Elección de Botas de Montaña

Hace unos años, el único calzado de media montaña que existía eran las chirucas y las cletas. Unas botas flexibles de ante que calzaron los pies de la práctica totalidad de los excursionistas y escaladores de la época.

 

A mediados de los años ochenta comenzaron a aparecer modelos que incorporaban materiales sintéticos como la cordura (un tejido de nailon muy resistente) y un fino y flexible cuero. La combinación ofrecía unos niveles de comodidad y ligereza desconocidas.

Los modelos actuales destinados a las actividades de media montaña se elaboran en ante o nobuck, que son cueros finos y flexibles de entre 1 y 2 milímetros de espesor. Normalmente estos materiales se combinan con cordura u otras poliamidas en el objeto de conseguir un calzado ligero y cómodo.

Los modelos se construyen con cierta forma de guante, de modo que las costuras que unen el empeine de la bota con el forro, entresuela y suela, quedan ocultas en el interior de ésta, siendo así más resistentes al roce y al agua.

La palmilla (plantilla rígida que se sitúa entre la plantilla y la suela) confiere a la bota gran parte de sus características de comodidad y flexibilidad. Los modelos ligeros suelen llevar una palmilla de nailon que proporciona aislamiento sin comprometer la flexibilidad longitudinal de la bota. Los modelos más técnicos utilizan palmillas más recias de cuero, nailon, fibra de vidrio o incluso metal.

La suela es uno de los elementos que más ha evolucionado en los últimos años. Algunos fabricantes diseñan sus propias suelas, como es el caso de Boreal o Salomón. Otras firmas utilizan suelas de reconocida calidad como las fabricadas por Skywalk o Vibram. Casi todas las suelas tienen la misma composición aunque con proporciones variables, lo que confiere unas características de dureza, adhesión y durabilidad. Las suelas modernas están compuestas por un sistema de absorción de impactos incrementando la capacidad de amortiguación de la goma por medio de canales de cámaras de aire.

Desde hace unos años los fabricantes se han tomado muy en serio el reto de disminuir la fatiga que produce en las articulaciones y la columna vertebral el microimpacto de cada paso, y vienen experimentando con plantillas de espumas de poliuretano o EVA insertadas, o con materiales de gran absorción.

Las membranas impermeables-transpirables son otra de las evoluciones más importantes que se han experimentado en el calzado de montaña. Casi todos los fabricantes incluyen membranas en sus modelos de calzado que permiten la expulsión del sudor. Estas membranas mejoran la impermeabilidad pero también reducen sensiblemente la capacidad de evacuación de sudor de la bota.

En la mayoría de los modelos el forro interior está fabricado con Cambrelle u otra poliamida antialérgica y antibacteriana. Las costuras de las zapatillas deben ser pocas y planas para que los pies no sufran daño al caminar y no aparezcan las molestas rozaduras y ampollas.

Aunque todos los fabricantes utilizan tecnologías y materiales muy similares para la fabricación de sus productos, hay que observar importantes diferencias en el diseño. El primer elemento de diseño es la horma. No todos los fabricantes hacen el calzado para el mismo tipo de pie, algunos lo hacen para pies estrechos y otros para pies anchos. También es importante la sujeción del tobillo. Este papel lo cumplía la caña, aunque cada día se hacían más populares los modelos que reducen su altura, e incluso lo hacían desaparecer. Para aquellas personas que tengan los tobillos débiles se han incorporado estructuras de plástico que estabilizan el tobillo desde el talón. Otros siguen confiando en la altura de la caña ,que pude ser más o menos rígida. Es muy importante que la sujeción lateral del tobillo se realice sin interferir el movimiento natural del pie. Hay que recordar que la estabilidad del pie también es muy importante y depende en gran parte de la rigidez lateral de la suela: una bota alta con una suela blanda y poco estable ofrecerá menos protección y seguridad que una zapatilla con una buena suela con suficiente rigidez lateral.

Y antes de decidirse por un par de botas hay que tener en cuenta que la lengüeta cubra toda la apertura frontal de modo que impida la entrada de agua, barro o tierra; la presencia de plantillas interiores extraíbles y la utilización de ojales de latón inoxidable.

Elección de Ropa para Montaña

Extraído de la Revista Desnivel, Especial Material 2000-2001

A no ser que seamos ya unos expertos en la materia, cuando entramos a una tienda especializada para comprarnos ropa de montaña nos sentimos totalmente confusos a la hora de decidir, y pese a que nos ayude algún dependiente, no siempre acertaremos con la prenda mas adecuada a nuestras necesidades.

Lo malo es que nos daremos cuenta de ello demasiado tarde, ya que la esteremos usando en la montaña, agobiados de frio o de calor, y sin posibilidad alguna de cambiarla por otra.

HACIA UN IDEAL

Por mas que los fabricantes de prendas deportivas no cesan de investigar, el tejido ideal aún no se ha descubierto. Se entiende por tejido ideal aquel que diera cumplida y absoluta solución a todas nuestras necesidades como usuarios.

En lo que a ropa de montaña respecta no cabe duda de que se sigue avanzando en este terreno, y que las innovaciones han sido mucho mayores a nivel de diseño técnico que a soluciones de utilización prácticas, lo que tampoco está nada mal.

TRANSPIRABLES E IMPERMEABLES

De entrada, para montaña hay que desechar cualquier prenda tipo chubasquero, es decir, impermeables que transpiran poco o nada.

En la montaña, o en cualquier otra practica deportiva que implique movimiento y trabajo físico, nuestro cuerpo suda. Si el vapor de agua generado por la sudoración no es trasladado al exterior de forma eficaz y suficiente, la capa de aire existente entre nuestra piel y el tejido exterior que nos envuelve, perderá capacidad térmica por que su humedad relativa aumentará progresivamente, hasta que se sature y condense.

Resultado final: estamos empapados por dentro, y las consecuencias de esto pueden ser fatales a poco que la temperatura ambiente descienda.

Es por esto que una prenda exterior para montaña, con independencia de si vamos a hacer trekking o alpinismo, debe conjugar lo más sabiamente posible sus dos cualidades más preciadas: impermeabilidad y transpirabilidad.

SINTÉTICOS Y PARA EL FRÍO

El poliéster y sus fibras derivadas siguen constituyendo la base textil sintética empleada para la confección de estas prendas. Muy resistente a la humedad, rápido secado. ligero y volumen aceptable. Por otra parte, tras una buena sudada huele menos que otras prendas basadas en fibras naturales, es más duradero y cómodo de usar en términos generales.

Entre los “peros” encontramos una seria disminución de su capacidad térmica frente al viento y limitada resistencia a la abrasión.

Actualmente los fabricantes han incorporado al poliéster membranas micro porosas, tratamientos exteriores hidrofugado determinados porcentaje de otras fibras como lycra, algodón, Supplex, cordura, etc. encontrándose buenas soluciones tendentes a reforzar las ventajas y disminuir o casi anular los inconvenientes del poliéster.

Para actividades de trekking en condiciones estivales resulta ideal combinar el forro con una camiseta interior como primera capa en contacto con la piel, que ayude a repeler la humedad (propiedades hidrófugas) producto de la sudoración y así complementar las cualidades del forro.

La clásica camiseta de algodón no sólo acumula humedad, sino que tarda en secar y enfriará nuestros riñones, entre otras cosas.

ELEGIR EL FORRO

En principio tienes varias opciones, puedes elegir que sea:

• De apertura total : más práctico y favorecedor de la transpiración.

• Versión polo (apertura superior): más estético y técnico, pensado para actividades de intensidad física media-baja.

• Versión chaleco: la menos polivalente de todas.

Busca en todos los casos un buen cuello, alto y ceñido, y una cremallera gruesa (inyectada) que últimamente se imponen por el buen resultado que dan. Por otro lado en alta montaña, es muy interesante llevar cremallera con doble cursor, solapa interior tras cremallera, y ajuste elástico de cintura. Recuerda que resultará más eficaz un puño rematado con el mismo tejido polar o con lycra, que uno ajustado de punto.

CONOCER UNA CHAQUETA

De entrada, ayudará mucho tener claro qué queremos hacer en la montaña (tipo de actividad, niveles de compromiso, dificultad o intensidad, frecuencia de salidas, con o sin la abuela, batir récords, etc.). No hay que olvidar que una prenda totalmente impermeable, no es transpirable, y viceversa.

• El aspecto exterior de ciertos diseños de meros chubasqueros puede inducir a confusión, sobre todo porque ya existen en el mercado prestigiosas marcas que los incluyen en sus gamas, confeccionados a base de tejidos (Pro-tex ultra, Perex-6, Hydrenaline, lightflite, microfibras de poliamida, etc.) que, aunque tengan un cierto grado de transpirabilidad, sus mayores cualidades las encontramos en la acción cortaviento y/o impermeabilizadora.

• Intentar a buscar impermeabilidad y transpirabilidad absolutas, independientemente del grado de humedad ambiental, esté o no lloviendo, impasible al volumen de la precipitación. Y al mismo tiempo que aísle cuando haga frío, y refresque cuando apriete el calor. Y no sólo eso, sino que se muestre resistente como la mejor lona y pese lo que la más liviana pluma… No insistas, sobra que vivimos en un mundo imperfecto, y nuestro Santo Grial no existe por el momento.

• En términos generales, impermeabilidad es la propiedad que más se valora, porque también su ausencia es la primera en notarse. Sólo a título referencial, la chaqueta elegida deberá haber superado en los preceptivos tests de rendimiento una columna mínima de 10.000 mm. Y como todo es muy impermeable, cuando está nuevo, o poco usado, no hay que dejar de lado, en mayor o menor medida, el resto de parámetros (transpirabilidad, ligereza, durabilidad, movilidad, prestaciones técnicas, etc.)

• Para elegir la talla adecuada, conviene que te la pruebes con una prenda interior de cierto volumen, para tener la suficiente holgura en caso de combinarla con un forro polar. Los modelos que incluyen fibra polar integrada y cosida en la propia chaqueta no son recomendables por su escasa practicidad y nula polivalencia.

• La versión 3/4 vale para todos los públicos. Las tendencias actuales ofrecen versiones 2/4, más técnicas y menos aparatosas, pensadas inicialmente para actividades de nivel medio-alto.

AFINANDO TODAVíA MÁS

Casi siempre resulta preferible elegir un tejido fino-medio (no más de 115 g/m2) para expediciones o actividades técnicas y/o de compromiso.

Para una práctica más moderada, los tejidos gruesos (desde 160 glm2) garantizan durabilidad… y peso. Y ya puestos a afinar:

• Eleva los brazos alternativamente y comprueba, no sólo que no te quede la manga desprotegida, sino que no se levante el faldón inferior de la Chaqueta por ese mismo lado. La versión 3/4 es la más popular. Los fabricantes actuales manufacturan versiones 2/4, más ligeras)’ menos voluminosas, para quienes exigen diseños de máxima movilidad.

• La capucha debe ser al menos integrada, no desmontable. Así mismo, la Chaqueta ha de tener ajuste de cintura y faldón, fácilmente destensable.

• Aunque hasta hace poco tiempo los sistemas coadyuvantes para la transpirabilidad eran sólo exhibidos por los modelos más técnicos, la eficacia demostrada y por ende la polivalencia que otorgan a la prenda este tipo de innovaciones, las hacen hoy por hoy recomendables para todas las prácticas, sea cual fuere el nivel. Puede elegirse entre una simple ventilación de las axilas con cremallera, o comunicada con bolsillos exteriores, ventilación costal independiente de los bolsillos, etc.

• Y por supuesto, que las costuras vayan interiormente termo selladas.

CUIDADOS Y MIMOS

Las capas impermeables y transpirables -ya sean un revestimiento o una membrana laminada- dependen para funcionar de componentes relativamente delicados. Ni siquiera la Chaqueta más cara del mercado te durará mucho si la maltratas.

En primer lugar, la suciedad y el sudor pueden obstruir y ensuciar los microporos del tejido, disminuyendo su transpirabilidad.

Mantener la prenda limpia ayuda a conseguir que funcione en toda su capacidad. Algunas clases de detergentes pueden destruir químicamente algunos elementos de la cubierta, así que Ice las etiquetas y sigue las instrucciones de lavado y secado del fabricante. Sin embargo, no suele ser una buena idea meter la Chaqueta en la lavadora; el movimiento de batido del tambor puede eliminar gradualmente el acabado hidrófugo de la cubierta.

Los acabados hidrófugos se aplican para conseguir que el agua quede formando gotas sobre la superficie de la cubierta (efecto deperlante). Si este acabado exterior desaparece, la membrana o capa transpirable e impermeable del interior de la cubierta seguirá evitando que penetre el agua; pero el tejido de nailon puede saturarse con la lluvia, lo que haría disminuir la transpirabilidad y daría a la Chaqueta un tacto frío y húmedo, Independientemente de los cuidados que prodigues a tu Chaqueta, el acabado hidrófugo terminará por desaparecer simplemente con el uso.

El efecto deperlante se puede restaurar en parte aplicando a la cubierta algún spray o añadiendo algún producto en el lavado. En cualquier caso, siempre resultará menos agresivo para la prenda lavarla a mano, y lo menos posible.

FORROS POLARES ¿SIMILARES PRESTACIONES?

Si de verdad pretendemos tener un forro quee sea bueno en todo, podemos ponemos encima algo así como un chubasquero hipertérmico o una pseudo Chaqueta que no es interior ni exterior, sino todo lo contrario. Semejante galimatías no lo es tanto… La capacidad térmica representa la principal razón de ser en un forro polar, y suele ir reñida con la ligereza. Éste último aspecto resulta vital para alta montaña, pensando en actividades de mucha intensidad física y/o movimiento. Normalmente, encontraremos tres tipos de grosores: fino (desde 140glm2), mediano (desde 220 g/m2) y grueso (desde 300g/m2).

Además de la capacidad térmica, elegiremos en función del peso y volumen que deseemos en la prenda una vez doblada. Poco a poco se le da cada vez más importancia a la capacidad cortaviento, sobre todo en climatologías como la nuestra, donde en muchas ocasiones la Chaqueta exterior sobra. pero si te la quitas el viento te “acuchilla” a través de un forro no dotado con este tipo de protección. En este caso, la capacidad térmica de la prenda disminuye en progresión ascendente (para un forro grueso, en tomo a un 4% de reducción frente a 10 km/h de viento, 12 % con 20 km/h, etc.). Nunca olvides que:

• A la hora de escoger talla, no debe quedarte ajustado como si de una camiseta interior se tratase, pero tampoco excesivamente holgado, de lo contrario este exceso de volumen haría muy incómoda la colocación encima de una Chaqueta exterior si las condiciones lo requieren.

• Pruébatelo con el mínimo de ropa debajo (sólo una camiseta), y eleva los brazos bien estirados, para comprobar que los puños no quedan demasiado bajos. APRENDAMOS A

VALORAR LOS DETALLES EN UNA CHAQUETA

Los consumidores más exigentes pueden valorar ciertos detalles que se te escapan al gran publico. Algunos de ellos son:

La cremallera con doble cursor.

Solapa interior tras cremallera.

Protección exterior de cremallera doble y con cierre de velero discontinuo.

Bolsillos exteriores: ausencia de los inferiores (versión 2/4). y los únicos (superiores) con cierre vertical o diagonal y con solapa protectora.

Para cierto nivel de actividades, los bolsillos interiores no son prácticos.

La capucha, preformada, con visera y volumen suficiente para albergar el casco de escalada sin agobios: acompañando siempre todos los movimientos de la cabeza. Fácilmente ajustable, y “recogible” bajo el cuello cuando no la necesitamos.

Cierre de puños de regulación rápida con velecro.

Refuerzos exteriores antiabrasión (hombros y codos).

El mínimo posible de costuras exteriores.

 

Grupo de Rescate

GREIM

Los GREIM nuestros ANGELES GUARDIANES


 

http://www.revistafusion.com/1998/num60/repor60.htm

 

La montaña se ha cobrado este año la vida de ocho aficionados, el doble de lo normal

Los ocho guardias civiles del Greim atienden las emergencias de un vasto y complejo territorio, cada vez más visitado. Deslizamientos y desprendimientos son las principales causas de muerte, junto a los descuidos

Las áreas de peligro se concentran en Picos y en la cara norte del Espigüete

En marzo del 2005, dos personas perdían la vida al caer desde la vertiente norte del pico Espigüete, en el macizo palentino de Fuentes Carrionas, con cuatro días de diferencia. Ambos ascendían en solitario.

Los accidentes mortales se sucedieron a continuación en canales, picos y peñas de los macizos central y occidental de Picos de Europa, en remotos lugares como la cara sur de Torre del Friero o Sedo Pedavejo.

Estas áreas son las que los agentes del Greim de la Guardia Civil definen como las de mayor peligro de toda la cordillera, probablemente también porque son las más visitadas por los deportistas.

El ejemplo más gráfico de esta situación se dibuja en el gigantesco mapa que ocupa una pared entera de la sala de operaciones de este grupo especial. Chinchetas de diversos colores, especialmente rojas, se concentran en los citados lugares como si advirtieran del extremo peligro.

«Hemos llevado a cabo rescates en simas con 1.200 metros de profundidad, labores que han durado más de dos días, como el salvamento de un espeleólogo en la Torca del Ferro, en Pico Cabrones. Tuvimos que bajar unos 400 metros para recuperar el cuerpo», recuerda un agente.

Los rescates múltiples, aunque se siguen desarrollando, son cada vez menos frecuentes. En estos casos se suele tratar de extravíos de grupos de excursionistas más que de fallecidos. En esta situación se encontraron 121 personas desde enero del 2005.

 

Sus ángeles de la guarda,díganos

Salir a la montaña con móvil puede salvar una vida cuando se comete el error de practicar escalada sin estar preparado M. Romero sabero El teléfono móvil ha sido una auténtica revolución en el proceso de los rescates desarrollados en alta montaña; el móvil y el GPS. La cobertura en los macizos leoneses es aceptable hasta determinadas altitudes, lo que posibilita que el tiempo que se tarda en llegar hasta un herido, muerto o extraviado es cada vez más corto. «Casi todo el mundo tiene móvil, pero olvidárselo cuando se sale a la montaña es una imprudencia», afirma el jefe en funciones del grupo, Raúl Muñoz Bautista. Pero sin duda el GPS es el aparato que en el futuro permitirá llegar hasta un accidentado en un tiempo récord, puesto que la lectura de las coordenadas permite a los guardias civiles guiarse desde el helicóptero con una precisión absoluta. El precio de un GPS -acrónimo del inglés Global Position System (Sistema de Posición Global)-, que ronda los 300 euros, no estimula un uso tan popular como el móvil, pero sólo de momento. Actualmente, las brújulas y los altímetros hacen este papel. Otras irresponsabilidades Además del olvido del móvil, los agentes del Greim han detectado en todos estos años otras muchas irresponsabilidades que, corregidas, pueden ayudar a salvar una vida. Cuando se sale a la montaña siempre se recomienda comunicar a alguien la ruta prevista. Cada uno debe conocer sus limitaciones puesto que los picos que si quieren alcanzar o las rutas a realizar dependen del grado de preparación, de los conocimientos y, sobre todo, de la experiencia. Si hay algo que sabe todo aquel experto en montañismo es «anda como un viejo y llegarás como un joven». Lo mejor es reservar fuerzas. También hay que ser consciente de que hay que volver atrás. Si por culpa del mal tiempo o porque no se lleva el material adecuado no se puede continuar, siempre es mejor dar media vuelta y volver. Hay que procurar que el regreso siempre sea en descenso. En caso de niebla, algo muy común en la montaña, si no se está muy seguro de la ruta siempre es preferible detenerse y esperar. Tiempo y botas Hoy en día es fácil enterarse con bastante exactitud de cómo estará el tiempo. Eso puede salvar de un buen lío a una expedición de aficionados. Respecto al material, lo mejor es usar botas de monte, con un poco de tacón y de un número mayor que el utilizado para zapato. Con doble calcetín, el pie va más sujeto, se pisa seguro y se cansa menos. También protegen de las posibles mordeduras de reptiles, se agarran mejor a la roca y no calan. Es imprescindible llevar chubasquero y un mínimo equipaje en la mochila para no sobrecargarse de peso, con un reducido botiquín y agua suficiente para todo el día. El chocolate y los frutos secos resultan adecuados para la comida. Llamar a los refugios previamente para confirmar que se puede pasar la noche también es aconsejable. En Internet hay listados con los teléfonos de todos los albergues.

«La gente cada vez es más técnica y se mete en fregados mayores». Uno de los ocho agentes del Grupo Especial de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil con base en Sabero expresa de un modo muy gráfico la creciente afición por el montañismo y la espeleología en la provincia leonesa, actividades que a la vista de las estadísticas empiezan a ser algo más que deportes de riesgo. Entre enero y noviembre de este año han fallecido ocho personas en los macizos de Picos de Europa y Fuentes Carrionas mientras practicaban alguno de estos deportes, el doble de los que perecieron durante todo el 2005 y de lo habitual en otros años. Deslizamientos y desprendimientos de rocas o hielo fueron algunas de las causas, pero el mal uso del material, los infartos y el cansancio continúan anotándose en los atestados policiales como el origen de varias de estas muertes, por lo que un importante porcentaje de los fallecimientos pueden ser evitables. La cara norte del Espigüete en el mes de marzo es mortal, como lo son los macizos occidental y central de Picos de Europa a lo largo de todo el año. Estos territorios de la cordillera aglutinaron el mayor número de accidentes invernales y estivales con víctimas mortales. En verano y en invierno El desconocimiento y la dureza de la propia montaña suponen en sí un peligro, escollos que añadidos a la ligereza con la que muchos aficionados se toman las expediciones son factores suficientes para que la actividad de los equipos de rescate sea continua, tanto en verano como en invierno. Hasta mediados de noviembre, el Greim de la Guardia Civil con sede en Sabero salvó a 51 personas heridas o extraviadas en algún punto de la Cordillera Cantábrica entre Orense y Palencia, principalmente en intervenciones en las que el rescatado se encontraba solo. «Un kilómetro en Picos de Europa es bestial», asegura el cabo primero Raúl Muñoz Bautista, actual jefe interino de la unidad, en sustitución de Aureliano Escanciano. La afirmación no es baladí. Su zona de actuación teóricamente abarca las provincias de León, Palencia y Zamora, aunque acuden donde se les requiere, llegando a veces hasta las montañas de Galicia. Son, potencialmente, miles y miles de kilómetros cuadrados para un grupo que cuenta con ocho efectivos, un helicóptero compartido con otras especialidades de la Benemérita, caso del Seprona, dos todoterrenos largos, uno corto para trasladar al perro de rastreo Judy y dos quad. Helicóptero compartido Los agentes especiales ocupan parte de una antigua casa-cuartel ubicada en un alto de la localidad leonesa de Sabero. Llama la atención que la unidad está separada del helicóptero, su principal medio de locomoción. El aparato, un BO 105, se encuentra en un hangar de la base aérea de La Virgen del Camino. Aunque el rescate de personas es prioritario y anule cualquier otro servicio, esta situación no es habitual en otro tipo de medios o grupos de salvamento civiles. Partiendo de que todo es mejorable, los tiempos de respuesta de los guardias civiles del Greim de Sabero son aceptables. «El teléfono móvil y el GPS han ayudado mucho», explica el cabo primero. «Piensa que hace unos años -añade un agente- el que era víctima de un accidente, si iba alguien con él, tenía que bajar hasta algún lugar donde nos localizaban por emisora y volver a llevarnos hasta el herido. Ahora todo eso ha cambiado y el proceso de reacción ante una emergencia es mucho más corto». Por lo general, el helicóptero tarda unos veinte minutos en recorrer el viaje entre La Virgen del Camino y Sabero. A ello hay que sumar el tiempo que absorbe el protocolo de salida de la aeronave, el arranque del aparato y la preparación de los pilotos, puesto que en este tipo de helicópteros es obligatorio que la tripulación sea de dos personas. Las imprudencias se pagan Para estos agentes especiales, los accidentes invernales no se pueden dar por terminados hasta que transcurre el mes de mayo, cuando deja de haber nieve en la montaña. «En la fase invernal, el lugar más peligroso es el macizo de Fuentes Carrionas porque el acceso desde la carretera es bueno. La gente de Burgos, Palencia y Valladolid llegan en coche hasta Cardaño y piensan que todo es igual de fácil». Pero se equivocan. Un rescate en la montaña moviliza muchos medios y a la administración, aun siendo consciente de que se trata de un servicio humanitario, le supone un importante gasto; y un ingente esfuerzo humano. «No es lo más habitual, pero cuando nos avisan por la noche, si el accidentado está localizado, hay que subir andando hasta donde sea. Y para eso tenemos que ser unos cuantos porque hay que transportar a las víctimas en camilla». Un médico de apoyo La mayor parte de las veces los agentes se enfrentan a rescates en lugares recónditos, donde la víctima suele padecer hipotermia y politraumatismos severos. Un médico de apoyo que acompañara a los guardias civiles en sus desplazamientos mejoraría enormemente la calidad de este servicio que ahora cumple 25 años de existencia. La explicación que estos especialistas de la montaña proporcionan para razonar el pico de fallecimientos en la montaña leonesa y palentina durante este año es el espectacular uso de la Cordillera Cantábrica por parte de los aficionados al senderismo, el barranquismo, la espeleología y la escalada. Internet como riesgo Según explican los agentes del Greim, Internet se ha convertido en una vía, por no decir la vía, para difundir experiencias propias en determinados macizos. Un somero repaso a algunas web relacionadas con el tema hace evidente que en muchos casos no son el mejor ejemplo a seguir, puesto que no suelen incluir los niveles reales de dificultad y las condiciones meteorológicas cambian respecto a la fecha de la expedición que se relata por Internet.

Consejos prácticos en caso de Accidente

EN CASO DE ACCIDENTE


Solicitud de Socorro

– Mantener la calma y aplicar primeros auxilios.

– Pensar en el punto de aviso más próximo (Refugio, Teléfono, etc., … ) y modo de llegar a él.

– Si es posible, no dejar solo al herido.

– En caso contrario referenciar el punto, para indicarlo después, a los equipos de rescate.

– Una vez dado el aviso, permanecer perfectamente localizado, por si fuera necesario, colaborar en el rescate.

– En caso de necesitar auxilio, avisar personalmente, mediante radio-socorro de refugio o telefónicamente.

Datos para solicitar la ayuda

Para una mejor y más rápida intervención de los grupos de socorro en caso de accidente será fundamental dar una serie de datos a la hora de solicitar la ayuda, como:

– Quién la solicita, datos personales y dirección

– Cuando a ocurrido el accidente, hora del día

– Llugar exacto donde se encuentra la víctima, según el mapa, coordenadas, características del terreno.

– Condiciones meteorológicas en el lugar de los hechos, visibilidad, etc.

– Nombre y demás datos de la víctima.

– Número de personas que pueden prestar ayuda en el lugar del accidente.

Señales Internacionales de Socorro

Sí, necesitamos ayuda

NO necesitamos ayuda

Necesitamos ayuda

Necesitamos ayuda

Normas de actuación con Helicóptero

Desde que el aviso de socorro llega al 112, se pone inmediatamente en marcha el plan de socorro, que incluye, normalmente, el empleo de helicópteros de rescate por lo que es interesante tener en cuenta las siguientes recomendaciones de seguridad:

1.- Buscar en las proximidades del accidente una zona que se considere apta para la toma (sensiblemente llana y despejada)

2.- Acondicionar esa zona -si hay nieve pisarla -no dejar objetos sueltos (mochilas, ropa, etc) que puedan levantarse por el rebufo del helicóptero.

3.- A la llegada del helicóptero, hacer la señal de que se necesita ayuda y señalar el viento si se conoce la técnica.

4.- Cuando el helicóptero va a tomar tierra, permanecer agachados en el sector frontal del mismo, y mantenerse así hasta recibir instrucciones de la tripulación.

5.- En los movimientos cerca del helicóptero, no perder de vista los dos rotores (principal y de cola). Pues son muy peligrosos. Al aproximarse con esquís, llevarlos horizontales, nunca verticales, pues pueden tocar el rotor y provocar un accidente.

6.- Durante el despegue del helicóptero el personal que queda en tierra debe permanecer agachado en la misma posición que durante la toma.

 

Prevención de Riesgos en la Montaña

PREVENCIÓN en la MONTAÑA

La montaña es el medio donde desarrollamos nuestras actividades: es la fuente de nuestras satisfacciones.

Sin embargo, no podemos ignorar que el montañismo, debido al ambiente donde se desarrolla, presenta una serie de riesgos que debemos conocer para al menos prevenirlos y atenuarlos.

Los peligros que la montaña encierra pueden ser de dos tipos:

Peligros Objetivos:

Son los de origen natural, que nada tiene que ver con el comportamiento del montañero:

Desprendimientos de rocas y piedras.

Nevadas, aludes, cornisas, seracs, grietas en glaciares, …

Cambios de tiempo improvistos: tormentas y rayos, fuerte viento, niebla, …

Aumento del caudal repentino en ríos, barrancos y cañones.

Peligros Subjetivos:

Son los que derivan del propio comportamiento del hombre:

La infravaloración, inconsciencia

Desconocimiento de los propios peligros, ambiente, circunstancias y seguridad.

No poseer la preparación física adecuada

Realizar una actividad sin los debidos conocimientos técnicos

No utilizar el equipo adecuado No llevar acabo una alimentación correcta

No renunciar a tiempo de nuestro objetivo. etc…

Es evidente que los riesgos y peligros existen en la montaña, están ahí, pero también es cierto que una adecuada preparación llevada a la práctica, nuestra prudencia y la experiencia adquirida día a día, atenuará sus efectos permitiéndonos hacer montaña con mayor seguridad.

1990 Excursión al Pico Curavacas

1.990 Excursión al Pico Curavacas

 

1.990 Excursión al Pico Curavacas (2.520 metros)

Burgos (Alpino). La plácida lectura de la Historia del Montañismo Palentino en las vacaciones despertó en mi la vieja ilusión de atravesar el Valle de Pineda, surcado por el nacimiento del río Carrión y acceder así al legendario Pozo de Curavacas.

Enterado del propósito de Vicente Lagunilla, delegado de la Federación de Montañismo en Palencia de ascender al pico Curavacas con Alejandro Díez Riol, escritor del mencionado libro, les sugerí acompañarles abordando la montaña por la vertiente Norte, casi desconocida para mí, pese a las casi 20 ascensiones a dicha cumbre en invierno y verano.

Con tal motivo salíamos el sábado por la tarde en viaje hasta Cervera de Pisuerga y de allí, por la carretera de los pantanos, llegamos a acampar al bucólico pueblo de Vidrieros, donde finaliza la carretera asfaltada.

El domingo amanece un poco fresco y cubierto de brumas, lo que nos hace dudar en algún momento de alcanzar nuestro objetivo.

Aprovechando la gran ventaja que nos reporta el vehículo «todo terreno» de Tente, efectuamos la aproximación de veintiún Kilómetros de tortuosa pista, que nos deposita cerca del Pozo de Curavacas (1800 m.). Cabe destacar, la forma física de mi paisano Lorenzo Bernabé, que hace el acercamiento a golpe de pedal en una bicicleta de montaña.

El recorrido en el que vadeamos varias veces el río, resulta apasionante por la belleza del paisaje y el conocimiento de términos tan hermosos como: Puente Pucherín, Santa Marina, Vega de Corre Caballos, El Estrecho, Vega los Cantos, etc.

Preparadas las mochilas, iniciamos los cuatro la ascensión hacia la Hoya Superior procurando buscar las llambrias de roca o pendientes de hierba que nos eviten la ingrata pedrera.
Al cabo de un rato vemos un numeroso rebaño de cabras, la mayoría de ellas sesteando y entre las que destaca un barbudo carnero, que a fuer de su aspecto, tiene que ser el patriarca de la manada.
Hacemos una parada para comentar la situación de las vías de escalada abiertas hace años en la Cara N.O. del Pico Principal y nos dirigimos hacia la izquierda en busca de la Senda del Notario, itinerario que inauguraba en agosto de 1947 Luis García Guinea.

Cuando estamos casi encumbrando surgen de la cima unas siluetas humanas que resultan ser dos famosos veteranos asturianos, Juan Delgado y Juan Torio. El primero de ellos es el autor de la guía Ubiña Alta Montaña y de la maravillosa monografía de la Torre Santa de Castilla.

La remontada ha sido completa, pues Alejandro, que desde abajo viene observando el terreno en busca de una variedad rara de flora alpina para su obra sobre botánica, da con ella a la cota de 2.450 metros cuando ya no lo esperaba.

Tras reponer fuerzas, emprendemos el descenso por trazado diferente al de subida. Bajamos hasta la meseta inclinada que nos separa del Pico Medio y desde la brecha del Portillo flanqueamos la Cumbre Oeste del macizo, por una cornisa orientada al Sur que nos lleva al Collado de la Curruquilla (2.290 metros).
Procurando eludir los canchales de roca suelta y después de cinco horas y media de andadura, arribamos al atractivo Lago de Curavacas en el que nos esperan nuestras familias.

Todavía tenemos tiempo de zambullirnos en sus frescas y cristalinas aguas, así como de navegar por el mismo en una piragua que hemos llevado.

Al caer la tarde abandonamos este bonito lugar que nos ha deparado unas intensas vivencias, en la confianza de revivirlas proyectadas gracias a la filmación de video, que nos hicieron estos excelentes amigos palentinos: Alejandro y Tente.

Una última mirada a las Escaleras, que son unas gradas repletas de pequeñas cascadas de agua proveniente de los desaguaderos del pozo, y enfilamos el valle para al pasar bajo la majestuosa pared N.E. de Curavacas hacerla una fotografía.

CARLOS SAINZ VARONA

 

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1.990 Excursión al Pico Curavacas

 

1.990 Excursión al Pico Curavacas (2.520 metros)

Burgos (Alpino). La plácida lectura de la Historia del Montañismo Palentino en las vacaciones despertó en mi la vieja ilusión de atravesar el Valle de Pineda, surcado por el nacimiento del río Carrión y acceder así al legendario Pozo de Curavacas.

Enterado del propósito de Vicente Lagunilla, delegado de la Federación de Montañismo en Palencia de ascender al pico Curavacas con Alejandro Díez Riol, escritor del mencionado libro, les sugerí acompañarles abordando la montaña por la vertiente Norte, casi desconocida para mí, pese a las casi 20 ascensiones a dicha cumbre en invierno y verano.

Con tal motivo salíamos el sábado por la tarde en viaje hasta Cervera de Pisuerga y de allí, por la carretera de los pantanos, llegamos a acampar al bucólico pueblo de Vidrieros, donde finaliza la carretera asfaltada.

El domingo amanece un poco fresco y cubierto de brumas, lo que nos hace dudar en algún momento de alcanzar nuestro objetivo.

Aprovechando la gran ventaja que nos reporta el vehículo «todo terreno» de Tente, efectuamos la aproximación de veintiún Kilómetros de tortuosa pista, que nos deposita cerca del Pozo de Curavacas (1800 m.). Cabe destacar, la forma física de mi paisano Lorenzo Bernabé, que hace el acercamiento a golpe de pedal en una bicicleta de montaña.

El recorrido en el que vadeamos varias veces el río, resulta apasionante por la belleza del paisaje y el conocimiento de términos tan hermosos como: Puente Pucherín, Santa Marina, Vega de Corre Caballos, El Estrecho, Vega los Cantos, etc.

Preparadas las mochilas, iniciamos los cuatro la ascensión hacia la Hoya Superior procurando buscar las llambrias de roca o pendientes de hierba que nos eviten la ingrata pedrera.
Al cabo de un rato vemos un numeroso rebaño de cabras, la mayoría de ellas sesteando y entre las que destaca un barbudo carnero, que a fuer de su aspecto, tiene que ser el patriarca de la manada.
Hacemos una parada para comentar la situación de las vías de escalada abiertas hace años en la Cara N.O. del Pico Principal y nos dirigimos hacia la izquierda en busca de la Senda del Notario, itinerario que inauguraba en agosto de 1947 Luis García Guinea.

Cuando estamos casi encumbrando surgen de la cima unas siluetas humanas que resultan ser dos famosos veteranos asturianos, Juan Delgado y Juan Torio. El primero de ellos es el autor de la guía Ubiña Alta Montaña y de la maravillosa monografía de la Torre Santa de Castilla.

La remontada ha sido completa, pues Alejandro, que desde abajo viene observando el terreno en busca de una variedad rara de flora alpina para su obra sobre botánica, da con ella a la cota de 2.450 metros cuando ya no lo esperaba.

Tras reponer fuerzas, emprendemos el descenso por trazado diferente al de subida. Bajamos hasta la meseta inclinada que nos separa del Pico Medio y desde la brecha del Portillo flanqueamos la Cumbre Oeste del macizo, por una cornisa orientada al Sur que nos lleva al Collado de la Curruquilla (2.290 metros).
Procurando eludir los canchales de roca suelta y después de cinco horas y media de andadura, arribamos al atractivo Lago de Curavacas en el que nos esperan nuestras familias.

Todavía tenemos tiempo de zambullirnos en sus frescas y cristalinas aguas, así como de navegar por el mismo en una piragua que hemos llevado.

Al caer la tarde abandonamos este bonito lugar que nos ha deparado unas intensas vivencias, en la confianza de revivirlas proyectadas gracias a la filmación de video, que nos hicieron estos excelentes amigos palentinos: Alejandro y Tente.

Una última mirada a las Escaleras, que son unas gradas repletas de pequeñas cascadas de agua proveniente de los desaguaderos del pozo, y enfilamos el valle para al pasar bajo la majestuosa pared N.E. de Curavacas hacerla una fotografía.

CARLOS SAINZ VARONA

 

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1.990 Excursión al Pico Curavacas

 

1.990 Excursión al Pico Curavacas (2.520 metros)

Burgos (Alpino). La plácida lectura de la Historia del Montañismo Palentino en las vacaciones despertó en mi la vieja ilusión de atravesar el Valle de Pineda, surcado por el nacimiento del río Carrión y acceder así al legendario Pozo de Curavacas.

Enterado del propósito de Vicente Lagunilla, delegado de la Federación de Montañismo en Palencia de ascender al pico Curavacas con Alejandro Díez Riol, escritor del mencionado libro, les sugerí acompañarles abordando la montaña por la vertiente Norte, casi desconocida para mí, pese a las casi 20 ascensiones a dicha cumbre en invierno y verano.

Con tal motivo salíamos el sábado por la tarde en viaje hasta Cervera de Pisuerga y de allí, por la carretera de los pantanos, llegamos a acampar al bucólico pueblo de Vidrieros, donde finaliza la carretera asfaltada.

El domingo amanece un poco fresco y cubierto de brumas, lo que nos hace dudar en algún momento de alcanzar nuestro objetivo.

Aprovechando la gran ventaja que nos reporta el vehículo «todo terreno» de Tente, efectuamos la aproximación de veintiún Kilómetros de tortuosa pista, que nos deposita cerca del Pozo de Curavacas (1800 m.). Cabe destacar, la forma física de mi paisano Lorenzo Bernabé, que hace el acercamiento a golpe de pedal en una bicicleta de montaña.

El recorrido en el que vadeamos varias veces el río, resulta apasionante por la belleza del paisaje y el conocimiento de términos tan hermosos como: Puente Pucherín, Santa Marina, Vega de Corre Caballos, El Estrecho, Vega los Cantos, etc.

Preparadas las mochilas, iniciamos los cuatro la ascensión hacia la Hoya Superior procurando buscar las llambrias de roca o pendientes de hierba que nos eviten la ingrata pedrera.
Al cabo de un rato vemos un numeroso rebaño de cabras, la mayoría de ellas sesteando y entre las que destaca un barbudo carnero, que a fuer de su aspecto, tiene que ser el patriarca de la manada.
Hacemos una parada para comentar la situación de las vías de escalada abiertas hace años en la Cara N.O. del Pico Principal y nos dirigimos hacia la izquierda en busca de la Senda del Notario, itinerario que inauguraba en agosto de 1947 Luis García Guinea.

Cuando estamos casi encumbrando surgen de la cima unas siluetas humanas que resultan ser dos famosos veteranos asturianos, Juan Delgado y Juan Torio. El primero de ellos es el autor de la guía Ubiña Alta Montaña y de la maravillosa monografía de la Torre Santa de Castilla.

La remontada ha sido completa, pues Alejandro, que desde abajo viene observando el terreno en busca de una variedad rara de flora alpina para su obra sobre botánica, da con ella a la cota de 2.450 metros cuando ya no lo esperaba.

Tras reponer fuerzas, emprendemos el descenso por trazado diferente al de subida. Bajamos hasta la meseta inclinada que nos separa del Pico Medio y desde la brecha del Portillo flanqueamos la Cumbre Oeste del macizo, por una cornisa orientada al Sur que nos lleva al Collado de la Curruquilla (2.290 metros).
Procurando eludir los canchales de roca suelta y después de cinco horas y media de andadura, arribamos al atractivo Lago de Curavacas en el que nos esperan nuestras familias.

Todavía tenemos tiempo de zambullirnos en sus frescas y cristalinas aguas, así como de navegar por el mismo en una piragua que hemos llevado.

Al caer la tarde abandonamos este bonito lugar que nos ha deparado unas intensas vivencias, en la confianza de revivirlas proyectadas gracias a la filmación de video, que nos hicieron estos excelentes amigos palentinos: Alejandro y Tente.

Una última mirada a las Escaleras, que son unas gradas repletas de pequeñas cascadas de agua proveniente de los desaguaderos del pozo, y enfilamos el valle para al pasar bajo la majestuosa pared N.E. de Curavacas hacerla una fotografía.

CARLOS SAINZ VARONA

 

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Burgos (Alpino). La plácida lectura de la Historia del Montañismo Palentino en las vacaciones despertó en mi la vieja ilusión de atravesar el Valle de Pineda, surcado por el nacimiento del río Carrión y acceder así al legendario Pozo de Curavacas.

Enterado del propósito de Vicente Lagunilla, delegado de la Federación de Montañismo en Palencia de ascender al pico Curavacas con Alejandro Díez Riol, escritor del mencionado libro, les sugerí acompañarles abordando la montaña por la vertiente Norte, casi desconocida para mí, pese a las casi 20 ascensiones a dicha cumbre en invierno y verano.

Con tal motivo salíamos el sábado por la tarde en viaje hasta Cervera de Pisuerga y de allí, por la carretera de los pantanos, llegamos a acampar al bucólico pueblo de Vidrieros, donde finaliza la carretera asfaltada.

El domingo amanece un poco fresco y cubierto de brumas, lo que nos hace dudar en algún momento de alcanzar nuestro objetivo.

Aprovechando la gran ventaja que nos reporta el vehículo «todo terreno» de Tente, efectuamos la aproximación de veintiún Kilómetros de tortuosa pista, que nos deposita cerca del Pozo de Curavacas (1800 m.). Cabe destacar, la forma física de mi paisano Lorenzo Bernabé, que hace el acercamiento a golpe de pedal en una bicicleta de montaña.

El recorrido en el que vadeamos varias veces el río, resulta apasionante por la belleza del paisaje y el conocimiento de términos tan hermosos como: Puente Pucherín, Santa Marina, Vega de Corre Caballos, El Estrecho, Vega los Cantos, etc.

Preparadas las mochilas, iniciamos los cuatro la ascensión hacia la Hoya Superior procurando buscar las llambrias de roca o pendientes de hierba que nos eviten la ingrata pedrera.
Al cabo de un rato vemos un numeroso rebaño de cabras, la mayoría de ellas sesteando y entre las que destaca un barbudo carnero, que a fuer de su aspecto, tiene que ser el patriarca de la manada.
Hacemos una parada para comentar la situación de las vías de escalada abiertas hace años en la Cara N.O. del Pico Principal y nos dirigimos hacia la izquierda en busca de la Senda del Notario, itinerario que inauguraba en agosto de 1947 Luis García Guinea.

Cuando estamos casi encumbrando surgen de la cima unas siluetas humanas que resultan ser dos famosos veteranos asturianos, Juan Delgado y Juan Torio. El primero de ellos es el autor de la guía Ubiña Alta Montaña y de la maravillosa monografía de la Torre Santa de Castilla.

La remontada ha sido completa, pues Alejandro, que desde abajo viene observando el terreno en busca de una variedad rara de flora alpina para su obra sobre botánica, da con ella a la cota de 2.450 metros cuando ya no lo esperaba.

Tras reponer fuerzas, emprendemos el descenso por trazado diferente al de subida. Bajamos hasta la meseta inclinada que nos separa del Pico Medio y desde la brecha del Portillo flanqueamos la Cumbre Oeste del macizo, por una cornisa orientada al Sur que nos lleva al Collado de la Curruquilla (2.290 metros).
Procurando eludir los canchales de roca suelta y después de cinco horas y media de andadura, arribamos al atractivo Lago de Curavacas en el que nos esperan nuestras familias.

Todavía tenemos tiempo de zambullirnos en sus frescas y cristalinas aguas, así como de navegar por el mismo en una piragua que hemos llevado.

Al caer la tarde abandonamos este bonito lugar que nos ha deparado unas intensas vivencias, en la confianza de revivirlas proyectadas gracias a la filmación de video, que nos hicieron estos excelentes amigos palentinos: Alejandro y Tente.

Una última mirada a las Escaleras, que son unas gradas repletas de pequeñas cascadas de agua proveniente de los desaguaderos del pozo, y enfilamos el valle para al pasar bajo la majestuosa pared N.E. de Curavacas hacerla una fotografía.

CARLOS SAINZ VARONA

 

1971 Los Peligros de la Niebla

LA NIEBLA EN LA MONTAÑA

(Relato íntimo de una excursión)

 

Hoy voy a comentar algo sobre ese fenómeno meteorológico, que suele presentarse en montaña con mucha frecuencia y siempre de manera indeseable, aunque en muchas ocasiones sea causa de espectáculos maravillosos y difíciles de narrar por su belleza y de los que todos hemos disfrutado en nuestras salidas a la montaña. Y para hablar de la niebla y de sus nefastas consecuencias, no voy a recurrir a esa terminología al uso que podemos encontrar en cualquier manual de montaña, sino relacionándolo con alguna experiencia, que a la vez que me sirve para relatar una actividad que realizaron miembros de nuestro Club, me recuerda momentos gratos y aviva sentimientos agridulces y nostálgicos.

 

Era la víspera de San Juan, nuestro Club había organizado un pequeño campamento, con base en el Pozo de Curavacas y en el que iban a participar otros clubs. Allí sería la concentración para, desde ese punto, hacer actividad montañera: Curavacas, Tres Provincias, El Celestino, etc., pues contábamos con tres días para ello.

 

Ya sabéis que el acceso desde Cardaño al Pozo es a través del Collado del Ves con un desnivel de 1000 metros más o menos. El equipo de avituallamiento para varios días, hacía que todos transportáramos mucho peso.

 

La tarde era luminosa, radiante, serena, como para pensar en unos días estupendos. Iniciamos la marcha un grupo de tres personas con el ánimo de dormir la noche de San Juan en el campamento base, donde nos reuniríamos con los demás. Tras una larga marcha cruzamos el río Cardaño, entrando en la Cuenca, que nos conduciría al Collado del Ves para, luego, descendiendo, situarnos en el lugar de la cita, próximos al desagüe del Lago de Curavacas.

 

Seguimos ascendiendo y el tiempo empieza a cambiar: por encima de nosotros, en la línea de cumbres, Agujas de Fuentes Carrionas, Collado del Ves, Curruquilla, empieza a penetrar un frente nuboso que hace presagiar lluvia o niebla. Después de más de 2 horas de marcha y quedando todavía media para alcanzar el Collado, irrumpe la niebla a nuestra altura, nos envuelve y desorienta. Sabemos que caminando hacia arriba llegaremos en el tiempo previsto a la cimera, donde, si persiste la niebla, podremos montar la tienda y aguantar hasta que despeje aquélla.

 

Seguimos hacia arriba, lentos por la carga pero sin parar, ya que también la temperatura ha descendido notablemente y la niebla nos humedece; el tiempo pasa más allá de lo que creíamos necesario para llegar arriba, no logramos encontrar la horizontal del Collado, estamos totalmente desorientados y no podemos continuar así, pues el terreno es peligroso. Decidimos buscar el mejor emplazamiento para montar la tienda y entre el maremagnum de pedreras inclinadas, hallamos terreno firme donde montarla, lo que hacemos con la rapidez que exigen las circunstancias y el hecho de comenzar a llover.

 

¡Que alivio contar con un techo aunque sea una simple lona!.

 

La lluvia arrecia y la tienda que no tiene suelo (es de las históricas) empieza a “admitir” agua por la parte elevada del terreno. El único colchón neumático de que disponemos se sitúa en la parte afectada y así, después de comer algo, nos disponemos a pasar le noche en la que hay que relevarse para aguantar el palo de la tienda que el temporal de agua y viento amenaza con llevarse en cualquier momento.

 

La noche, ¡para qué voy a contaros!, entre bromas y aguante hasta que llega el amanecer en que por arte de magia traslada la niebla al fondo del valle, despejando cumbres y cielo y cual sería nuestra sorpresa al comprobar que nos encontramos a 50 metros escasos de la línea de cumbres, no de la que buscábamos, sino de otra. La niebla nos había jugado una mala pasada sin mayores consecuencias que una noche sonada. A los dos días siguientes, una vez en el valle, nos enteraríamos que otro de los grupos que iban al Campamento, perdidos en la niebla con intención del alcanzar la cumbre, estuvieron deambulando durante horas y aparecieron ¡pasmaros! en el valle que reconocieron por el río que cauce abajo les condujo a Cardaño de Arriba.

 

A esto quería llegar con mi relato, la niebla en montaña, puede ser una trampa mortal. No sirve la brújula porque los accidentes geográficos hay que salvarlos con visión, aunque tengas marcado el rumbo y sepas donde quiere llegar. Lo mejor es esperar, o caminar hacia el valle donde es fácil orientarse.

 

Con estas circunstancias adversas, sólo pudimos realizar parte de lo programado. Conocimos también a un pastor santanderino que, año tras año, se instala en su chozo y cuida su ganado en Huerta Chica, que nos colmó de atenciones y que a nuestro regreso, subió con nosotros desde el Lago Curavacas hasta el Collado del Ves, donde nos despedimos hasta otra ocasión.

 

El último de los tres días regresamos hacia Cardaño, encontrándonos en el último trayecto con los que no llegaron al Collado del Ves y que nos esperaban impacientes. Entre ellos, estaba un padre Agustino.

 

Agotada la tarde, con el sol tras las cumbres, llegamos a Cardaño de Arriba. Era domingo. En la pequeña Iglesia, encendimos unos velones; el ambiente era reconfortante y nuestro amigo agustino, no dijo esa misa de los domingos rutinaria y fría. Sentó entre nosotros a ese Señor de las Cumbres y charlamos amigablemente largo rato, embebidos y absortos.

 

Esto ocurrió, como lo cuento, años atrás por la festividad de San Juan.

 

Componentes: Luis López de Abechuco, Ángel Ramos y Miguel Ruiz Ausin 1971.

 

Miguel Ruiz Ausin

Invernal Espigüete 1967

PRIMERA ASCENSIÓN EN INVIERNO DEL CORREDOR NORTE DEL ESPIGÜETE
40 AÑOS DESPUES

Antes de que el Club de Montaña Espigüete existiera oficialmente con sus flamantes Estatutos, habíamos descubierto la Montaña Palentina, allá en la lejanía más distante de la provincia de Palencia; en invierno y en días claros, adivinábamos más que veíamos, desde el Monte El Viejo, unas altas montañas nevadas.

La entrada natural a las montañas era por Guardo, Boardo como le llamaron los romanos, que significaba “hacia lo arduo”, lo peligroso, lo difícil.

Una vez descubiertas, comprobamos que aquel lugar era espacio para la aventura, la admiración, la sorpresa, lo que nos exigía una juventud con ganas de llenar los días de sensaciones nuevas. Antes, mucho antes, habíamos medido a “golpe de calcetín” las cuestas y los senderos del Monte el Viejo, ese espacio vital en que cada palentino se siente dueño y señor y que cuidamos con veneración.

Unos mas que otros, habíamos recorrido en verano la montaña, y habíamos subido a sus altas cumbres, y sabíamos, si era necesario, usar una cuerda, montar un papel y hacer nudos imposibles de deshacer.

Pero la nieve tiene un atractivo especial que cautiva y arrastra.

Y llegó esta fiesta tan especial para los palentinos del día 2 de Febrero, año de 1967, la Virgen de la Calle, Patrona de la ciudad, donde además de aprovechar para la inevitable visita a Valladolid de algunos, o la salida a la montaña de otros, antes o después del viaje se visitaba a la Patrona en su Santuario, como gesto de respeto y veneración. Yo así lo recuerdo.

Un grupo de 20 personas, aproximadamente, en un pequeño autobús nos llegamos hasta el Valle de Mazobres, entre los dos Cardaños. La mañana era espléndida, sol rutilante y mucha nieve caída seguramente el día anterior. Eran las 11 de la mañana, un poco tarde para lo que pensábamos hacer. Un grupo reducido íbamos dispuestos a intentar subir a la cumbre del Espigüete por el corredor norte, única vía conocida por mí, hecha en verano. Llevábamos cuerda y algunos piolets, si hubieran sido necesarios crampones, que no llevábamos, nos hubiéramos dado la vuelta, pero la nieve permitía ascender con una buena huella, aquí abajo, en el valle, mas arriba ya veríamos.

Al grupo previsto inicialmente, se unirían sobre la marcha, Lauro Vicente de 62 años, gran andarín y Ernesto Diez, mucho más joven y también buen andarín. Nos acompañarían hasta el punto que considerasen máximo. Su equipo era deficiente. El del resto del grupo no era mucho mejor, lo que en esos años se llevaba. Rebasaba la Sima del Anillo la nieve acumulada era mucha. Cruzamos con cuidado los puentes que forma la nieve sobre las grietas y hoyos en el tramo hasta meternos en el Corredor. El regreso para los dos añadidos ya no era posible, y en evitación del posibles contingencias en del descenso, tuvieron que seguir con el grupo.

Ya no veríamos el sol hasta asomarnos a la línea de cumbres, 3 ó 4 horas mas tarde. Recuerdo con nitidez la bajísima temperatura que soportamos en el Corredor, ya que la abundante nieve en polvo y con la inclinación, el grupo tan numeroso avanzaba muy despacio y estábamos calados desde la Sima del Anillo. Era un verdadero congelador.

Hasta rebasar el embudo – paso estrecho y muy inclinado -, fué muy duro y comprometido por el esfuerzo en abrir huella muy profunda y por el frío. En esta vía – corredor no da el sol en invierno.

Al otro lado ya, la nieve mas consistente nos permitió una parada para reponer fuerzas, hacer unas fotos y tomar unas bolitas de vitamina y polen que llevaba Tanis Aguado y que recibía de Suiza de su hermano allí residente. Esta alimentación era precursora de los liofilizados y barritas energéticas y sustitutos de la clásica y socorrida lata de foie – gras, de las sardinas y de la leche condensada. También tomamos cosas más consistentes.

El ascenso desde aquí fue menos exigente, ya que la huella era menos profunda y se suavizaba la inclinación, además, como especial ánimo teníamos por encima de nosotros la referencia del sol que iluminaba en lo alto de la montaña, todavía muy por encima de nosotros, la línea de cumbres. Una hora más tarde alcanzábamos la cumbre principal, con la emoción contenida de haber salido de aquel agujero blanco, en que se había convertido nuestra experiencia en las últimas horas.

El sol templó nuestro cuerpo y nuestro ánimo, no así nuestros pies calados, sin ser conscientes todavía, de que habíamos alcanzado los primeros, en invierno, y por esta ruta la cumbre, seguramente porque callábamos que todavía nos faltaba descender. Comimos y nos distendimos largo rato, viendo como el sol declinaba ya rápidamente por el espinzo oeste de la montaña.

Al iniciar el descenso por la cara sur la nieve estaba en buenas condiciones; crujía la capa superior pero hacíamos buena huella, y alguno se confió en exceso hasta que un peligroso resbalón nos alerto del extremo cuidado que había que poner en al bajada, siempre mucho mas peligrosa que en la ascensión. La primera parte también es muy inclinada, y convenía salir en largos casi horizontales, aprovechando bien la huella, hasta salvar los primeros 100 metros; luego avanzaríamos más rápidos y más confiados, pues por debajo nuestro ya divisábamos, con poca luz, la horizontal del valle de Río Chico.

Ya entre dos luces alcanzábamos la cota de los 1700 metros; se acabaron las paredes inclinadas y la mucha nieve y entrábamos en un terreno de brezos y menos nieve que nos desesperaría y acabaría con nuestras ya escasas fuerzas.

Estábamos también preocupados por la larga espera a la que habíamos sometido al resto del grupo.

Avanzábamos ya de noche cerrada en dirección a Cardaño de Abajo, a campo a través, uno detrás de otro, en silencio y ensimismados en lo vivido hace unas horas, y siguiendo el camino mas recto, aunque fuera mas complicado y hacía unos puntos de luz, lejanos, que titileaban en la distancia.

Noche cerrada ya y muy cansados llegábamos a Cardaño de Abajo. Como suponíamos, el grupo nos esperaba impaciente y muy preocupados, en la casa de Pepe y Nati. Después de contar nuestras peripecias, regresamos a Palencia.

Miguel Ruiz Ausin

Participantes
Estanislao Aguado
Ernesto Diez Espina
Luis González
Julio Maíquez
Ángel Ramos Muñoz
Miguel Ruiz Ausin
Lauro Vicente

CUARENTA AÑOS DESPUÉS…

Para ser más exactos, cuarenta y un años y ocho días, han separado dos gestas montañeras emblemáticas, a una considerable distancia en el tiempo pero con idéntica meta y el mismo objetivo: “hacer cumbre en el Espigüete por la cara Norte y en invierno … ¡ casi nada!.

Dos de Febrero de 1967

Una vieja pero entrañable fotografía decora una de las paredes de la sede del Club, en la que aparecen en plena “faena” aquellos seis intrépidos alpinistas más el fotógrafo que estaba detrás del objetivo lógicamente y que era Estanislao Aguado : Miguel Ruiz Ausín, Angel Ramos, Julio Máiquez, Luis González, Ernesto Diez y Lauro Vicente, el más veterano.

Según cuentan, no pensaban atacar la cumbre sino subir hasta donde la nieve y el “equipamiento” lo permitiese, sobre todo los dos últimos componentes. Pero una vez en el “tajo” la cosa se fue animando y llegó un momento en que la retirada y el descenso no eran aconsejables, por lo que encomendándose a todos los santos – suponemos – lograron culminar la aventura, ( 2450 m.), aunque calados desde los primeros tramos, por aquellas paredes que eran un auténtico congelador, sin crampones y con unos piolets cuyo manejo debía ser un calvario. El descenso por la cara sur los condujo a Cardaño de Abajo ¡cerrada ya la noche!. En fin, una hazaña para figurar en los anales montañeros que se precien. Ellos fueron los primeros en ascender por esta vía en pleno invierno.

Ocho de Febrero de 2008

Para conmemorar aquella singular aventura cuarenta años después y añadir una actividad especial al calendario del Club, se pensó realizar, rememorar, revivir aquella fantástica experiencia, repitiendo la misma ascensión y en época invernal. Esta vez fueron veintiuno los protagonistas , con la debida programación, el equipo adecuado y las presumibles máximas garantías para acometer la empresa : ropa aislante, polainas, piolets, botas rígidas, crampones, bastones, casco, arnés …y sobre todo el consejo, la técnica, la ayuda constante, la guía, en una palabra del “Angel de la Guarda” Leo Escudero. Siguiendo sus huellas, subieron los socios Víctor Emperador, Julián Caballero, Fernando Pollos, Pelayo González, Angel Ramos (único repetidor del año 1967) y las intrépidas , las valientes Ana Mayordomo y Carmen Fuente. No pudo participar Miguel R. Ausín impedido por un proceso gripal que, si siempre es desagradable esta vez fue además inoportuno. También participaron varios miembros del grupo de “Guías de Montaña” que prepara Leo, entre los que sen encontraban otras dos mujeres así como Alfonso Abad que se encargó del filmar en vídeo la ascensión.

El día fue espléndido, la nieve propicia (dentro de su lógica dificultad) y a primera hora de la tarde consiguieron la cumbre, la meta anhelada y programada con ilusión. Tuvimos la suerte de contemplarlos en pleno esfuerzo desde una cumbre cercana, como una lejana hilera oscura en zigzag por la blanca y escarpada pendiente y comprobar su lento pero constante progreso hacia la cima, incluso comunicándonos con ellos y sabiendo de su experiencia sobre la marcha y el terreno.

Imagino que cuando llegó a la meta, Angel Ramos, nuestro Presidente, sentiría un especial sentimiento en su interior y se le pondría “de gallina” la piel del recuerdo al repetir la aventura y el éxito tantos años más tarde y daría gracias al cielo, que ahora tenía 2450 metros más cerca que de costumbre…Y es que ¡está como un chaval !

En fin, 8 de Febrero de 2008, es una fecha para recordar en el “Club Espigüete” y un motivo para decir ¡¡Enhorabuena valientes ¡!

Luís Antonio Gutiérrez