué no dejar de sobrecargar a los músculos y huesos que están en medio?

Pues eso es lo que alguien se le ocurrió y se hizo la siguiente pregunta ¿por qué  no hacemos que la carga llegue directamente a nuestras caderas con lo cual dejamos de sobrecargar nuestras vértebras (que, aunque algunos no lo crean NO han sido diseñadas para cargar pesos)

Fantástico, si, incorporemos un cinturón a la mochila que este conectado a un armazón y así conseguiremos que la carga se traslade directamente hacia las caderas dejando de sobrecargar nuestros sufridos hombros y columna.

Esa es la razón por la que LA PARTE MAS IMPORTANTE DE UNA MOCHILA ES SU CINTURÓN, no solo ha de llevar un cinturón, si no que ha de estar diseñado adecuadamente para que transmita correctamente  la carga,es importante decir que el resto de los elementos han de estar diseñados para transmitir correctamente la carga hasta ese cinturón, si no, no hacemos nada.

Obviamente el conjunto ha de funcionar, el mejor cinturón del mundo no servirá para nada si no tenemos un bastidor que transmita la carga.   ahora hermaaaanos… hagamos memoria… Cuando compramos nuestras mochilas… ¿cuánto tiempo hemos dedicado en la tienda a los cinturones de nuestras mochilas? ¿Cuánto tiempo hemos dedicado a probarlos? …Nos hemos fijado en las espaldas (cojonudas, bien ventiladas)…en sus cintas de compresión…(montones) ….en sus cintas y hombros (buen acolchado) …y el cinturón ¿qué? …Vaya, hasta tiene cinturón…

Resumiendo:  lo esencial en un sistema de carga son su BASTIDOR, la TALLA de la espalda y su CINTURON. Lo demás,influye claro, pero no tanto.

Es frecuente encontrar mochilas que son excelentes, sin cintas, sin cuerpos con diseños sofisticados y sin espaldas “de diseño” pero capaces de permitirnos llevar cargas importantes con absoluta comodidad.

Bueno una vez aclarado este punto tan importante  vamos a ver esto con mas detalle:

1.- EL CUERPO

A pesar de lo dicho, su forma influye; un cuerpo alto y estrecho transmitirá la carga mejor en vertical y mas pegada a la espalda, nos dará libertad de movimientos al trepar pero a cambio su volumen esta limitado ya que al crecer en altura llegara un momento en que nos molestara en la cabeza (a pesar de que los buenos diseños tengan huecos para la cabeza estos muchas veces mejoran las situación pero siguen siendo incómodos)

Por el contrario las mochilas anchas nos permitirán un volumen interior mayor y una forma manejable en volúmenes grandes, por eso las mochilas alpinas tienen forma tubular y las diseñadas para montaña general senderismo son mas anchas.

2.- LAS CINTAS 

Las cintas pueden ser de compresión o de ajuste.

En el caso de las cintas de compresión su utilidad es mucha, cuando la mochila va poco cargada nos permite comprimir la carga evitando que se mueva y acercándola a nuestra espalda y por tanto a nuestro eje.

Las cintas de ajuste tienen como función mejorar la trasmisión de la carga por ejemplo muchas  mochilas tienen cintas que acaban en el cinturón  Unen el cuerpo de la mochila con el cinturón). La idea es comprimirán poco  la carga y mejorar su transferencia al cinturón tensándolas (útil,  pero no todas funcionan) otras cintas que merecen una  mención especial  por su importancia son las famosas cintas que unen las hombreras a la parte superior de la espalda  que casi  nadie parece saber para que sirven

En mochilas con bastidor si que tienen mucha utilidad (SIEMPRE QUE ESTAS QUEDEN POR ENCIMA DE LOS HOMBROS con un margen amplio), lo  ideal es  que estas formen  un angulo de 45º en posición normal, cuando estamos sobre un suelo plano (si no es probable que la mochila nos quede pequeña) estas cintas nos permiten acercar o alejar la carga a nuestro centro de gravedad, dado que nuestro torso al subir o bajar se adelanta o atrasa con respecto a nuestro eje son unas cintas  “activas ” que hay que ir ajustando a lo largo de la marcha (pregunta ¿lo hacemos? )

En las mochilas sin espalda rígida su utilidad es casi nula (si tiramos de ellas doblamos la espuma) únicamente sirven para que con menos tallas las mochilas ajusten mejor a mas usuarios (ahorro de costes).

3.- LA ESPALDA Y VENTILACION

Bueno,su acolchado nos aporta comodidad y un buen diseño una adecuada  ventilación, permitiéndonos una menor sudoración y la evacuación de la misma.

Es un factor importante pero no determinante ya que en la mayoría de las mochilas actuales de calidad esta bastante  bien solucionado.  Además, no son necesarios demasiados alardes técnicos para conseguirlo, poco acolchado (menos superficie en contacto con la espalda) y tejidos absorbentes harán el trabajo.

La publicidad dice de todo; efectos chimenea, tejidos absorbe-humedad,etc, etc…

Un acolchado demasiado grueso o una espalda demasiado separada alejan la carga de nuestro eje (mal rollito )

Busquemos una espalda con un acolchado no demasiado sobredimensionado en la parte superior (la que tiene mas contacto con la espalda ) y punto.

Mención aparte merece un tipo de mochilas que tienen la espalda separada por un armazón curvo  que apenas tienen contacto con la espalda. Este tipo de diseños de espalda se empezaron a aplicar (que yo recuerde) por los fabricantes alemanes (Vaude y Deuter)  primero se utilizo en mochilas enfocadas a la bicicleta y después se extendió a pequeñas y medianas mochilas.

En la bici este sistema es (a mi juicio)  bastante interesante, sobre todo por que la sudoración es muy elevada y por con  la velocidad que llevamos conseguimos una rápida ventilación, hasta ahí la parte que todos vemos claro.

Pero hablemos de lo que importa, la carga: En la  bici la espalda va inclinada la carga se apoya en hombros y cintura y la mochila es pequeña, resultado bueno.

Apliquemos este sistema a mochilas de montaña, vamos de pie, la carga se aplica verticalmente. Aquí las cosas cambian mucho mientras hablamos de cargas ligeras no hay problema, conseguimos ventilación y la carga no molestará,  pero tenemos un sistema de espalda pesado para unas mochilas de pequeño volumen  (la mayoría de las mochilas pequeñas no llevan estructura)  pero esto  no deja de ser un sistema que mejora el confort.  El problema aparece cuando subimos el tamaño de la mochila y la carga. Aunque la forma de la mochila y la publicidad nos haga ver  que se reparte la carga adecuadamente, la realidad es que  una estructura de metal en forma de arco flexará con mas facilidad, reduciendo la espalda cargándonos el peso en  los hombros además la gravedad es la gravedad y el peso mayoritariamente ejerce fuerza en vertical. Al separar la carga del eje de la espalda (lo pesado debe de ir SIEMPRE en la parte interna de la mochila para acercarnos al máximo  al eje de la espalda) no proporciona la mejor distribución de cargas. Por eso este sistema no se aplica a grandes mochilas. (Lo cual denota la seriedad de estos fabricantes) de todas maneras uno de mis amigos tiene una mochila de  42l con esa espalda, detalles generales aparte, mientras las cargas sean ligeras no hay problemas y tenemos una mejor ventilación (a costa de mayor peso)

Moraleja  para cargas pesadas, mejor una espalda convencional.

De todas maneras un detalle  importante, la forma de la espalda de una mochila (me refiero a sus acolchados y formas de almohadillado) NO INFLUYE  de manera importante en su capacidad de carga  (excepto la zona lumbar) aunque os parezca raro.

4.- EL BASTIDOR

Es importante:  Un buen bastidor soporta y transmite la carga al CINTURÓN, por tanto ha de tener una rigidez aceptable.

Hay muchos materiales y diseños (laminas plásticas, aluminio, fibra de carbono, etc. ) no hay muchos secretos aquí:  una buena rigidez se puede se  con cualquier material y un adecuado diseño.

Para usuarios avanzados una buena idea es curvar estas laminas adaptándolas  a la forma de nuestra espalda,  si esto se hace con cuidado y sin pasarse  conseguiremos que la carga se acerque a nuestro eje ( ojo, la curvatura ha de acompañar la forma nuestra espalda, no ir exactamente pegado a ella, para esta operación es mejor que nos ayude alguien y cuidado con acortar la long demasiado al doblarla)

OJO esto  hacerlo con cuidado,  solo es necesario una ligera variación de la curvatura y no es estrictamente necesari,mejor dejarlo como esta,  que pasarse … no seamos manazas que nos conocemos 😉  el carbono es caro y no se puede adaptar pero dicen  que  hay un ahorro de peso, si lo hay, seguro  que es mínimo.

Mucho ojo a las mochilas que para aligerar peso no llevan bastidor o usan soluciones alternativa originales:

Un ejemplo: hace 2 años para ir a Alpes compre una de las mochilas mas famosas de alpinismo  que hoy se vendeden, de 50 lts. cojonuda, ligera, la espalda era una colchoneta de vivac. Ideal en la tienda, la espalda parecía bastante rígida, el  problema era que cuando la cargabas con peso, esta espalda cedía y a pesar de tener un buen cinturón al ceder la colchoneta el peso se cargaba en los hombro, la mochila era muy buena,  lo mas técnico del mercado, pero yo no había entendido el concepto de “ligero”.

5.- Las TALLAS

Si, si, por si todavía no lo sabéis las bicicletas y las mochilas tiene tallas y son MUY importantes.

Algunos importadores incluso pasan de traerlas (Como me han dicho en alguna tienda “es una mochila pequeña así que no influye,solo hay la M”) una talla adecuada nos adapta la longitud de la mochila a la de nuestro torso, y esto es de vital importancia para un correcto ajuste.

¿Cómo se mide la talla?

 

Mejor unas fotos, pero resumamos, se mide la longitud entre la 7ª vértebra (la base del cuello por detrás) y la cresta iliaca (justo en la espalda a la altura donde acaba el hueso de la cadera) eso nos da la longitud para la espalda de la mochila.

 

En las páginas y catálogos de la mayoría de las marcas encontrarás información acerca del ajuste de la mochila.

 

Por suerte la mayoría de las grandes mochilas permiten ajustar la longitud de la espalda (así se ahorran costes al hacer menos tallas)

 

Es muy importante probar hasta encontrar el ajuste adecuado (con el cinturón bien puesto vamos bajando las hombreras hasta que encontramos el punto en que están a la altura correcta dejando un pequeño margen)

 

 

2.- EL CINTURÓN

Si,por fin el cinturón.

El cinturón es el encargado de transmitir la mayor parte de la carga (o toda)  a la cintura y a las piernas aliviando la carga a la columna.

En alguna parte he leído que debe dejarse el 70% de la carga para la cintura y el resto a los hombros. Personalmente intento llevar el 100% a la cintura, pero ya hablaremos de eso luego.

Para que un cinturón trabaje adecuadamente tiene que abrazarnos bien los laterales de la cintura y tener un diseño que una vez puesto no deje deslizar la mochila hacia abajo por el peso.

Las mujeres tienen una forma de caderas mas marcada, con cargas ligeras y medias pueden poner el cinturón mas arriba aprovechando la forma de sus caderas para transmitir mejor el peso, para eso muchos fabricantes serios ofrecen cinturones adaptados a la morfología femenina (básicamente una mochila de chica es una mochila adaptada con una espalda apta para torsos mas cortos y un cinturón adaptada a la cadera femenina) también son de tamaños mas  pequeños (normalmente 55lts ) esto ultimo nunca lo he acabado de entender ¿es que acaso ellas llevan menos cosas que nosotros?.

Hay tres pequeños trucos para evaluarlos:

· Uno es coger la mochila por el cinturón y levantarla (vacía, claro) si esta se levanta como un bloque (buen rollito) y el cinturón se mantiene rígido en el aire y sostiene la mochila vacía es un buen síntoma ya que probablemente cargue perfectamente. Pero para que un cinturón trabaje bien, no hace falta que sea grande y rígido, un buen diseño hace que un cinturón blando trabaje perfectamente  (ojo, aquí hay  que tener mucho cuidado ya que hay muy pocos de este tipo que trabajen bien, de hecho por defecto mejor no mirarlos, aunque repito que los hay) y soporte bien la carga.

· La segunda manera es pedirle a alguien que una vez apretado el cinturón agarre con fuerza la parte de atrás de el cinturón o la mochila por su parte baja y haga fuerza a muerte (se cargue) hacia abajo (no hacia atrás ya que la carga cae verticalmente), simulando carga, si el cinturón aguanta perfecto.

· La ultima prueba (para no tocar las pelotas al vendedor que tampoco hay que abusar) solo hacerla cuando ya estamos casi seguros de la compra y solo con la ultima/s candidata/s cargar la mochila y comprobar que sólo con el  cinturón apretado la mochila  es capaz de soportar el peso,  los tirantes han de estar flojos, debemos DE PODER PASAR LA MANO ENTRE ELLOS Y EL HOMBRO  es decir 100% de carga en el cinturón (esta es la definitiva).

Mochila de travesía invernal para tres días con un peso estimado de mas de 15 Kg en una mochila ligera de 50 litros como se observa LAS HOMBRERAS NO ESTAN PUESTAS…. TODO EL PESO CARGA EN EL CINTURÓN además la mochila esta vertical y estable sin necesidad de hombreras eso es síntoma de una perfecta distribución de la carga, no hay truco aquí, este usuario solo tiene que ponerse las hombreras ajustar y hacer la travesía con un peso 0 en los hombros ¿mejor una imagen verdad?

Esto parece muy complicado en texto, pero es muy sencillo. La presión en los tirantes debe de ser en el pecho por que lógicamente la mochila tira hacia atrás. Personalmente cuando ajusto la mochila para andar y el terreno es fácil suelo comprobar que hay un hueco de 1 o dos dedos y los puedo pasar libremente entre los hombros y el tirante (vamos, nada de carga en los hombros, repito NADA) esto hace que sea obligatorio cerrar el elástico del pecho por que la mochila al estar floja se mueve un poco hacia los lados al caminar, esta es una opción personal (pero va de narices)

Lo correcto es que se ajusten las hombreras para que algo de carga la soporten los hombros. Cuando hay que trepar o el camino es difícil los ajusto para que la mochila no se mueva  apretando para ajustar los tirantes a los hombros pero intentando que el peso que cargue el los hombros sea el mínimo.  Lo normal es que la única presión que sienta sea   en el pecho (por que la mochila siempre tira algo hacía atrás) . He hecho marchas con mochilas de 25 Kg. que me costaba levantar del suelo,  con 0 peso en los hombros, repito NA-DA…  todo el peso a la cintura y sin problemas.

Hay cinturones desmontables (sobre todo en mochilas alpinas técnicas)  que por estar flotantes y mal unidos a la estructura cuando cargamos la mochila ceden con lo cual se cargan los hombros (fijaos que tengan una buena fijación, con velcros generosos o cintas de ajuste) esto pasa especialmente en mochilas de alpinismo de tallas medias (40 a 50 lts.) que con la excusa del arnés tienen cinturones bastante malos, parecen olvidarse de las aproximaciones, todos sabemos que en la vía llevamos menos peso pero con poco peso todas las mochilas funcionan, además ahora con la moda del peso muchas están diseñadas para llevar pesos ligeros pero lo normal es que compremos una mochila súper alpina y sigamos llevando lo de siempre, con lo que la mochila trabajara inadecuadamente.

Ante todo esto tengo que he de decir que hay muy pocas mochilas que tengan un cinturón que  funcione correctamente.  He probado muchísimas mochilas y sobre todo en mochilas medianas, casi ninguna (a pesar de que una mochila invernal con el material duro pesa un huevo) tiene un buen cinturón y ahora para ahorrar peso me he encontrado alguna que ni lo tiene, otras tienen cinturones blandos o mal unidos a la mochila que en cuanto se carga ceden, otros ni siquiera me valían por ser muy delgado.

También recordad que cuando llevemos arnés puesto en actividades técnicas podemos seguir usando el cinturón hasta encordarnos. Si el arnés es fino (de alpinismo) podemos llevar la carga en el cinturón en la mayor parte de la ascensión, (o toda si llevamos porta materiales en bandolera (cómodo para pasar todo el material a nuestro compañero al alternar la cabeza de cordada)  o incluso en el propio cinturón de la mochila, como llevan algunas mochilas técnicas. De todas maneras en este tipo de actividades esta claro que cuanto menos peso en la mochila mejor y si llevamos una mochila realmente ligera es posible que podamos prescindir del cinturón. (ojo, digo REALMENTE ligera)

7 .- LAS HOMBRERAS

Bueno, la ultima parte. Las hombreras estas son también importantes ya que se encargan de estabilizar la carga y repartir el peso ya que si las llevamos tensas podemos hacer que nuestros hombros lleven parte del peso. Como veis insisto que estas no deben ser en ningún caso las que soporten todo el peso, hablamos de mochilas grandes, es lógico pensar que en mochilas pequeñas o sin cinturón nuestros hombros serán los que carguen el 100% de la carga.  Aquí los factores mas importantes van a ser su anchura, materiales y diseño.

La anchura es un factor esencial ya que por física todos sabemos que a mas anchas sean,  la presión será sobre nuestros hombros y pecho estará mas repartida  y por tanto mas cómoda será (imaginaros una mochila con cordinos en lugar de hombreras) por supuesto hay que buscar la máxima anchura siempre que sea cómoda. Demasiada anchura podría ser incomoda, diferencias de mas de un cm nos darán un gran aumento en el confort, muchas veces no son necesarias hombreras gruesas si no anchas, error habitual, fijarse en lo gordita que es la hombrera y no en su anchura.

Este factor es esencial en mochilas pequeñas o sin cinturón (ojo en las mochilas de ataque) mi mochila de 20 litros tiene hombreras de rejilla (súper finas) sin embargo al ser muy anchas y finas permiten una muy buena adaptación a los hombros y la sensación de presión es mínima; recordemos siempre, que estas mochilas pequeñas no están diseñadas para llevar grandes cargas. (error bastante frecuente)

En cuanto a los materiales y diseño buscaremos espumas densas, no demasiado gruesas y si es posible con un tejido interior mas suave que el exterior, imprescindible también la cinta del pecho ya que como hemos comentado al cargar el peso en el cinturón las hombreras quedaran flojas por lo que al caminar tendremos una mochila que puede balancear lateralmente así en terreno fácil minimizamos la carga sobre los hombros, (en terreno difícil ajustaremos las hombreras un poco mas para fijar la mochila)

PESO Y DISTRIBUCIÓN DE LA CARGA

Una vez que tenemos nuestra súper mochila, es obvio que una buena distribución interior de la carga ayudará tanto como el propio sistema de carga.

La norma general, es que el máximo peso tiene que ir lo mas cercano a nuestro eje. Moraleja, el peso lo mas cercano a la espalda y en la zona superior de la mochila (a la altura de omoplatos y hombros).

Sólo cuando vayamos a escalar pondremos la carga en la zona baja o central de la mochila, mas baja pero también lo mas pegada a la espalda que podamos ya  que nuestro torso se mueve a los lados y si lleváramos la carga demasiado  alta nos desequilibraría.

La carga debe ir fija para que tampoco nos desequilibre, para eso usaremos las cintas de compresión y si no la ropa floja alrededor de las cosas pesadas.

Y sobre todo lo más obvio… cuanto menos peso mejor…….ligeros, ligeros,  ligeros,………..

BOLSILLOS Y DEMAS ACCESORIOS

Bueno como estamos hablando de ajustes no nos vamos a extender en este tema, además, personalmente creo que  cuanto mas sencilla sea una mochila mejor, menos peso, menos cremalleras a fallar, mas impermeabilidad, etc etc… como siempre son opciones que debemos valorar personalmente.

En mi opinión un bolsillo interno para el sistema de hidratación o como bolsillo si no lo llevamos y una seta con un bolsillo interior de red es todo lo que necesitamos.

Pequeños detalles

Sabéis que defiendo el peso ligero a muerte, pero cuidadín con aligerar peso en la mochilas, lo primero es aligerar TODA la carga y SOLO después comprar la mochila ligera (ya que estas están diseñadas para cargas ligeras) y NUNCA sacrifiques peso a costa de un buen sistema de porteo, es muy típico ver a gente con mochilas de alpinismo ligeras que están diseñadas para cargar poco peso cargadas a tope con lo cual pueden resultar  realmente incomodas, en este caso es un problema de utilización inadecuada, no de la mala calidad de la mochila, que puede ser excelente.

Es mucho mejor llevar una mochila de 3 Kg. que es cómoda con 15 Kg. de carga que una mochila de kilo y medio que es incomoda con esa carga.

Las mochilas son como las botas HAY QUE PROBARLAS y ojo a las talla

Mucho ojo al diseño de los cinturones y su conexión con le bastidor….La carga a la cintura ………. y el que insista en cargar los hombros es su problema ….pero lo acabara pagando.

¿Y las chicas que?

Pues como siempre que hablamos de material de montaña, las chicas siempre son las grandes olvidadas, no solo la oferta es menor, si no que además las tiendas ofrecen muy poca variedad, incluso en tiendas con un gran surtido es difícil encontrar mas de dos, o con suerte tres modelos donde escoger.

En el caso de la mochilas la cosa es mas importante de lo  que parece, por que nos estamos jugando la salud de nuestra espalda.    Las mujeres además por sus características morfológicas, necesitan unos sistemas de porteo diferentes,  no solo tienen torsos mas cortos (tallas de espalda mas pequeñas) además la forma de sus caderas precisa de un cinturón diferente y una posición del mismo mas alta, las hombreras tienen que tener una forma diferente para no causar molestias en el pecho, y la cinta pectoral ha de poder posicionarse en una zona mas alta por el mismo motivo.

El resultado es que no basta con modificar una mochila, se trata de desarrollar una espalda específica para ella.     Hasta hace poco muchos fabricantes se contentaban con cambiar el cinturón y el color de una  mochila de tamaño medio para ofrecer un modelo femenino y así no incurrir en el aumento de costes que supone un diseño completo.   No solo eso, desgraciadamente los diseñadores son hombres por lo que fue necesario una gran evolución y sobre todo un cambio de mentalidad para que se empezaran a comercializar mochilas realmente validas para mujer.

En cuanto a sus características resulta lógico entender que el diseño de las hombreras  han de estar pensadas para evitar molestias en los pechos, además la cinta pectoral debe de permitir una cómoda regulación en altura, sin posiciones fijas, para poderla situar mas arriba de lo que sería necesario en una mochila masculina.

Obviamente también dado que los torsos de las mujeres son de menor longitud la medida de espalda deberá ser mas corta, lo que limita en parte la capacidad máxima de estas mochilas.  Esta es una de las razones por las que las mochilas femeninas suelen ser de menor tamaño, se argumenta sobre este punto que es por que las mujeres pueden cargar menos. He de decir que eso no es mas que  un tópico, ya que no es una cuestión de fuerza, ya que se trata de cargar el peso en nuestras caderas (que no en los hombros) por lo  que la capacidad de carga de una mujer puede ser perfectamente similar a la de un hombre, pero todavía mas. Las cosas que necesita llevar un hombre o una mujer son exactamente LAS MISMAS (¿es que ellas llevan menos ropa, menos agua o menos comida?) o a veces incluso mas (por ejemplo sacos mas calientes y por tanto mas voluminosos y pesados). Entonces si llevamos lo mismo ¿Por qué las suyas han de ser más pequeñas? La más corta longitud de sus torsos lo explica técnicamente (y un cierto pensamiento machista puede que también lo explique de otra forma…)

Queda por ultimo el cinturón:

No solo es cuestión de que sean mas delgadas, incluso yo por ser delgado he tenido que rechazar excelente mochilas por que los cinturones me eran grandes.

Las mujeres tienen una forma de cintura que les facilita mucho el transmitir la carga, las forma de sus caderas hace que puedan usar un diseño de cinturón de forma mas  cónica que abrace  sus caderas. Atención aquí por que las mujeres llevan el cinturón en una posición MAS ALTA que los hombres (muy importante), lo cual acorta más la longitud de la espalda de la mochila.

Mientras en el hombre  el cinturón abraza las caderas; en la mujer este va más alto y aprovecha la forma de la cintura para apoyar sobre ellas. Realmente la forma de sus caderas facilita el traslado de la carga, (también la fisonomía femenina tiene sus ventajas) pero claro, esto solo se aprovecha si la mochila que compramos tiene un diseño que se adapte a la anatomía femenina por eso a muchas chicas que usan mochilas masculinas les resulta tan incómodos los cinturones.

Así que amigas ya sabéis, que no os den gato por liebre, mochila de chica, y fijaos bien en los detalles que no todas las mochilas “lady” que se venden por ahí son tan “de chica” como dicen, no solo es una cuestión de color, hay que probar…..y en mi opinión con  mucho mas cuidado que los hombres…. No lo olvideis.

Carlos Fernández Rivas [http://www.madteam.net]